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Hedonismo y Biblia
- Dije yo en mi corazón: Ven ahora, te probaré con alegría y gozarás de bienes. Más he aquí esto también era vanidad.
- A la risa dije: Enloqueces al placer: ¿De qué sirve esto
- Propuse en mi corazón agasajar mi carne con vino y que anduviese mi corazón en sabiduría con retención de la necedad, hasta ver cuál fuese el bien de los hijos de los hombres, en el cual se ocuparan debajo del cielo todos los días de su vida.
- Engrandecí mis obras, edifiqué para mí casas, planté para mí viñas; me hice huertos y jardines y planté en ellos árboles de todo fruto.
- Me hice estanques de aguas para regar de ellos el bosque donde crecían los árboles.
- Compré siervos y siervas y tuve siervos nacidos en casa; también tuve posesión grande de vacas y de ovejas, irás que todos los que fueron antes de mí en Jerusalén.
- Me amontoné también plata y oro, y tesoros preciados de reyes y de provincias; me hice de cantores y cantoras, de los deleites de los hijos de los hombres y de toda clase de instrumentos de música
- Y fui engrandecido y aumentado más que todos antes de mí en Jerusalén; a más de esto, conservé conmigo mi sabiduría.
- No
negué a ninguno de mis ojos ninguna cosa que desearan, ni aparté mi corazón de placer alguno, porque mi corazón gozó de todo mi trabajo; y esta fue mi parte de toda mi faena (Eclesiastés 2:1-10).
¿Qué dice la Palabra de Dios acerca del hedonismo?
En la Escritura se nos explica la aparición de este fenómeno, la fuerza que tiene en nuestra vida; y también abunda en los problemas que de alguna forma ya hemos mencionado en el artículo anterior. Quisiera hacer referencia a dos libros básicos que nos ayudan a asentar algunos principios sobre este asunto: Génesis y Eclesiastés.
Es interesante que en Génesis (1:31) se nos dice: Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera, y fue la tarde y la mañana del día sexto . Dios completa la Creación y la califica de buena, completa, excelente. Podríamos, decir que dentro de esa bondad de la Creación está incluido el placer. Dios creó el placer, Dios nos creó para disfrutar y puso todos los medios a nuestra disposición. Así que el Dios de la Biblia no es un Dios aguafiestas o un Dios que no aprecia en su justa medida el placer. Él lo diseñó y lo creó. Es muy importante dejar claro este aspecto para hacer un análisis correcto de toda la cuestión hedonista.
En Génesis 2:15-17 se dice: Tomó, pues, Dios al hombre, y lo puso en el huerto del Edén, para que lo labrara y lo guardara. Y mandó Dios al hombre diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás, porque el día que de él comieres ciertamente morirás . Dios lo creó todo bueno y puso al ser humano para que gozase, para que administrase todo lo que Él había creado; pero puso unos límites no para nuestro mal, sino para nuestro bien. Este mismo principio podemos hacerlo extensivo al placer como parte integral de la Creación de Dios.
En Génesis 3 se nos narra lo que es el inicio del verdadero drama de la Humanidad: la desobediencia por parte del hombre a la voluntad de Dios. E1 hombre fue tentado e incitado por el diablo: Sabe Dios que el día que toméis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal . Creo que en esta breve declaración de Génesis 3:5 están en potencia todas las filosofías humanas, todas las religiones humanas, todos los enfoques de la vida que prescinden de Dios.
En primer lugar, fijaos que el susurro, la sugerencia de la serpiente, es: Sabe Dios que el día que toméis de él, serán abiertos vuestros ojos . Y ahí esta el origen también del hedonismo como una filosofía más, como una alternativa para vivir una vida significativa y completa, basándola sesgadamente en el placer: y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal . Es interesante anotar la estrategia que sigue el diablo. En el versículo 6 dice: Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos; y árbol codiciable para alcanzar sabiduría; y tomó de su fruto y comió . El fruto era bueno a la vista -como decíamos, es interesante esa idea de bondad visual-, era agradable a los ojos -el placer siempre se presenta como algo agradable-, y utilizando un tercer término dice que era codiciable -lo cual realmente nos da una idea de que es mucho más que bueno y agradable, y la disculpa es que es codiciable para alcanzar sabiduría. Y comió, se dio ese placer y, con él, se prescindió de la revelación. Dios había revelado ciertas limitaciones respecto a su relación con la Creación. Se creyeron la media verdad del diablo -seréis como dioses, los ojos se os abrirán, entonces conoceréis el bien y el mal- y también prescindieron de cuestiones morales; desobedecieron, y ahí es donde se gesta y se explica la fuerza de este enfoque de la vida que es e1 hedonismo. Su arraigo es profundo, posee un poderoso atractivo que conduce fácilmente a la inmoralidad basándose en la estrategia de la media verdad; y, por último, este enfoque de la vida ignora la revelación de la Verdad. II. El hedonismo en Eclesiastés
En Eclesiastés, en el texto que hemos incluido al principio de este artículo, ya ha entrado en la escena humana el hedonismo junto a otros muchos enfoques que prescinden de la revelación de Dios. Y el autor de este libro nos presenta diferentes formas de enfocar la vida que el ser humano ha ensayado a lo largo de la Historia para proveer a esta de contenido y significado. Vamos a meditar en esta alternativa del placer en los versículos que van del 1 al 11.
