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Los
obispos de Brasil y el sida
El
diario El País tiene como corresponsal en Brasil
a un hombre llamado Juan Arias. ¿Quién es
Juan Arias? ¿Por qué oculta su condición
de ex sacerdote católico, de la orden del Sagrado
Corazón? Arias nació en 1937. Estudió Teología
en la Universidad Gregoriana y recibió la ordenación
sacerdotal en Roma. A su vuelta a España colaboró con
varias emisoras de radio y luego en el diario Pueblo. El
sábado 3 de marzo de 1963, el director de Pueblo,
Emilio Romero, poco amigo de los curas, anunció que
había fichado para la información religiosa
a un sacerdote joven, de pensamiento liberal.
El segundo artículo publicado
por el joven sacerdote liberal llevaba por título ¿A
dónde vamos a parar?, un ataque frontal contra los
evangélicos españoles. Su tesis era que sí se
promulgaba en España una ley de libertad religiosa,
los protestantes iban a venir de Estados Unidos para comprar
a los católicos “con fajos de dólares”.
Un
Torquemada en moderno.
Pasados los años, Juan Arias abandonó el sacerdocio,
contrajo matrimonio y se dedicó al periodismo y a
la literatura. Fue corresponsal de El País en Italia
y ahora lo es en Brasil.
A pesar de los años transcurridos, aún tratándose
de un hombre de carrera, cultivado, se le supone, continúa
sin aclararse con el tema protestante. Cada vez que informa
a su periódico sobre hechos relacionados con los cristianos
evangélicos, escribe barbaridades. O no los distingue
de acuerdo al número y al nombre de las distintas
familias o utiliza para todos el denominador común
de sectas. Léase un ejemplo: El jueves 23 de octubre
informaba a El País que la ministra de Asuntos Sociales
de Brasil, Benedita da Silva, había caído en
desgracia entre otros motivos por haber viajado a Buenos
Aires a cargo del Estado “para un desayuno de oración
con la Iglesia Protestante de los Evangélicos, cuya
fe profesa la ministra”.
¿Cómo un diario tan serio cual es El País
publica tamaño despropósito? ¿Dónde
queda su Libro de Estilo? ¿Es posible que un hombre
que ha sido cura, que ha escrito libros religiosos, que vive
en un país con una fuerte presencia protestante, no
sepa, a estas alturas de la Historia, que protestantes y
evangélicos son una sola y misma cosa? ¿Y qué fe
profesaría entonces la ministra de Asuntos sociales,
la protestante o la evangélica? Que lo aclare don
Juan Arias.
Más recientemente, el 10 de diciembre, Arias escribía
en El País que el gobierno de Luis Inacio Lula se
enfrenta con los obispos católicos por el tema del
sida. El problema es simple: los obispos se oponen al uso
del preservativo en las relaciones sexuales y el Gobierno
les recuerda que forma parte de su Programa Nacional del
Sida.
¿Saben leer los obispos católicos de Brasil?
¿Han leído que a nivel mundial 57 millones
de personas están infectadas con el virus del sida?
¿Han leído que en el África subsahariana el
sida ha dejado huérfanos a 14 millones de niños?
¿Han leído que el pasado año 2003 el sida mató a
3 millones de seres humanos, en tanto que en este mismo
lapso otros 5 millones fueron infectados?
¿Han leído que según la Organización
Mundial de la Salud ocho mil personas mueren diariamente
en el planeta por el sida?
¿Han leído que en la India hay seis millones de enfermos
de sida?
¿Han leído que China tendrá en el 2010 ocho
millones más de infectados?
¿Han leído que las Naciones Unidas están alertando
sobre el avance del sida en Europa, en Estados Unidos y en
todos los países de América Latina?
Y si leen
todo esto, si conocen el drama humano, hay que tener una
conciencia muy cauterizada para oponerse a la prevención
de la enfermedad, aún cuando los obispos, por su voto
de castidad, no necesiten preservativos ni teman personalmente
al contagio. Aunque nunca se sabe.
© J. A. Monroy, ProtestanteDigital.com,
2004 (España)
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