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Cisma bautista
WASHINGTON, 19-12-2003 (Alc/ACPress.net).
Altos dirigentes de la Convención Bautista del Sur
(SBC), de Estados Unidos, comunicaron ayer al presidente
de la Alianza Mundial Bautista (AMB) Billy Jwang Kim y a
su secretario general, Denton Lotz, que dejarán esa
institución. Reproducimos a contnuación dos
artículos de nuestro colaborador, el periodista Manuel
López, que ya trató y adelantó la tensión
existente en dos de sus artículos; analizando la situación
desde su perspectiva, siendo él mismo miembro de una
iglesia bautista en Madrid.
Jimmy
Para muchos protestantes, entre
ellos un servidor, es una de las noticias más venturosas del año. ICPress
la publicó en su día: Jimmy Carter, ex presidente
de Estados Unidos y creyente bautista, propone un realineamiento
global de esta denominación –¡la mía!– en
una nueva federación más moderada, a salvo
del poderoso entorno ultraconservador de la Convención
Bautista del Sur de Estados Unidos.
Aleluya. Ya somos al menos tres bautistas en el mundo –Jimmy
Carter, mi mujer y yo– quienes estamos a favor de la
moderación y la tolerancia. La única diferencia
es que Carter ha podido romper con la Convención Bautista
del Sur y hacerse oír, mientras que los miembros de
a pie de iglesias bautistas de España –alguno
más, aparte de mi mujer y yo– a los que no nos «entusiasma» allá gran
cosa la ola de integrismo que nos invade, lo tenemos bastante
más crudo.
El espaldarazo que el «hermano Jimmy» viene
a dar más allá del propio movimiento bautista
a la causa del protestantismo basado en la Reforma Radical
no es pequeño. Gracias a Dios. Toda organización
humana necesita irse adaptando a los tiempos; más
aún, a ser posible, adelantarse a ellos. Organizaciones
bautistas, tomad nota. La feligresía civil más
incómoda de vuestras iglesias va por otros caminos –la
vida misma, y el Evangelio, también–. La tolerancia
jamás debe correr peligro de convertirse en «asignatura
pendiente» entre nosotros.
ICP-e, Columna “La Lupa”, 14 de diciembre de
2001
Glo-cal
A principios de los años noventa, en la prehistoria
de la sociedad digital, surgieron unos pocos “palabros” a
la medida del inminente nuevo escenario de la tecnología
y, por extensión, de las relaciones humanas. Uno de
esos nuevos términos es “glocal”, acrónimo
de ”global” y “local”.
Este “palabro” nos viene como anillo al dedo
para enmarcar la naturaleza dual del escenario eclesiástico
en que nos movemos. Por una parte, cultivamos un localismo
rabioso, tanta veces exacerbado –y hasta provinciano–.
La “sacrosanta” autonomía local de la
iglesia parece como si fuera el más importante mandamiento
divino. Pero de otro lado no podemos sustraernos a la proyección
internacional –últimos versos del Evangelio
de Mateo–.
Querámoslo o no, la nuestra es una condición
religiosa “glo-cal”. En mi caso, la iglesia local
es la Primera Iglesia Evangélica Bautista de Madrid,
sita en el número 18 de la calle del General Lacy,
a un paso de la estación de Atocha. No me atrevo a
decir que es mi “parroquia”, por la sencilla
razón de que vivo en Las Rozas, a 25 kilómetros,
a veinticinco minutos de coche los domingos por la mañana
y de una hora en adelante si tengo que ir entre semana.
Algún día tendremos que plantearnos el afrontar
la asignatura pendiente –otra más, sí– de
la “revolución parroquial”. Lo natural
es acudir a la iglesia más cercana a nuestro domicilio.
(Pero ese es tema de un debate aparte). La iglesia local
tiene que servir para definirnos. Ahí estamos; la
gente que nos conoce y con quienes nos tratamos sabe que
somos… protestantes. Ahora que lo pienso, nunca se
me ha ocurrido presentarme como “evangélico
bautista”.
En su proyección global, Lacy es miembro de la Unión
Evangélica Bautista Española (UEBE). Por razones
bien conocidas –el asunto de las misiones, los celos
entre los líderes–, la UEBE no está fusionada
con la entidad hermana, la Federación de Iglesias
Evangélicas Independientes de España (FIEIDE),
ni tampoco integrada en el Consejo Mundial de Iglesias (CMI),
como es el caso, sin ir más lejos, de las Uniones
Bautistas de Gran Bretaña, Dinamarca o Italia.
En Estados
Unidos hay no una, sino cuatro entidades denominacionales
bautistas miembros del CMI: la Convención Nacional
Bautista de América, la Convención Nacional
Bautista de los Estados Unidos de América, la Convención
Nacional Bautista Progresista y las Iglesias Bautistas de
Estados Unidos. Por razón del tema de las misiones,
resulta que la UEBE se ha movido en la órbita de la
ultraconservadora Convención Bautista del Sur de EEUU
(SBC) y ahora de la no menos “ultra” Convención
Bautista de Tejas.
Pero el Señor es bueno. Una corriente de aire fresco –tolerante,
comprometido, evangélico, ¡bautista!– se
está abriendo paso entre los bautistas del Sur de
EEUU. Denuncian la derechización galopante de la SBC
y propugnan el retorno a los principios bautistas. Aleluya.
Pueden visitar www.mainstreambaptists.org.
Manuel López, ICP-e, Columna “La lupa”,
8 de octubre de 2002.
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