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Valdés,
precursor español de Lutero
Estamos
tan acostumbrados los hispano reformados en ir a la zaga del
protestantismo anglosajón que nos cuesta reconocer
la labor de los pro-hombres de nuestra historia. Cuando mencionamos
a precursores de la Reforma en seguida surgen nombres como
Lutero o Zwinglio. Identificamos la Reforma hispana con algo
importado y extranjero, pero la realidad es muy distinta.
La pluma de Juan de Valdés estaba escribiendo su Diálogo
de Doctrina Cristiana entre el 1527 a 1528, durante su estancia
como estudiante en Alcalá de Henares. El libro salió
editado el 14 de enero de 1529. El Catecismo Mayor de Lutero
lo hizo el mismo año en Alemania.
Juan de Valdés no es tan sólo
iniciador de la Reforma en Italia, desde su privilegiada
base en Nápoles, es también el inspirador de
la Reforma en España, ya que sus obras se encuentran
entre los libros de los acusados en los Autos Inquisitoriales
del 1559 y 1560. Además Valdés bebe de la fuente
del grupo de los alumbrados, que es mucho anterior al luteranismo,
y de las lecciones aprendidas en Escalona a los pies de Pedro
Ruiz de Alcaraz, predicador laico del marques de Villena.
Alcaraz defendía algunos ideas y doctrinas que más
tarde se considerarán luteranas, pero que el aprende
por la lectura de la Biblia. El proceso inquisitorial que
sufrió Alcaraz en 1524, nos permite conocer cuales
sus máximas. Entre estas están la lectura de
la Biblia y la creencia en la inspiración divina para
leerla, libertad del cristiano de ritos y ceremonias, guía
del Espíritu Santo, creencia en la Gracia Divina,
abandono de adoración y peticiones a imágenes.
Todas estas doctrinas las escuchó por primara vez
Alcaraz de boca de una mujer, Isabel de la Cruz, terciaria
de los franciscanos hacia el 1511 ó 1512.
Juan de Valdés enraíza por tanto de una fuente
más antigua que Lutero y Erasmo, sus ideas de reforma
trascienden lo moral y tocan directamente los domas principales
de la Iglesia de Roma. En su Diálogo de Doctrina Cristiana
podemos verlo fácilmente.
Por este mismo espíritu hemos
de creer que fueron inspirados los que nos escribieron los
libros del Viejo y Nuevo Testamento, sin cuyo favor y gracia
ninguno alcanza vida ni salud eterna...Así que, cuando
yo oigo que es la voluntad de Dios que no adore dioses ajenos,
mejor vengo en conocimiento de lo que en esto he pecado que
si me dijese “adora a un solo Dios”...este mandamiento
se quebranta con el pecado de la idolatría...adorar
a un madero, una piedra, un animal o alguna cosa tal...Es
más fuerte la gracia de Dios, con la cual fácilmente
lo podremos cumplir, y considerar esto, pedidla a Dios con
humildad, y yo os prometo que no os la negará, y veréis
cuan liviano y sabroso es lo que ahora os parece pesado y
áspero...Porque si es bueno que no pequen, también
será bueno que no tengan necesidad de confesarse...Leed
en la Sagrada Escritura, a donde declara Dios en esto su voluntad
en muchas partes, y haced conforme a lo que leyereis.
Estos fragmentos
nos dan idea de algunas de las creencias de Juan de Valdés. Ideas originales que nos hablan
de una Reforma Española contemporánea de la
de Alemania, no heredera o hija de ella. Ciertamente Juan
de Valdés no clavó sus Ciento y diez consideraciones
en las puertas de la Universidad de Alcalá de Henares,
pero sus escritos fueron traducidos al italiano, francés
e inglés. Valdés fue antes que Lutero, grato
honor en la historia de la Reforma.
Mario Escobar Golderos es licenciado
en historia y director de las revistas “Historia para
el debate” y “Kerigma".
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