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Número 14 - 5 de diciembre, 2003
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Psicoayuda
Francisco Gómez Moreno

Enfrentando el acoso moral en el trabajo (II)

En el artículo anterior de Psicoayuda, se describen las características básicas del fenómeno de mobbing o acoso moral en el trabajo, destacando aquellas conductas del acosador sobre la persona acosada y definiendo acoso moral como el ejercicio sistemático y persistente de violencia psicológica, en mayor medida sobre subordinados por parte de jefes. Es precisamente por el rol de poder jerárquico, que el jefe tiene dentro de la organización, que éste va a estigmatizar al subordinado como causa de conflictos, desviando la atención de la auténtica realidad del subordinado como víctima de abuso.

Por ello, y para enfrentar eficazmente este grave problema, la víctima no debe atribuir su calvario a un malentendido o a la tensión normal de trabajo, o minimizar el problema pensando que son cosas del jefe. Muy al contrario, debe percibirlo de forma real como una decisión deliberada de hostigar y humillar. En este sentido, identificar las primeras señales del acoso es fundamental para enfrentarlo eficazmente antes de que aparezcan daños con serios trastornos asociados. En este sentido, en el artículo anterior aparecen indicativos que pueden servir de señales para advertir de la presencia de acoso moral, para así actuar lo antes posible. Pero una vez detectado el problema, ¿qué hacer?.

PAUTAS PARA ENFRENTAR EFICAZMENTE EL ACOSO MORAL

• No ocultar la situación y seguir aguantando, como se dice coloquialmente, carros y carretas. Informar de lo que está ocurriendo a la dirección y al comité de empresa. Reunir evidencias para así informar con fundamento, aportando pruebas documentales y de personas que sean testigos del acoso.

• Si el acoso remite, de tal forma que la dirección y el comité se implican, es también de utilidad el uso de estrategias psicológicas para manejar eficazmente las situaciones de abuso, evitando en todo momento culpabilizarse y afirmando la identidad real del problema como acoso. Tomar las cosas como un reto a enfrentar, como un problema a resolver, evitando así el sentimiento de indefensión.

• Si el acoso persiste sin que la organización se implique en su solución, entonces es fundamental buscar asesoramiento legal para informarse de los derechos laborales y las posibles vías de actuación legal ante los tribunales de justicia. Llegados a este punto, es recomendable un abordaje integral del problema de acoso con apoyo profesional de psicoterapia.

• En ocasiones, y si ello es posible, lo mejor es un cambio de destino en la misma empresa o el cambio de trabajo, con el fin de prevenir los efectos destructivos que el acoso sistemático y persistente tiene sobre las áreas física, psíquica, familiar y social, terminando por afectar todas las esferas de la personalidad de la víctima de acoso.

 

© Francisco Gómez Moreno 2003. Licenciado en Psicología y Psicoterapeuta en ejercicio. Profesor de Consejería del Centro de Estudios Teológicos CET-CARISMA.

 
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