|
Adolescentes
a la deriva
La noticia
se daba en un pequeño recuadro de A.B.C. (6-11-2003),
junto a tres cuartos de página de anuncio sobre
no se qué nueva economía. Así, como
si careciera de importancia para el lector. Decía
que un escolar de 15 años había matado en
Inglaterra a un compañero de colegio de su misma
edad. Lo mató a puñaladas. El muerto se llamaba
Luke Walmsley. Del vivo no se daba el nombre. La policía
de Barcelona detuvo por las mismas fechas a otro menor
dominicano que había matado, también a puñaladas,
a un colombiano de 17 años llamado Ronnie.
¿Qué les está pasando
a los adolescentes?
Nadie quiere enfrentarse al drama.
Se realizan encuestas, se emiten juicios, se denuncian situaciones,
se
proponen
medidas, pero al mismo tiempo se rehuye la aproximación
en su totalidad al problema. Y, aunque nos duela admitirlo,
los adolescentes de este comienzo de siglo loco se están
convirtiendo en jóvenes airados, agresivos.
Los asesinatos
que he mencionado no son casos aislados. En mis archivos
abundan hechos similares ocurridos no hace
tanto tiempo. En Madrid detienen a una banda de niños
y niñas de 11 a 13 años que atracaban a escolares.
Cinco niños entre 9 y 10 años violan en Londres
a una compañera de 9. Un niño de 13 años
mata en Alemania a una niña de 8 porque se burló de él.
Un niño japonés de 14 años mata y corta
la cabeza a otro de 11, compañero de colegio.
Un niño de 12 años incendia en Pórtland,
Oregón, Estados Unidos, los apartamentos donde vivían
inmigrantes mexicanos y mueren 8 personas. Tres menores violan
a una niña de 5 años en Elbolne, Suiza. Un
estudiante de 14 años dispara sobre compañeros
de Instituto en Paducah, Kentucky, Estados Unidos, y mata
a tres niños. Un niño de 7 años perfora
un pulmón con unas tijeras a otro de 9 en Getafe (Madrid),
discutiendo de fútbol. Un niño de 13 años
mata a su profesora en la ciudad de Kuraiso, en Japón,
porque le regañó a causa de unos exámenes.
Dos niños de 9 años matan a una niña
de 3 arrojándola a un canal helado en Lelysladt, Holanda.
Un niño de 15 años mata a su madre en Lérida
porque se negó a darle más dinero para drogas.
Dos niños de 11 y 15 años disparan a un grupo
de personas en una escuela de Westside, en Jonesboro, Arkansas,
Estados Unidos, y matan a cuatro alumnos y una profesora.
La
lista de sucesos similares daría para llenar todas
las páginas de esta revista digital, y aún
faltaría espacio.
Al lector puede parecerle que he
presentado un espectáculo
apocalíptico. Pero son hechos reales, no tan aislados,
que revelan la conducta desquiciada de niños y adolescentes
que se encuentran en esta franja de edad.
Un estudio recientemente
realizado por la consejería
de Sanidad de la Comunidad de Madrid concluye que 79 de cada
cien adolescentes entre 14 y 18 años han tomado alcohol
alguna vez. Y 61 de cada 100 lo consumen habitualmente. Sólo
20 de cada 100 padres prohíben a sus hijos la ingesta
de alcohol.
El escalofriante informe publicado
en la revista American Journal of Health Behaviour revela
que tres mil
adolescentes
contraen cada día el hábito de fumar. El Eurobarómetro
publicado por la comisión Europea destaca que de cada
3 adolescentes y jóvenes en edades que van desde los
15 a los 24 años ha probado el hachis alguna vez.
Y hasta el 12 por 100 dice haber probado otras sustancias.
“El número de madres adolescentes aumenta un
35 % en los últimos tres años”, titulaba
el diario El País (19-10-2002).
Y en el mismo diario,
un mes más tarde: “El
45 % de los niños ve programas de televisión
con escenas sangrientas” (18-11-2002).
¿Puede extrañar a alguien que los profesores
de institutos sean los profesionales que más sucumben
a la depresión? Los adolescentes los insultan, se
burlan de ellos, los amenazan, hasta les pegan.
¿Dónde está la culpa de todo esto y
dónde está la solución?
Habría que escribir muchas páginas. Empezando
por arriba, por lo que la psicóloga Alejandra Vallejo-Nágera,
heredera de un ilustre apellido, denomina “padres sin
brújula”. Ahí puede estar la causa de
tantos adolescentes a la deriva y ahí puede encontrarse
la solución.
© J. A. Monroy, ProtestanteDigital.com,
2003 (España) |