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Número 28 - 28 de marzo, 2004
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pablo Martínez VILA  

El pragmatismo: trágicas consecuencias

Toda filosofía tiene unas consecuencias prácticas. Como hemos visto a través de los ejemplos en los artículos anteriores, el pragmatismo afecta nuestra vida diaria. Un sistema que fomenta el egoísmo, que obedece a patrones hedonistas y que es profundamente materialista al evaluar los resultados tendrá una influencia nefasta sobre la convivencia. NO estamos ante una teoría inocua e inofensiva, sino ante una peligrosa amenaza para el sensible tejido social que son nuestras relaciones diarias.

Los resultados del pragmatismo los podremos valorar mejor en aquellos países donde esta ideología ha calado más hondo, v España está entre ellos. Me gustaría mencionar sucintamente algunas de estas consecuencias.

1.- La crisis de la familia

La menciono en primer lugar por su elevada incidencia y sus consecuencias dramáticas para los más inocentes: los niños. Dos datos nos ilustran la gravedad de la situación: casi el 50% de los matrimonios en Estados Unidos termina en divorcio. En España las cifras no son tan altas, pero el aumento es uno de los mayores de la Comunidad Europea.

Quizás esta sea la razón por la que en 7997 varios diputados laboristas en Inglaterra intentaron presentar un proyecto de ley, muy singular y «revolucionario»: querían incluir una fecha de caducidad (sic) en el contrato del matrimonio. El plazo de «validez» era de 10 años, de tal manera que, pasado este tiempo, el contrato expiraba automáticamente y había que renovarlo, ¡como si fuera el carnet de conducir! Parece casi de ciencia ficción. El proyecto no prosperó, pero queda como ejemplo del descalabro que una filosofía egoísta y hedonista puede provocar en la más sensible de las relaciones personales: el matrimonio

2.- La violencia

Un segundo resultado del pragmatismo es la violencia. Los países de Occidente son cada vez m ás violentos. Ello no es patrimonio de una minoría de delincuentes o marginados abarca a los sectores más «normales» de la suciedad. El vandalismo en los institutos de enseñanza secundaria se ha convertido en un problema endémico en la vecina Francia. Tan frecuentes eran las agresiones graves a maestros y entre alumnos que se ha ordenado la presencia policial permanente dentro de los centros escolares. Así, algunas escuelas se han convertido poco menos que en «fortalezas» para evitar la violencia de los adolescentes.

En EE.UU., país pragmático por excelencia, algo más de un millón de personas viven en la cárcel. La población reclusa en este país es la más alta del mundo. ¿Será casualidad?

3.- El suicidio y la eutanasia

La lista de consecuencias negativas de un mundo donde prima el pragmatisno podría ser muy larga. Mencionaré unos pocos ejemplos más: el sentimiento de frustración, de vacío, reflejado en los rostros, de la gente por la calle y sobre todo en la alta tasa de trastornos de ansiedad y depresión. El suicidio se h a convertido en la causa número uno de muerte en Suecia en los jóvenes de 18 a 25 años. Y qué diremos del drama de la soledad, en especial de las personas mayores, tal como se ha evidenciado de forma descarnada en Francia este verano. Han sido centenares los ancianos que han muerto en soledad sin que nadie haya reclamado su cadáver. ¡Impresionante! Uno puede morir y pasan meses sin que ningún familiar lo haya notado.

Este concepto utilitarista de la vida -servirse (le los demás en vez de servir n los demás- se palpa muy bien en el eco favorable que la eutanasia encuentra en buena parte de la opinión pública. En Holanda, país donde la eutanasia esta legalizada, muchos pacientes mayores de 65 años, al ingresar en un hospital, se cuelgan un letrerito en el pecho C011 una frase muy significativa: «Por favor, 110111e maten».

Para el hombre pragmático de hoy, los ancianos son un estorbo, sobran y -además- resultan caros. Solamente esta mentalidad egoísta y materialista explica que un político -el ex gobernador de Colorado Bernard Lamm- dijera en un acto público hace unos pocos años: «Lo que tienen que hacer los viejos es quitarse de en medio».

En la medida en la que el hombre se aleja de Dios, se acerca al infierno, y la vida hoy es un infierno para mucha gente en los países más avanzados. Ello nos lleva de forma natural a considerar el último punto del tema, que veremos el próximo domingo: la alternativa cristiana al pragmatismo.

Pablo Martínez Vila ejerce como médico psiquiatra en Barcelona (España), donde también colabora corro anciano en una iglesia bautista. Además es presidente honorario de los GBU y presidente de la Alianza Evangélica Española, y un conocido conferenciante y expositor bíblico en España y otros países.

© P. Mnez. Vila, revista Andamio (GBU), España 2004, ProtestanteDigital.com

 
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