Cuando deje de indignarme habrá comenzado mi vejez (André Gide)Me senté solo, porque me llenaste de indignación. ¿Por qué fue perpetuo mi dolor, y mi herida desahuciada no admitió curación?... Así dijo el Señor: Si te convirtieres, yo te restauraré y delante de mí estarás; y si entresacares lo precioso de lo vil, serás como mi boca. Conviértanse ellos a tí, y tú no te conviertas a ellos (Jeremías 15:17-19)