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Número 19 - 25 de enero, 2004
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MANUEL LÓPEZ

Perdónalos, Señor

Foto: Carl de Keyzer (Del libro “God, Inc.”, editado por Focus, Amsterdam, 1992)

Señores académicos de La Lengua, por favor, por lo que más quieran, por el amor de Dios, hágannos el favor de proceder a revisar con carácter urgente las seis acepciones que del vocablo “cruzada”, todas ellas de la triste época del nacionalcatolicismo, la “larga noche de piedra” del franquismo, ofrece aún -arrastra estaría mejor dicho- el Diccionario.

“Campaña >en pro< de algún fin...”, reza la sexta acepción, la única que podría identificarse como “civil”.

Ya. Lo normal entre la gente medianamente instruida es echarse a temblar cada vez que se oye hablar de cruzadas.

En esta soberbia foto de Carl de Keyzer, el “cruzado” parece querer ¿completar? el Vía Crucis que ya sufrió y consumó Nuestro Señor Jesucristo.

La cruz ya la sufrió Cristo por todos nosotros. Amén.

Foto: Carl de Keyzer (Del libro “God, Inc.”, editado por Focus, Amsterdam, 1992)

Se empieza por las campañas de movilización por la ”limpieza moral” -el núcleo del discurso fascista-, luego vienen los toques de corneta de “cruzada” y al final del trayecto están los “piquetes informativos” de instituciones abiertamente criminales, como el Ku Klux Klan.

En esta estremecedora foto de Carl de Keyzer, un sujeto energúmeno profana la cruz de la manera más violenta...

Señor, perdónalos, porque no saben lo que hacen.

Y danos fuerzas para desmarcarnos abiertamente de ellos, y denunciarles públicamente.

Foto: Alex Williams

El velo impuesto a las mujeres musulmanas es, sin el menor género de dudas, una provocación directa a la sociedad europea occidental que acoge a las oleadas de inmigrantes que adoran a Alá (y piensan que es su Dios “particular” y “exclusivo” cuando en realidad su Alá es nuestro mismo Dios, el único Dios del Universo).

”Donde fueres, haz lo que vieres” es refrán que debería ser adoptado oficialmente por la Organización de las Naciones Unidas. Los europeos en Marruecos, nos descalzamos. Ellos, aquí en Europa, tienen que dejar que sus mujeres anden descubiertas. “Donde fueres...” significa que las costumbres las ponen los de la tierra, lógico, no los que vienen (venimos) de fuera... Es siempre el anfitrión y no los huéspedes los que ponen las normas.

Viva Europa laica.

Una Europa patria de las libertades y los derechos humanos, en la que la laicidad sea el santuario de todos.

La “batalla del velo” tiene los días contados. La libertad se contagia (gracias a Dios es así; no en vano la libertad es un don de Dios, el primero, por más señas).

Más crudo lo van a tener los gobernantes de mañana mismo, en cuanto en un plazo de diez años, 2014, en España haya no dos, sino doce millones de inmigrantes, pongamos cuatro de norteafricanos -perdón, españoles de origen norteafricano- que se asusten y hasta tiemblen de miedo cada vez que vean la espantosa cruz faraónica del Valle de los Caídos, construida en granito con el trabajo de presos políticos...

El velo que el intolerable machismo musulmán impone a las mujeres -el velo, y todas las consecuencias derivadas, desde la imposibilidad de hacer deporte hasta prestarse a reconocimiento médico-, está totalmente fuera de lugar en la Europa de los Ciudadanos.

Exactamente igual que la Cruz del Valle de los Caídos.

O los altares a la Virgen del Pilar en los cuarteles de la Guardia Civil…

O el crucifijo en las escuelas…

Perdónales, Señor.

Perdona a los que, fuera de sus países musulmanes, instalados en la Unión Europea, mantienen en régimen de sumisión a sus mujeres.

Pero antes, perdona, Señor, a los que toman tu nombre en vano y nos amenazan con “cruzadas” ¡y las llevan a cabo!, ay.

Manuel López Rodríguez, es periodista, director de la revista FOTO ,
y profesor de Ciencias de la Información en Madrid
© Fotos del autor.
 
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