Número 22 - 10 de febrero, 2004
  E D I T O R I A L

NOTICIAS

Internacional
España
Sociedad
Ciudades
España @l día

NEWS
From Spain
International
  HEMEROTECA
Especiales
Recortes de prensa
Números atrasados
Buscar

DOCUMENTOS
Históricos
Legales
Comunicados

INTERACTIV@
Tu opinión
Cartas
Libro de visitas
Chat
Foros

Recomendar

Agregar a favoritos
Página de inicio
¿Quiénes somos?
Patrocinada por:
Alianza
Evangélica
Española
miembro de:
European
Evangelical
Alliance
World
Evangelical
Alliance
Editorial

Cristiano y política

Creo que ninguna iglesia podría ni querría defender, con la Biblia y la ética en la mano, que la línea política de un cristiano pueda estar por encima de su vida, fe y conducta. Pero, al menos en España, esto parece estar cambiando en algunos sectores.

Hace poco, una conocida entidad evangélica puso objeciones a que una persona –buen creyente, sin ningún género de dudas- escribiese el prólogo de un libro, aunque era a quien por lógica le podría corresponder, además de ser el sugerido por el autor del mismo. La razón: su estrecha relación con un conocido partido de izquierda, el Partido Socialista.

También hace poco se ha producido una repentina preocupación ante la participación de un conocido conferenciante evangélico en un acto cultural, debido a que se había descubierto -¡nada menos!- su vinculación con el Partido Popular y una clara ideología de derechas. Poco vale su pública defensa de la fe en el Cristo resucitado, de la veracidad de la Biblia y de su fe en Jesús como único y suficiente Salvador.

Para quienes defendemos la separación Iglesia-Estado, estas actitudes no sólo sorprenden, sino que preocupan. Que sepamos, en el cielo no se pide a nadie su carnet o creencia política, sino su fe en Jesús. Mezclar ambos conceptos, fe y política, es inadmisible en el Estado; pero más inadmisible aún en la Iglesia. Salvo que hablemos de opresores, tiranos y asesinos, lo que supondría una exigencia de voz profética y moral, que no política.

Es verdad que ningún partido político es intachable; pero lo mismo dicen los políticos de las instituciones religiosas. Es también verdad que las posiciones que cada cual tomamos nunca están libres de equivocaciones, aunque la peor equivocación es no tomar posicionamiento alguno, un pecado muy frecuente entre quienes quieren evitar problemas o estar a bien con todos, y que Jesús nunca ejerció en su vida pública.

Moraleja: demos libertad en la conciencia de cada cual para elegir su creencia política, y mantengamos el auténtico vínculo de la fe. Algo que defendemos por encima de todo en esta revista. Ojalá que haya creyentes (que no iglesias) comprometidos políticamente en todos y cada uno de los partidos democráticos; y que desde dentro estén a favor de la justicia y en contra de la corrupción; que vivan la verdad y denuncien la manipulación; que trabajen por la solidaridad y se enfrenten al negocio vil. Con sus equivocaciones y errores, pero con ideales y valores cristianos claros, aplicables a todos los partidos.

En definitiva, seamos sal en medio del mundo, y no “puros y santos” saleros que salen del mundo para no salar, sino mantenerse incontaminados en blancos monasterios sociales.

 
mARTEs
JOSÉ DE SEGOVIA
De par en par
JUAN SIMARRO
Orbayu
MANUEL LEÓN
dLirios
Luis Marián
Letra pequeña
MANUEL LÓPEZ
La voz
CESAR VIDAL
Claves
WENCESLAO CALVO
Íntimo
YOLANDA TAMAYO
. PUBLICIDAD


© 2004 Protestante Digital, España.
Las opiniones vertidas por nuestros colaboradores se realizan a nivel personal, pudiendo coincidir o no con la postura de la dirección.
Colabora: