D o m i n i c a l
Número 28 - 28 de marzo, 2004
  E D I T O R I A L

NOTICIAS

Internacional
España
Sociedad
Ciudades
España @l día

NEWS
From Spain
International
  HEMEROTECA
Especiales
Recortes de prensa
Números atrasados
Buscar

DOCUMENTOS
Históricos
Legales
Comunicados

INTERACTIV@
Tu opinión
Cartas
Libro de visitas
Chat
Foros

Recomendar

Agregar a favoritos
Página de inicio
¿Quiénes somos?
Patrocinada por:
Alianza
Evangélica
Española
miembro de:
European
Evangelical
Alliance
World
Evangelical
Alliance
 
X. MANUEL SUÁREZ

11-M: pelead por vuestros hijos

Hace cuatro meses terminaba un artículo en esta revista diciendo “el próximo atentado de Al Qaeda lo veremos en Europa(1). Parecía entonces la profecía de un visionario, pero desgraciadamente fue certera. Ya están aquí. El terrorismo islámico ya no lo podemos ver más desde afuera, como un problema de los americanos o los israelíes. Su monstruosa garra rasgó nuestro cuerpo, tocó también a hermanos nuestros. Acabo de llegar de Italia y allí me dijeron: “esos muertos son nuestros muertos; éste ha sido un atentado contra toda Europa”.

Si creyésemos que el cambio de gobierno protegerá a España de este terrorismo, estaríamos en una situación equiparable a la tregua de ETA en Cataluña, que tanto se ha criticado; además, haría ver a estos terroristas que poseen una gran capacidad de chantaje. Pero las motivaciones del terrorismo islámico van más allá de la participación española en la alianza en Irak (sus ataques en Nueva York fueron anteriores a la intervención en Irak) y sus proclamas por la causa palestina son pura propaganda goebeliana (nunca movieron un dedo por mejorar de verdad la vida cotidiana de ese pueblo).

No vale de nada decir que ésta no es una guerra de culturas y valores, cuando quienes nos matan a nuestros conciudadanos sí la plantean como tal; quienes nos atacan valoran de forma muy diferente la dignidad y la vida humanas, no sólo nuestras vidas, sino las suyas y las de sus propios hijos: 32 suicidas palestinos tenían menos de 18 años, el último un niño de 14 años. Conocen bien nuestros valores y toman ventaja de ellos sorprendiéndonos en donde no esperamos la agresión: a nadie en Occidente, por muy corrupto y sanguinario que sea, se le ocurre utilizar aviones civiles como misiles, ambulancias como transporte de armas, niños como porta-bombas o trenes como ataúdes. Porque en este Occidente decadente aún humean valores ético-sociales de base cristiana y aún se mantienen, gracias a Dios, algunos límites morales; debemos defenderlos hasta la agonía. Precisamos un rearme moral, con un retorno a las fuentes del cristianismo, no tengo duda, pero mientras éste llega precisamos definir el código común de mínimos que incluyen lo mejor de la sociedad occidental y defenderlo con toda contundencia.

No podemos permitirnos ser débiles en esta defensa, porque está en juego la supervivencia de nuestros hijos y de nuestra cultura; así, no podemos seguir tolerando la falta de reciprocidad en los países de cultura islámica; no podemos seguir tolerando que prohiban allá lo que reclaman como derecho aquí –como la construcción de iglesias cristianas–; pero también hemos de convencer a sus inmigrantes del poder liberador de nuestros valores, contagiarles y hacer de ellos instrumentos de penetración en el mundo islámico, de la misma forma que nuestros inmigrantes fueron instrumentos de penetración de los valores democráticos europeos en nuestra tierra; creo en el poder de convicción de nuestros valores humanizadores, pero si se pensase que ésta es una tarea imposible, entonces sería razonable plantearse primar diferencialmente la inmigración de personas de otras culturas, con otra voluntad de integración.

Los pueblos occidentales no podemos seguir discrepando sobre cómo atajar el problema, sería suicida. La supervivencia de nuestros hijos exige que reconozcamos lo que nos une –y ahí hay una clara base cristiana– y lo defendamos hasta la agonía. Hagámoslo con convicción, eficacia y realismo, no con fáciles pero irrelevantes palabras: un socialista italiano me sorprendió en estos días defendiendo las propuestas etéreas del papa; ciertamente a él le sale barato opinar porque no tiene ningún país que defender. No hagamos nosotros lo mismo: comprometámonos a fondo con la lucha que nos viene encima. Pelead por vuestros hermanos, por vuestros hijos y por vuestras hijas, por vuestras mujeres y por vuestras casas (Neh 4.14).

(1) Protestante Digital, 28/11/03: “El próximo atentado, en Europa”

X. Manuel Suárez es médico, escritor y Consejero de MMCC del Consello Evanxélico Galego,

© X.M. Suárez, ProtestanteDigital.com (España, 2004)

 
mARTEs
JOSÉ DE SEGOVIA
De par en par
JUAN SIMARRO
Orbayu
MANUEL LEÓN
dLirios
Luis Marián
Letra pequeña
MANUEL LÓPEZ
La voz
CESAR VIDAL
Claves
WENCESLAO CALVO
Íntimo
YOLANDA TAMAYO
. PUBLICIDAD


© 2003 Protestante Digital, España.
Las opiniones vertidas por nuestros colaboradores se realizan a nivel personal, pudiendo coincidir o no con la postura de la dirección.
Colabora: