| Confusiones
del catolicismo español
En 1966 publicó José
Jiménez Lozano “Meditación española
sobre libertad religiosa”. Es un ensayo denso en ideas
y describe la evolución histórica del proceso
evolutivo español sobre libertad religiosa. La crisis
provocada por el Vaticano II hace que se descubran los sentimientos
de intolerancia y agresividad tribal que el católico
español ha vivido peculiarmente durante siglos. En
la mayoría de los casos la ceguera ha sido tan antievangélica
que se han pretendido usar métodos historiográficos
para explicar el “homo religiosus hispanicus”.
Jiménez Lozano acierta en muchos casos y es sincero
al enfrentar y denunciar la xenofobia del catolicismo español,
pero siempre arrima el ascua a su sardina, aunque tenga los
apoyos de la erudición de Menéndez Pelayo o
Sánchez Albornoz y de análisis como el de Américo
Castro.
El catolicismo siempre que no vence, quiere empatar. Así
se pretende hacer ver que los reformadores evangélicos
españoles desde Juan de Valdés, eran viejos
erasmistas y que este pensamiento cabía en el catolicismo
y la reforma de la cristiandad estaba dentro del “partido
evangélico católico”. La España
ortodoxa siempre se ha sentido dispensada del mas elemental
espíritu cristiano, de normas concretas de moral y
de cualquier precepto, por lo que su conciencia siempre era
tranquilizada condenando a los disidentes de su modo de pensar,
aunque este modo de pensar y vivir fuese el evangélico.
El cristianismo belicoso y opresivo español no solo
fue mas cruel, “martillo de herejes”, con la Inquisición,
sino que llegó a ser combativo e incomprensiblemente
cuasi militar y provocador hasta hace pocos días. El
espíritu de contrarreforma ha llevado al catolicismo
a la mayor degradación de la conciencia cristiana y
su furia de “casta” y de cristianos viejos”
le ha llevado a la mayor contradicción de la historia,
pues se ha mantenido un río de disidencias aunque se
diga que se ha mantenido la unidad religiosa católica
patria. Los gruesos volúmenes de “Historia de
los heterodoxos españoles” es una muestra de
los numerosos disconformes que se esconcen detrás de
los eminentes heterodoxos.
Jiménez Lozano toca la llaga del nacional-catolicismo
y no le duelen prendas en dejar plasmados los versos de Julianillo
después de las torturas inquisitoriales o las diatribas
de Ripalda en sus catecismos. Le asustan las palabras de Reinaldo
González Montes en sus “Artes de la Inquisición”
pero da respaldo a Borrow en su retrato religioso de la España
del XIX de “La Biblia en Espña”. Sin embargo,
no termina de entender al protestantismo español en
este libro. En otros libros posteriores se ha acercado mas
al espíritu profético y puritano de los evangélicos
y los ha explicado mejor. El caso mas repetido de estas confusiones
es el de los curas que abrazaron el protestantismo. Menéndez
Pelayo dice que “todos o casi todos han salido de la
Iglesia por los motivos mas prosaicos, miserables y vulgares;
todos a casi todos son curas o frailes apóstatas que
han renegado porque les pesaba el celibato”. Que ha
habido curas y frailes en el protestantismo español
nadie lo niega, pero la repulsa que ha recibido el protestantismo
no nace porque Blanco (White), Calderón, Lucena o Cabrera
hubiesen sido curas o frailes, ni porque quisiesen casarse.
El libro que escribió J.B.Cabrera sobre el celibato
del clero o el de Pepe Rodríguez de hace unos años,
tiene los suficientes casos de aberraciones como para entender
que el querer casarse era lo mas fiel y cristiano.
Las denuncias hechas estos días en el concierto de
Navidad por Lauryn Hill conmocionando al mismo Vaticano al
que acusó de corrupción, muestran a las claras
el gran problema que el celibato crea en la iglesia romana
y su enquistamiento no podrá ocultarse con la confusión
ideológica.. No puede seguir siendo esta una razón
contra los pastores protestantes ex –curas, cuando el
celibato hace decir a esta mujer: “No vine aquí
a celebrar el nacimiento de Cristo con ustedes”. "Dios
ha sido testigo de la corrupción de su liderazgo, de
la explotación y los abusos (...) por el clero,".
Dice también Jiménez Lozano en este brillante
libro, que el actual protestantismo predicado por extranjeros
protestantes, tanto los Borrow como los Rule, al amparo de
las embajadas extranjeras, ha resultado ser mas anticatólico
que protestante y mas anticlerical y antipapista que otra
cosa. Sin embargo el Pastor ex -cura o ex –fraile no
produjo en el pueblo esos sentimientos de represión.
Las primeras congregaciones protestantes estuvieron muy nutridas
y fueron reclamados por todas partes curas evangélicos
(algunos habían sido ex–curas católicos)
pero no estaban preparados para tanta demanda. Hay pues otras
razones para que no hubiese una Segunda Reforma popular en
España, pero el rechazo no fue debido a los ex–curas
o ex–frailes sino al espíritu anticristiano español,
formado sociológicamente por la represión sistemática
de siglos.
Manuel de León es pastor,
Presidente del Consejo Evangélico de Asturias, ha dirigido
la Revista "Asturias Evangélica" y ha publicado
“ORBAYU" una revista de investigación histórica,
cultural y sociológica del protestantismo en Asturias
© M. de León, 2003, Asturias, España. |