D o m i n i c a l
Número 16 - 19 de diciembre, 2003
  E D I T O R I A L

NOTICIAS

Internacional
España
Sociedad
Ciudades
España @l día

NEWS
From Spain
International
  HEMEROTECA
Especiales
Recortes de prensa
Números atrasados
Buscar

DOCUMENTOS
Históricos
Legales
Comunicados

INTERACTIV@
Tu opinión
Cartas
Libro de visitas
Chat
Foros

Recomendar

Agregar a favoritos
Página de inicio
¿Quiénes somos?
Patrocinada por:
Alianza
Evangélica
Española
miembro de:
European
Evangelical
Alliance
World
Evangelical
Alliance
Poe+
Sergio de LIs

Rosalía, esa sombra…
(III) Esa sombra innombrable

Ben F. Stahl

Ésta es la última parte de una reflexión sobre Galicia y su cantora, que ha pretendido ser objetiva, a pesar de la identificación y los sentimientos del autor. ¿Vive Galicia? Vive Rosalía...

Si su esposo dijo en una ocasión, "...el silencio que encontramos" -aludiendo a la Galicia maniatada y muda, su lengua despreciada, sin cultura hasta la llegada de los movimientos de conciencia nacionalista, como "Rexurdimento" al que pertenecía-, ahora Galicia, más que hablar, exulta -que éso es el vivir- en la voz de Rosalía: "En los "Cantares..." viven existencia sin vejez. Las romerías y las ferias, los gaiteros y los viejos desengañados y epicúreos de la aldea, los mendigos plañideros, las mozas tocadas de mal de amores, las casadas hacendosas, las señoritas de aldea, las primaveras y los otoños, en la luz tamizada de la atmósfera gallega" (Ramón O. Pedrayo).

Por lo que no hay que quedarse con el estereotipo de la "triste Rosalía" y otros tópicos. Mientras pudo, celebró la alegría de vivir y en el Apéndice de "Follas novas", titulado "Una boda en la aldea", la sencilla y auténtica alegría de los labriegos se manifiesta en sus versos, con unos bellos diálogos de enamorados:

-Aunque naciese sordo
tus palabras oiría,
y aunque ciego naciese
no dudes, no, mi bien, que yo te vería.
Sé cuándo he de encontrarte en el camino
aunque nadie me lo diga,
pues me lo dice en cambio el
corazón batiendo
con un batir de alegría.
-Bien sabes que soy pobre,
sin padre ni madre, sin casa ni amparo,
que como en la noche, si en la mañana trabajo.
-Yo tampoco soy rico,
que ojalá lo fuera, y para ti tuviera
los hórreos llenos de trigo.
-Eres más valiente que ninguno,
en la aldea no hay quien trabaje como tú,
y airoso y esbelto en el bailar no vi otro.
Ni los viejos lo vieron;
todas tienen en ti puestos los ojos...
-No lo sé, porque no las miro:
sólo sé que como tú, lo juro Marica,
no hay otra entre los vivos.

Sergio de Lis es redactor y crítico literario de la revista Edificación Cristiana

© Revista Edificación Cristiana, nº 182. Resumido por el autor.

 
mARTEs
JOSÉ DE SEGOVIA
De par en par
JUAN SIMARRO
Orbayu
MANUEL LEÓN
dLirios
Luis Marián
Letra pequeña
MANUEL LÓPEZ
La voz
CESAR VIDAL
Claves
WENCESLAO CALVO
Íntimo
YOLANDA TAMAYO
. PUBLICIDAD


© 2003 Protestante Digital, España.
Las opiniones vertidas por nuestros colaboradores se realizan a nivel personal, pudiendo coincidir o no con la postura de la dirección.
Colabora: