|
Las dudosas promesas humanas
Me siento totalmente confusa. Apabullada ante el despliegue de promesas puestas al servicio de todo español que se precie a seguir algún informativo. Derraman ellos -los políticos- sus embelesadoras proposiciones, frases bien revisadas y con una sorprendente credibilidad que vierten en el oidor un raudal de esperanza, pidiéndonos simplemente, ese preciado voto tan necesario para ejercer su liderazgo.
Adormece tal amalgama de buenos propósitos, compromisos a menudo inviables, expresados con una deslumbrante carga de sinceridad.
Sabemos de la superioridad con la cual se presentan ante nosotros; cómo en cierto modo sólo intentan vendernos un "producto". Podemos sentir más afinidad hacia un partido político que hacia otro, simpatizar o no con ciertas ideas que profesan, pero todos están preparados para hacernos ver que son poseedores de una pócima mágica para dirigir este país.
No creo en hombres milagrosos, dudo de la eficacia de cada uno de ellos para solventar problemas. Lo dudo por la simple razón de que ninguno ofrece nada nuevo.
Entre los muchos candidatos que se presentan a la presidencia, no encuentro a nadie que dejando de evaluar las propuestas de sus adversarios -y sobre todo de criticarlas- se preste a pronunciar un discurso con sugerencias distintas, con matices de realismo.
Dejo patente en estas letras, mi escepticismo ante las promesas de los candidatos. Francamente ninguno de ellos despierta en mi esa simpatía (políticamente hablando) inductora de mi voto.
Desembarazarse de las obligaciones que tengo como ciudadana española con respecto a las elecciones, no es una acertada manera de proceder. Ya hubieron de soportar quienes nos preceden el infortunio de vivir sin democracia, y carentes del libre derecho al voto.
Aunque este año acceda a ejercer ese derecho, seguirán sin convencerme los compromisos humanos expuestos en mítines. Mi postura será la misma, pues las únicas promesas a las que me agarro confiadamente son a las de Dios, todas las demás me siguen pareciendo dudosas.
Desgraciadamente, Dios no se presenta como candidato de ningún partido, aunque pienso que si lo hiciese no obtendría un gran número de votos, la verdad nunca ha tenido muchos seguidores.
Yolanda Tamayo es colaboradora de la revista Ventana Abierta (Asamblea Cristiana).
© Y. Tamayo, 2004, España |