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Enfrentando
el acoso moral en el trabajo (II)
En
el artículo anterior de Psicoayuda,
se describen las características básicas del
fenómeno de mobbing o acoso moral en el trabajo, destacando
aquellas conductas del acosador sobre la persona acosada
y definiendo acoso moral como el ejercicio sistemático
y persistente de violencia psicológica, en mayor medida
sobre subordinados por parte de jefes. Es precisamente por
el rol de poder jerárquico, que el jefe tiene dentro
de la organización, que éste va a estigmatizar
al subordinado como causa de conflictos, desviando la atención
de la auténtica realidad del subordinado como víctima
de abuso.
Por ello, y para enfrentar eficazmente
este grave problema, la víctima no debe atribuir su
calvario a un malentendido o a la tensión normal de
trabajo, o minimizar el problema pensando que son cosas del
jefe. Muy al contrario, debe percibirlo de forma real como
una decisión deliberada de hostigar y humillar. En
este sentido, identificar las primeras señales del
acoso es fundamental para enfrentarlo eficazmente antes de
que aparezcan daños con serios trastornos asociados.
En este sentido, en el artículo anterior aparecen
indicativos que pueden servir de señales para advertir
de la presencia de acoso moral, para así actuar lo
antes posible. Pero una vez detectado el problema, ¿qué hacer?.
PAUTAS PARA ENFRENTAR EFICAZMENTE EL ACOSO MORAL
• No ocultar la situación y seguir aguantando,
como se dice coloquialmente, carros y carretas. Informar
de lo que está ocurriendo a la dirección y
al comité de empresa. Reunir evidencias para así informar
con fundamento, aportando pruebas documentales y de personas
que sean testigos del acoso.
• Si el acoso remite, de tal forma que la dirección
y el comité se implican, es también de utilidad
el uso de estrategias psicológicas para manejar eficazmente
las situaciones de abuso, evitando en todo momento culpabilizarse
y afirmando la identidad real del problema como acoso. Tomar
las cosas como un reto a enfrentar, como un problema a resolver,
evitando así el sentimiento de indefensión.
• Si el acoso persiste sin que la organización
se implique en su solución, entonces es fundamental
buscar asesoramiento legal para informarse de los derechos
laborales y las posibles vías de actuación
legal ante los tribunales de justicia. Llegados a este
punto, es recomendable un abordaje integral del problema
de acoso
con apoyo profesional de psicoterapia.
• En ocasiones, y si ello es posible, lo mejor es
un cambio de destino en la misma empresa o el cambio de trabajo,
con el fin de prevenir los efectos destructivos que el acoso
sistemático y persistente tiene sobre las áreas
física, psíquica, familiar y social, terminando
por afectar todas las esferas de la personalidad de la víctima
de acoso.
© Francisco
Gómez Moreno 2003. Licenciado en Psicología
y Psicoterapeuta en ejercicio. Profesor de Consejería
del Centro de Estudios Teológicos CET-CARISMA. |