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Número 16 - 19 de diciembre, 2003
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César Vidal Manzanares

PNEUMATOLOGIA DEL JUDEO-CRISTIANISMO PALESTINO DEL S. I
El Espíritu Santo, Dios y sus manifestaciones

Ahora bien, el término "Espíritu" o "Espíritu Santo" tal y como aparece en el judeo-cristianismo no es sólo una manera de referirse a un ser personal que actua en medio de la comunidad de los discípulos. El Espíritu Santo viene a ser el mismo Dios, tal y como se desprende de la descripción que del mismo aparece en las fuentes.

Así, el que miente al Espíritu Santo miente a Dios (Hch 5, 3-9), el que resiste al Espíritu resiste a Dios (Hch 7, 51) y, en varias ocasiones, se tiene la sensación de que el término puede ser sustituido sin más por el de Dios (Hch 10, 19; 11, 12). En Jn (14-16), el Espíritu aparece también como un ser salido del Padre (como el Hijo salió de Dios) y descrito en términos que podríamos calificar de hipostáticos.

Estas mismas ideas están presentes asimismo en el judeo-cristianismo extra-palestino. En Heb (3, 27; 10, 15), el término es utilizado para referirse al Yahveh que se reveló en el Antiguo Testamento. Esto mismo puede encontrarse en los escritos petrinos (1 Pe 1, 10-2; 2 Pe 1, 21), donde incluso se le asocia con el Cristo pre-existente. En cuanto al paulinismo, contempla la misma idea en repetidas ocasiones (2 Cor 3, 17; 1 Cor 3, 16 y 19 con 3, 17 y 2 Cor 6, 16, etc).

La nueva era iniciada en Pentecostés no sólo implicaba una actuación de Dios sino la misma presencia de Dios en medio de los judeo-cristianos y, como veremos en el apartado siguiente, eso tenía como consecuencia manifestaciones muy concretas.

LAS MANIFESTACIONES DEL ESPÍRITU SANTO

A la conciencia de hallarse frente a manifestaciones divinas contribuyó, sin duda, no sólo una lectura del Antiguo Testamento que, fundamentalmente, repetía los conceptos contenidos en el mismo sobre el Espíritu Santo, sino también, y esto de forma muy fundamental, toda una serie de manifestaciones espirituales que se asociaron con la acción del Espíritu Santo y que confirmaron a los judeo-cristianos palestinos en su visión del mismo, si es que no provocaron directamente la creación y progresiva articulación de aquella.

GLOSOLALIA

La primera de estas manifestaciones pneumáticas es la conocida como "glosolalia" o hablar en lenguas.

La misma consistía en un estado de entusiasmo espiritual cuya manifestación primordial era la de comenzar a emitir sonidos que eran interpretados como mensajes espirituales emitidos en lenguas diversas. Esta manifestación del Espíritu Santo aparece vinculada en las fuentes a la experiencia de Pentecostés (Hch 2, 3 ss). Entonces ya provocó burlas entre los oyentes que se mofaron del hecho motejándolo de balbuceos de borrachos (Hch 2, 13). Otros, por el contrario, parecen haberse sentido profundamente impresionados por el fenómeno (Hch 2, 5 ss). Este se repitió, según las fuentes, con frecuencia. De hecho, a juzgar por Hch 19,6 el fenómeno podía ir acompañado de un mensaje profético, algo que resulta ya patente en los escritos paulinos (1 Cor 12 y 14).

No nos consta empero que, a diferencia de lo acontecido en la comunidad paulina de Corinto, esta actividad produjera problemas en el seno del judeo-cristianismo palestino. Esto quizá se debiera al peso de los dirigentes de las comunidades (que, al menos, inicialmente, habían vivido con Jesús) y posiblemente también a la carga ética de las mismas que las predispondría a rechazar mensajes que no encajaran con ciertos parámetros.

Al comenzar a asentarse la nueva fe en territorio gentil, el panorama parece haber sufrido una transformación radical. Pablo conocía el carisma de las lenguas (Hch 19, 6; 1 Cor 12, 10 y 28; 13, 1 y 8; 14, 2-39) pero en Corinto, al menos, le ocasionaron serios problemas pastorales al no ir acompañadas ni de una seriedad ética (1 Cor 13, 1) ni de un discernimiento que determinara el poder espiritual que inspiraba las mismas.

Aunque el apóstol insistió en que no debía impedirse aquella actividad en el seno de la comunidad (1 Cor 14, 39), lo cierto es que la limitó considerablemente exigiendo, entre otras cosas, una interpretación del mensaje comunicado a través de las lenguas.
Un fenómeno similar posiblemente es el recogido en 1 Jn 4, 1 ss, aunque aquí no es posible discernir totalmente si nos hallamos ante una manifestación glosolálica o profética, por más que ambos solían ir unidos a menudo. Dado que el trasfondo de las cartas de Juan es, muy posiblemente, Asia Menor, nos encontraríamos aquí con una situación similar a la de Pablo en Corinto: el poder espiritual que se manifestaba a través de la glosolalia podía no proceder de Dios, en cuyo caso había de ser rechazado.

Tanto Pablo como Juan parecen haber articulado "shibolets" que permitieran captar si el espíritu que se manifestaba procedía o no de Dios. En ambos casos (I Corintios 12, 3 ss; I Juan 4, 3 ss), la prueba aparece relacionada con la proclamación de divinidad de Jesús que, se consideraba, no podía ser pronunciada por un demonio. Tal posibilidad, hasta donde sabemos, no se produjo en el primitivo judeo-cristianismo palestino.


César Vidal Manzanares es un conocido escritor, historiador y teólogo.
© C. Vidal, 2003, España.
  

 
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