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Número 20 - 30 de enero, 2004
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yolanda tamayo

Músicas

"El que escucha música siente que su soledad, de repente, se puebla" (Browning)

Golpeadas por el viento, se preñan las velas de mi barco con mil notas musicales , que cual instruido amante acarician suavemente los contornos de mi alma. Dejo que los sones bien emitidos desnuden la apatía y derramen un bálsamo sobre mi pesar, tejiendo risas que hagan resurgir a la ausente alegría.

Es la música ese refugio al que a veces acudimos para no perder de vista nuestro norte.

Atrapamos con los oídos susurros, murmullos, tintineos que descansan en la cabeza y que entonamos al corazón cuando tristemente se aflige. Cada vida posee su propia melodía de fondo y, ceñida a acordes muy diversos, emite cada cual un sonido diferente, único y especial.

La música ejerce un poder raramente observado en otras artes. Es bien cierto ese dicho que afirma que la música amansa a las fieras, pues constituyen los sonidos ese placentero ungüento que calma diferentes ofuscaciones; nos acompaña a todas partes, y como un buen libro narra con emoción las tareas que acontecen en derredor nuestra .

Amo la música, no concibo mi vida sin ella. Me sería realmente difícil tener que vivir sometida al silencio, oyendo tan sólo voces sin ritmo. Todo momento estelar, importante en mí, tiene su canción; aporta una melodía que hace diferente un instante de otro.

Permito que la batuta del director más sublime sea la que imprima en mí ese inigualable sello de serenidad y bajo su dirección sonsaque la mejor de las melodías, haciéndome experimentar cómo ésta surge con una facilidad sorprendente. Como si durante toda la vida me hubiese dedicado a la tarea de enarbolar acordes .

Es sencillo extraer hermosos ritmos del corazón cuando se siguen las instrucciones del mejor de los músicos. Un Maestro que nos enseña a tañer las cuerda del alma para poder difundir una canción de victoria.



Yolanda Tamayo es colaboradora de la revista Ventana Abierta (Asamblea Cristiana).
© Y. Tamayo, 2004, España
  
 
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