| Dircom “… No estamos haciendo bien. Hoy es día
de buena nueva,
y nosotros callamos…”
(2 Reyes
7:9). “ Hoy no llevarás la noticia; la llevarás
otro día...”
(2 Samuel 18:20).
“ ¿Qué nuevas nos traéis?”,
reza la letra del famoso villancico que de nuevo cantaremos
en
los próximos días. Pero la letra tiene truco,
pues todo el mundo ya conoce de antemano la respuesta. En la vida real, la circulación de noticias tiene
sus pros y sus contras, sus flujos y reflujos, sus vistos
buenos para dar a publicación y sus carpetas de espera… Lo
mismo que en la Biblia. La palabra “noticia” aparece dos veces en la
Biblia… en dos contextos diametralmente distintos (…como
la vida misma). 1.- Ante la muerte del joven Absalón (2 Samuel 18,20),
Joab responde al potencial mensajero: “Hoy no darás
la noticia, porque el hijo del rey ha muerto.” 2.- En el relato del episodio del sitio de Samaria, Eliseo
y los suyos (2 Reyes 7:9) reconocen su pecado –perdón,
pero así es como se llama fracasar, errar el blanco,
dejar de hacer lo que debe hacerse y no se hace–: “ No
estamos haciendo bien. Hoy es día de buenas noticias
y nosotros callamos…” Ahí estamos. “Tiempo de callar, y tiempo de
hablar” (sí, por este orden; Eclesiastés
3:7b). Una figura clave, estratégica, en toda compañía
que se precie es la del “Dircom”, dirctor/a de
comunicación. El Real Madrid, por ejemplo, está ahora
mismo a la busca no de un “Dircom”, sino de un “Súper
Dircom” al estilo de los grandes bancos… Mientras tanto, nuestras iglesias, grupos denominacionales,
agencias, entidades, empresas e instituciones evangélicas
parecieran nerviosamente enfrascadas en un campeonato contra
corriente, a ver quién lo hace peor en esto de la
Comunicación y las Relaciones Públicas… Nuestros profesionales... trabajan en otros medios.
© Manuel López Rodríguez, Madrid, España.
e-Vangélicos Crisis, lo que se dice crisis en
estas fechas, la de las tradicionales sacas de Correos atiborradas
de postales navideñas. Se acaba la época epistolar física que conocimos;
lo virtual se impone. Ahora las postales no “llegan”,
no es posible tocarlas, besarlas, colgarlas en la pared. El átomo es derrotado por el bit, lo visible y tangible
por lo latente y virtual. Las e-postales “están” ahora
ahí en la memoria dormida del ordenador, esperando
que las abramos e imprimamos para pasarlas al estado físico
estandarizadas en el papel de nuestra impresora, sin rastro
alguno de huella personal de sus remitentes…
Manuel López Rodríguez,
es periodista, director de la revista FOTO,
y profesor de Ciencias de la Información en Madrid
© Manuel López Rodríguez, Madrid, España.
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