Lo primero que observamos y confirmamos es que el estilo de vida hedonista no es nuevo. A partir del versículo 3 vamos viendo una lista de determinadas formas que el hedonismo tomó en aquel momento de la Historia. Una de ellas es la bebida . Más adelante, en los versículos 4 al 6, se menciona la arquitectura, el desarrollo de grandes proyectos, la creatividad, la jardinería, obras realmente inmensas, el placer de crear, de construir . Pero es interesante denotar que siempre va precedido del «mí»: el placer con esa connotación egoísta, egocéntrica, de pensar en mi propia satisfacción, no en el bien que esas creaciones podrían suponer para otros.
Sigue adelante en los versículos 7 a 8 y nos habla de las posesiones : me llené, me hice de oro, de plata, de animales, ganadería, incluso de personas, de esclavos (algo parecido a lo que sucedió en el imperio romano, donde en algunos momentos se calculaba que había muchos más esclavos que libres: a cada libre le correspondían varios esclavos a su servicio para vivir la vida sin esfuerzo, sin trabajo, deleitándose). Continúa hablando de la música, la diversión, los espectáculos , incluso emplea la frase deleites de los hombres, que en algunos escritos se traduce como concubinas: el sexo otra vez como una experiencia de placer. En el versículo 9 habla de fama y poder . El autor de este libro pudo experimentar todo eso; y en su comentario, nuestro hermano José Grau dice: Después de la experimentación de los placeres sin límite, después viene la frustración: ¿por qué? Porque la búsqueda de placer es insaciable, incontrolable, aunque pensemos que podamos controlarlo, ilusos de nosotros . Es interesante cómo, a lo largo del texto bíblico, una de las alternativas que se nos presentan para hacer frente a la persuasión del placer es la huida. José tuvo que huir. Si uno piensa que puede controlar el placer es un ingenuo; este es insaciable, incontrolable, y puede llegar a ser corruptor de la pretendida moralidad. La conclusión en el versículo 11 resuma cinismo y desesperanza: Miré yo luego todas las obras que habían hecho mis manos y el trabajo que tomé para hacerlas y he aquí todo era vanidad , vaciedad y aflicción de espíritu, aflicción interior. Esto es lo que la Palabra de Dios dice en el Antiguo Testamento.
También es significativo notar que en Isaías 22:13 y 56:12 se menciona literalmente el lema de los epicúreos -«comamos y bebamos que mañana moriremos»- y lo hace en un contexto donde Israel estaba dejando de lado a Dios, viviendo de una forma escapista, huyendo de la realidad. Y, como dice también nuestro hermano Grau, concluyendo con este comentario a Eclesiastés (2:1-11), la historia demuestra que el postrero recurso en toda cultura decadente, cuando ya se ha perdido toda la verdadera ansia de vivir y hacer las cosas, cuando ya no se cree en nada ni en nadie o a nadie, los sentidos parecen la última solución y la última salida. Qué actual y qué radiografía más realista de lo que estamos viviendo en nuestra sociedad. III. El hedonismo en el N.T.
En el Nuevo Testamento también hay numerosas referencias al problema hedonista, aunque no vamos a entrar en detalle. En 1 Corintios 6:12-20, de una forma muy sintética, se nos habla de la comida y la bebida y se nos insta a no dejarnos dominar por ellas; se nos habla del placer sexual , que no es un objeto de consumo ya que tiene implicaciones emocionales, morales etc. Desde la óptica bíblica, estas son dimensiones de la vida que incluyen el placer, por lo que pueden disfrutarse de forma legítima, moral y siempre evitando caer en el peligro de que puedan llegar a dominarnos.
En Colosenses 2:23, el apóstol Pablo se refiere a ello como los apetitos de la carne. Dos de las alternativas que se plantea el ser humano para tratar de controlar la fuerza del deseo son el legalismo y el ascetismo. El legalismo se verá impotente para hacer frente al deseo y el ascetismo caerá en posiciones ridículas y muchas veces difíciles de aceptar.
Así es como el Antiguo y el Nuevo Testamento se acercan a lo que hemos denominado problema hedonista.
IV. Una visión positiva del placer
No debemos olvidar que, para tener una visión completa de lo que es el placer, hay por lo menos algunos elementos que debemos incorporar a nuestra visión de esta realidad: el placer es un elemento necesario, sin el cual no se satisfacen algunos aspectos esenciales de nuestro ser .
El placer descansa la mente y las emociones; por tanto, el placer bien usado, bien enmarcado, es relajante para la mente y para las emociones. El placer restaura el cuerpo e incluso renueva el espíritu, y por ello debemos mantenernos ahí, en un difícil equilibrio. Aunque parezca contradictorio, por un lado tenemos el testimonio realista de los problemas que nos plantea el hedonismo en la Palabra de Dios y, por otro lado, este enfoque plenamente constructivo y estimulante.
No todo lo relacionado con el placer es negativo; en su origen es una dimensión que refleja la creatividad de Dios .
Todo ello nos lleva al último aspecto, que veremos la próxima semana:
La alternativa cristiana al hedonismo
Francisco Mira es licenciado en Psicología, Secretario General de los G.B.U. y Vicepresidente de la Alianza Evangélica Española
© F. Mira, Revista Andamio, GBU,
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