| "Anticlericalismo y libertad de conciencia"
Por
Manuel Álvarez Tardío, Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, Madrid 2003, 405 páginas (crítica de JUAN DE RABAT)
Cuando Pedro R. Santidrian publicó en 1978 su libro ESPAÑA HA DEJADO DE SER CATÓLICA, titulado con la célebre frase de Manuel Azaña, se propuso "orientar a la opinión pública de hoy en torno a uno de los problemas más polémicos de nuestra historia contemporánea: el llamado "problema religioso español".
Después de unas breves consideraciones sobre las relaciones Iglesia - Estado en España desde 1808 hasta 1931, Santidrian dedica el resto del libro al análisis de la ruptura que se produjo de 1931 a 1936 entre la Iglesia católica y el Estado español. Es decir, durante el período de la segunda República. Santidrian no niega el anticlericalismo de aquellos años, pero lo enmarca en la reacción de un pueblo harto de los poderes políticos y las ambiciones terrenales de la Iglesia católica en España.
Álvarez Tardío insiste en el tema 25 años después. Su libro lleva como subtitulo POLÍTICA Y RELIGIÓN EN LA SEGUNDA REPÚBLICA ESPAÑOLA (1931-1936).
No son los únicos libros. Desde la llegada de la Democracia con la Constitución promulgada hace 25 años, estamos asistiendo a un proceso de revisión histórica de la política religiosa durante los años de la Segunda República.
El libro de Álvarez Tardío, ANTICLERICALISMO Y LIBERTAD DE CONCIENCIA, mereció el Premio Nicolás Pérez Serrano del Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, dependiente de la presidencia del Gobierno que encabeza el señor Aznar. Esta referencia indica por dónde van los tiros. Si un gobierno católico premia un libro que satisface al conjunto de los obispos, su contenido difícilmente puede ser imparcial ni objetivo.
Álvarez Tardío culpa a la República de querer "expulsar la religión de las conciencias", volcada "en el anticlericalismo como una forma más de denunciar los métodos de la derecha católica": Escribe que la República se equivocó al proclamar que la Iglesia católica "era un rival religioso para la libertad de los españoles".
¿Y no era cierto? ¿Cuándo ha permitido la Iglesia católica la libertad de conciencia? Desde los reyes católicos en el siglo XV jamás hubo en España una ley de libertad religiosa. La primera, en toda la historia del país, se proclamó estrecha y con recelos en el verano de 1967.
La obra de Álvarez Tardío vuelca sistemáticamente la carga de mala fe a las tendencias laicistas de la República y exonera a la Iglesia católica de culpa. Flaco servicio le rinde a la realidad histórica. Toda la filosofía de Azaña consistía en la total separación de la Iglesia y el Estado, suprimiendo el gran poder de la primera a través de la Constitución y de otras leyes complementarias. El problema secular español quedó plasmado en la Constitución de la República de este modo: "El Estado español no tiene religión oficial". La igualdad de todos los españoles ante la ley incluía la libertad de conciencia: "Todas las confesiones religiosas serán consideradas como asociaciones sometidas a una ley especial".
Criticar ahora a la República por un anticlericalismo que ella no instigó y acusarla de coartar la libertad de conciencia, no creo que responda a la verdad de lo que ocurrió entonces. Más aún si se tiene en cuenta que el anticlericalismo no fue exclusivo de aquél período.
El anticlericalismo está arraigado en la epidermis del pueblo español. EL QUIJOTE es un libro fuertemente anticlerical. El más anticlerical de todos los clásicos españoles. Desde EL CANTAR DEL MÍO CID hasta las obras de Benito Pérez Galdós, el anticlericalismo ha sido una constante en la literatura española, que se ha limitado a reflejar la vida del pueblo. Manuel Álvarez Tardío parece ignorar esta verdad. Allá él.
Juan de Rabat, escritor y crítico literario.
