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Cambio
de rótulo: El color del cristal
Cuando negocié (sin
sueldo, que conste) con Pedro Tarquis, director de Protestante
Digital, mi colaboración literaria con un artículo
semanal, le propuse rotular el encabezamiento de la sección
como lo venía haciendo durante años en las
revistas Restauración y Alternativa 2000; A corazón
abierto. A él le pareció bien.
Todo le parece bien en quienes
aquí escribimos, excepto cuando denigran sus islas
canarias o salen diciendo que una mujer no puede ocupar el
púlpito de una congregación ni hablar en voz
alta a los varones. Puntos débiles que tiene el hombre.
Con
todo, repasando en los últimos días del
año los artículos que he escrito desde que
inicié la tarea en septiembre, observo que son muy
diferentes en contenido a aquellos que cabían en Corazón
abierto. En Protestante Digital enfoco las vigencias sociales,
los hechos que se producen día a día. Comento
acontecimientos, informaciones, declaraciones, actitudes
que nacen unas de otras ligadas con la contextura de las
vidas humanas. Lo hago todo desde mi perspectiva cristiana,
según el color del cristal que tiñe mis creencias.
Que el lector esté de acuerdo o no lo esté,
es otro cantar. Ahí no entro. Esta realidad me ha
llevado a sustituir el encabezamiento que mantuvo mi sección
de septiembre a diciembre por la nueva que se mantendrá fija
en el futuro.
Al titular El color del cristal y no “El color de
mi cristal”, como fue mi intención primera,
no pienso sólo en mi, sino en el conjunto de los colaboradores.
Hemos
de tomar conciencia de dónde estamos y qué es
Protestante Digital. Todos somos cristianos, con una fe arraigada
en el cristianismo de Cristo. Esta revista pretende transmitir
el mensaje cristiano. Un mensaje que la sociedad occidental
necesita desesperadamente.
El color de nuestro cristal es
el color del cristianismo.
El color de nuestro cristal es la fe cristiana.
El color de nuestro cristal son los valores del Nuevo Testamento.
El color de nuestro cristal son las enseñanzas de
Jesucristo.
El color de nuestro cristal es Cristo.
Ese es nuestro ideario.
Esa es nuestra escuela.
Ese es nuestro sublime proyecto.
En nuestra aproximación a la sociedad de hoy hemos
de ser firmes y resueltos. No debe importarnos someter libremente
nuestro pensamiento a las exigencias de las ideologías
modernas. Estamos instalados en un universo cristiano moralmente
seguro e intelectualmente confortable en donde nuestros juicios
están justificados y legitimados.
Al mundo de hoy lo
mueven las ideologías. Y más
especialmente la ideología cósmica, muy de
actualidad, que concibe el mundo en un sentido estricto y
preciso, propuesto y pensado como una totalidad común.
Es lo que se llama ahora teoría de la globalización.
Ahí hemos de entrar nosotros. Ahí debe estar
presente Protestante Digital, con el color de su cristal
propio, para encender rayos de luz en la confusión
reinante en el mundo.
Cuando el Estado español era autoritario e intransigente
en materia de libertad religiosa estábamos obligados
a asumir riesgos para comunicar nuestras creencias. Estos
son otros tiempos. Ahora somos libres para tomar diariamente
el pulso a la sociedad y expresar lo que pensamos y sentimos
conforme al color de nuestro cristal.
© J. A. Monroy, ProtestanteDigital.com,
2003 (España) |