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Número 25 - 5 de marzo, 2004
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Enfoque
JUAN ANTONIO MONROY

Tres mitos literarios

Madrid ha puesto en marcha el IV Centenario de la primera edición del Quijote, publicada, según el sentir más generalizado de los grandes cervantistas, en 1605. La Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales y la Junta de Castilla – La Mancha ha inaugurado en el Centro Cultural Conde Duque, de la capital de España, una exposición que recoge 150 piezas sobre
EL QUIJOTE, DON JUAN
y LA CELESTINA.

El comisario de la exposición, que estará abierta hasta el 14 de abril, José Luis Diez, dijo el día de la inauguración que el trabajo realizado ha sido un desafío para la imaginación, “ya que no es una tarea fácil dar forma plástica a esos mitos”.

La exposición presenta importantes novedades que ha llegado de Australia, Dinamarca, Hungría, Estados Unidos y otros países. Obras de Goya, Picaso, Dalí, Madrazo, Daumier, Paret, Sert, Falla y Mozart forman parte del montaje que ha sido denominado Tres mitos españoles. El público puede contemplar una edición de LA CELESTINA de 1507 y EL QUIJOTE , en una segunda edición de 1605.

Esta exposición constituye un lujo, ya que figuran en ella obras únicas, selectas, singulares, nunca vistas por el público.

Las tres grandes obras representadas son las que, en opinión de Ramiro de Maeztu, han formado el llamado carácter español.

Maeztu nació en Vitoria en 1875. Fue un defensor apasionado de la hispanidad. Escritor, periodista, diplomático, político, murió fusilado en Aravaca (Madrid) en octubre de 1936.

En 1926 publicó DON QUIJOTE, DON JUAN Y LA CELESTINA, libro de tono polémico, que tiende a infundir nueva vida a los más conocidos mitos literarios españoles, no sólo desde el punto de vista del ideal histórico, sino incluso como valores humanos permanentes.

La Editora Nacional, de Madrid, publicó en 1974 un tomo en el que se incluyen ocho ensayos de Maeztu, entre ellos el referido de 1926. Es la edición que tengo a la vista cuando escribo este artículo.

He leído varias veces los tres libros que Maeztu estudia en su obra y he escrito sobre ellos. Siempre me ha atraído el tema del amor en DON QUIJOTE, DON JUAN TENORIO y LA CELESTINA.

Calixto y Melibea, personajes de LA CELESTINA, son amantes definidos. Sus amores no son carnales en uno y espirituales en otro. Son en los dos amores carnales y amores espirituales a la vez. Embebidos en sí mismos, los amantes no reparan en la mala voluntad de la ingeniosa bruja. El amor ha de ser cuidado y mimado como se mima y se cuida a un niño.

En DON JUAN TENORIO tenemos el Nuevo Testamento: el amor que redime, la salvación por amor. Pensando en los escépticos de todos los tiempos, en los que siempre están dispuestos a condenar, Zorrilla advierte:

“Sólo en vida más pura
los justos comprenderán
que el amor salvó a Don Juan
al pie de la sepultura”.

La salvación por amor. El tema eterno de la Historia. El tema de Dios.

En DON QUIJOTE, el segundo libro más leído en el mundo, después de la Biblia, y el primero en la literatura universal escrita en la tierra, ya que la Biblia es el libro del cielo, el amor tiene carácter de ideal.

El Caballero de la Triste Figura nunca gozó la presencia física de Dulcinea, ni siquiera la conoció, como dice a Sancho: “¿No te he dicho mil veces que en todos los días de mi vida no he visto a la sin par Dulcinea? La pinté en mi imaginación como la deseo”.

Aquí el amor escala las cumbres más altas del ideal. El amor de Don Quijote por Dulcinea es real, sentido, no necesitaba ser plasmado en figura de carne y hueso. Para Don Quijote, el amor mira con unos anteojos que hacen parecer al oro cobre, a la pobreza riqueza, y a las legañas perlas.

Bienvenida sea esta exposición. Tres mitos literarios españoles. Tres formas de concebir el amor. Sólo quienes viven el amor con semejante fuerza son capaces de olvidarse de sí mismos hasta la locura.

© J. A. Monroy, ProtestanteDigital.com, 2004 (España)

 
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