| Isabel
la católica (IV): guerra al infiel y conquista de América
El fin de la guerra de
Sucesión y el comienzo de uno de los reinados más
fructíferos de la Península, reclamaba un acontecimiento
extraordinario que consolidara definitivamente la unión
de las dos coronas. Granada, la ciudad de la luz, el último
foco de una cultura centenaria, iba a consumirse por fin.
Nada volvería a ser igual.
Los Reyes Católicos, jóvenes
y valientes, querían inaugurar un nuevo tiempo, completar
la labor que las anteriores generaciones habían dejado
inacabada. El año 1479 se prometía feliz. Fernando
llegaba al trono de Aragón, la paz estaba firmada y
nacía Juana, la princesa que pasaría a la historia
con el nombre de Juana “la loca”.
Pocos meses después, los reyes convocaban las Cortes
de Toledo en 1480 y emprendían la reforma del viejo
Consejo de Castilla, convirtiéndolo en un organismo
moderno compuesto por letrados. Después de las cortes
los reyes se separan, Isabel va a Andalucía y Fernando
a Aragón. Tienen una misión que cumplir, la
Reconquista.
Los reinos peninsulares nunca detuvieron oficialmente la
Reconquista, pero sí es cierto que durante los siglos
XIV y XV sus avances fueron muy limitados. En el siglo XIII,
reyes como Fernando III el Santo, Alfonso X el Sabio o Jaime
I el Conquistador reconquistaron regiones tan importantes
como Murcia, Valencia, Mallorca y gran parte de Andalucía
y Extremadura. Los avances en los otros dos siglos se limitaban
a plazas importantes como Gibraltar, Antequera o Tarifa.
Algunos historiadores vieron en la caída de Constantinopla
del 1480 uno de los acicates para la conclusión de
la Reconquista. Los Reyes Católicos, temerosos de que
el empuje turco llegara al sur de la Península, aceleraron
la destrucción del Reino de Granada. A pesar de todo,
la prioridad hispana tuvo que esperar, desde Italia se pedía
ayuda para socorrer a Nápoles del acoso turco. Los
reyes enviaron una flota al mando de Enrique Enríquez
en 1481. Aprovechando el conflicto Muley Hacén tomó
Zahara en la Península y comenzado de esta forma la
Guerra de Granada, un conflicto que durará diez largos
años. El ataque del reino nazarí no hace si
no acelerar las pretensiones de los Reyes Católicos
sobre Granada, cuando tras la noticia de la caída de
la ciudad anuncian: ...(para que) nos dé ocasión
para poner en obra muy prestamente lo que teníamos
en pensamiento hacer.
Los desacuerdos dentro del propio Reino de Granada facilitan
las cosas a los Reyes Católicos. A pesar de todo, el
débil reino Nazarí todavía resistiría
casi una década.
El 31 de enero de 1491, viendo próxima la caída
de la ciudad de Granada, Isabel y sus hijos se acercaron al
campo de batalla. Aunque un incendio en el campamento cristiano
retrasó el asalto.
El 2 de enero de 1492 la ciudad se rendía, el asedio
había sido efectivo y Boabdil prefirió una entrega
pacífica de la ciudad.
Los Reyes Católicos conseguían en diez años
de reinado la mayor proeza de los últimos siglos. Una
religión se imponía sobre las otras, el drama
estaba apunto de comenzar.
Mario Escobar Golderos es licenciado
en historia y director de las revistas “Historia para
el debate” y “Kerigma". |