© J. de Rabat, ProtestanteDigital.com, 2004 (España)
BJMM (Biblioteca José María Martínez)
"Tu vida cristiana", Editorial CLIE, 190 páginas, calle Galvani 113, 08224 Terrassa, Barcelona. Teléfono: 93-7881669. (Crítica de JUAN ANTONIO MONROY)
Me sería imposible resumir el contenido de " Tu vida cristiana" superando la presentación editorial. Recurro a ella. Leamos: "Con la rigurosidad y profundidad teológica que lo caracteriza, el autor, en doce capítulos, cubre todos los aspectos básicos del discipulado y aporta respuestas a la mayor parte de las dificultades que con frecuencia son la causa de que muchos recién convertidos se retracten de su profesión de fe y vuelvan atrás".
Se habla de "aspectos básicos". ¿Pero cuáles son estos aspectos? Los amplio: El gran acontecimiento de la conversión, que abre nuevas puertas a la vida.
La seguridad de que el nuevo hijo de Dios es realmente salvo si en su conversión se han cumplido las condiciones que impone el Nuevo Testamento.
La vida de santidad que debe seguir a la conversión, aunque para lograrla hayamos de enterrar en el barro los deseos carnales que batallan contra la pureza del corazón.
La imprescindible dedicación a la lectura diaria de la Biblia, donde hallamos los elementos necesarios para robustecer nuestra fe.
El difícil aprendizaje de la oración. La vida cristiana no puede ser tal sin la comunicación frecuente con Cristo a través de la oración.
El mundo. ¡Qué gran capítulo este! A pesar de su gloriosa vocación a una herencia incorruptible, hay cristianos, muchos, la mayoría, que en lugar de vivir mirando hacia el cielo, miran hacia el suelo, embelesados por los cantos de sirenas del mundo.
Después del mundo, las pruebas y tentaciones. Las luchas se originan cuando la vieja naturaleza del cristiano trata de imponerse a la naturaleza nueva, fruto de la conversión.
El servicio. Jehová pregunta a Elías: "¿Qué haces aquí, Elías?" ¿Qué hacemos aquí? ¿Para qué estamos en el mundo? Dios nos ha salvado para andar en los pasos del servicio cristiano en una entrega a los demás.
Esto nos lleva a la necesidad del testimonio. José María Martínez nos recuerda la orden de Jesús a un endemoniado a quien sanó: "Vete a tu casa, a los tuyos, y cuéntales..." Nuestra casa son nuestros familiares, nuestros amigos, los compañeros de trabajo, la sociedad cercana, el mundo. A todos ellos estamos obligados a contarles las grandes cosas que el Señor ha hecho con nosotros.
¿Tan importante es que el cristiano comprenda su papel en la Iglesia a la que ha sido incorporado? Para el autor del libro que comento debe serlo, porque escribe dos capítulos, 22 páginas explicando los principios de unión y relación que el nuevo convertido debe tener en cuenta en el trato con la Iglesia.
"Iré a cualquier lugar, con tal de que ese lugar esté delante", dicen que dijo Livingstone. José María Martínez concluye su libro con un reto semejante. El cansancio y el desaliento son comunes en la experiencia humana. Pero, como en las altas montañas cubiertas de nieve, quedarse parado significa a menudo morir. Hay que caminar hacia delante, adelante siempre, hasta la llegada a la meta gloriosa.
"Tu vida cristiana", de José María Martínez, tiene en cuenta la aspiración del cristiano a la felicidad en la medida en que la recompensa llega por el sometimiento a las enseñanzas de las Escrituras Sagradas.
La vida del cristiano llega a poseer pleno sentido sólo y exclusivamente cuando se somete al propósito que se le impone desde las alturas del cielo. Por el contrario, una vida sin perspectivas ni conexión con el más allá carece de sentido y es poco digna de ser vivida.
© J. A. Monroy, ProtestanteDigital.com, 2004 (España)
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