| Poesía de la naturaleza
Es bien sabido que traducir de una lengua a otra implica conocer bien ambas, y la cultura e idiosincrasia de quienes las hablan, y si de lo que se trata es de verter de un país oriental a otro occidental, esto es aun más importante. Si además se trata de poesía, "la traducción de la poesía a lenguas afines... es poco menos que utópica" (Prólogo de Segunda Antología de la poesía china (Revista de Occidente, 1962), de Marcela de Juan, traductora). El pueblo chino es muy dado a la poesía, pero es que, además, "el arte poético es consustancial con el oficio de letrado... que es el más alto al que pueda aspirarse, e indispensable para alcanzar los primeros puestos del Estado" (Prólogo).
El alma china es sensible a los avatares de la vida como la de cualquier otra latitud pero, más próxima a la simplicidad, a la sencillez; por eso su poesía hace de lo natural su motivo preferido. Aunque, para que no nos hagamos una idea absolutamente falsa tras leer y comprender sus versos, la traductora matiza que a esta poesía se le quita lo intraducible -su ritmo, su rima, su fonía y aun su dibujo (dado que en China -tradicionalmente- se escribe con pincel), y es accesible al lector occidental pero, eso sí, pierde lo que la diferencia como una poesía exótica.
Se desposa la lluvia con el río;
llego de noche al país de Wu.
Al alba, despido al peregrino que deja
sola la montaña de Tech'ou.
Si parientes o amigos de Lo Yang
te preguntan por mi,
Diles que, en un vaso de jade,
guardo mi corazón de cristal.
WANG CHANG LON
Aunque, como ya hemos dicho, no es exclusivamente lo bucólico lo que domina en esta poesía. Denuncia también desigualdades, injusticias, pero lo hace sin crispación, como no queriendo molestar, ni siquiera al tirano:
Pobre es la casa, en la montaña, del viejo campesino,
Pobre la tierra pedregosa que cultiva,
Y pobre la cosecha; las gabelas le dejan sin comer.
Ha de entregarlo todo a los graneros insaciables del gobierno.
Y a fin del año, la casa está vacía: sólo un azadón y un arado.
Reúne a sus hijos y sube monte arriba a recoger bellotas.
Mientras tanto, los comerciantes viajan por el río del oeste
con montones de perlas.
Y en el barco, sus perros comen sólo carne.
TCHANG TSI
El siguiente poema no ha sido escrito por una mujer pero, hay tanta melancolía en él, tanta comprensión de lo femenino que, sin duda, el poeta por una vez ha sentido sus latidos.
Doradas nubes bañan la muralla.
Los negros cuervos graznan encima de sus nidos,
En los cuales desean reposar.
Entretanto, la esposa, sola y joven,
suspira melancólica.
Sus manos abandonan el telar
y dirige los ojos
A la cortina azul del cielo
que la aísla del mundo
Cual la bruma ligera vela el río.
Está sola... El esposo corre tierras remotas.
Sola: todas las noches, en su alcoba,
La soledad le oprime el corazón,
Y sus lágrimas caen como lluvia ligera
fecundando la tierra.
LI TAI PO
Para terminar, un poema anónimo -seguramente, autobiográfico- en el que la expresión es tierna y sugerente.
Sin hablarse, dos corazones se amaron en secreto.
Ella borda a la luz del quinqué;
Camina él a la luz de la luna.
Al llegar ante la celosía, él sabe que ella vela.
En el hondo silencio de la noche, se oye el leve
Ruido de las tijeras que caen al suelo.
.(De Mundo futuro,
publicado en el nº 208 de Edificación Cristiana)
RESUMIDO
© Revista Edificación
Cristiana, nº 208. Resumido por el autor.
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