E s p e c i a l e s
Número 28 - 23 de marzo, 2004
  E D I T O R I A L

NOTICIAS

Internacional
España
Sociedad
Ciudades
España @l día

NEWS
From Spain
International
  HEMEROTECA
Especiales
Recortes de prensa
Números atrasados
Buscar

DOCUMENTOS
Históricos
Legales
Comunicados

INTERACTIV@
Tu opinión
Cartas
Libro de visitas
Chat
Foros

Recomendar

Agregar a favoritos
Página de inicio
¿Quiénes somos?
Patrocinada por:
Alianza
Evangélica
Española
miembro de:
European
Evangelical
Alliance
World
Evangelical
Alliance
De par en par
JUan simarro

El ser y el tener

Las religiones, los dioses y los paraísos que se han ido creando al margen de lo trascendente - tengamos en cuenta que también existen religiones, dioses y paraísos terrenales -, se han ido fijando más en el tener que en el ser. Podríamos hablar del paraíso capitalista o, si se quiere, de la religión capitalista o del dios dinero. El tener dinero es lo que nos traerá la salvación, aunque salvación sólo para algunos, para el 20% de la humanidad rica. Este dios ha abandonado al 80% de la humanidad. Pero no cabe duda que la religión capitalista está basada más en el tener que en el ser. Pero también se podrá hablar del paraíso comunista en un mundo en el que todos fueran iguales, un mundo en el que existiera un reparto igualitario.

Y no entramos ahora a juzgar la bondad o maldad de uno u otro paraíso. Lógicamente, si fuera posible el reparto igualitario, yo abogaría por él. Pero quizás haya un fallo en el origen del planteamiento: que ambas religiones o paraísos se fijan en la preeminencia del tener.

No cabe duda que en el mundo de hoy destaca e impera el poder de la religión capitalista, la fuerza desmedida del dios dinero con su profeta el libre mercado. Alcanzarán este paraíso los que puedan conseguir la cantidad de dinero suficiente para poder involucrarse y sumergirse en un consumo desmedido y sin límites. Esta es la felicidad que el dios dinero ofrece a sus fieles, aunque esté montada en el sacrificio en el altar del dios Mamón de más de media humanidad, incluido el sacrificio de niños, de mujeres y de hombres que quizás nunca lleguen a ser ancianos. Porque el paraíso del consumo no se va a conformar con ir teniendo lo necesario para la supervivencia en dignidad, sino que va a intentar salvarse revolcándose en la ciénaga del paraíso del consumo desmedido.

Y muchos atacan o atacamos a este despropósito por la cantidad de víctimas que necesita para mantenerse este paraíso demoníaco. Pero en muchos casos seguimos en la misma perspectiva del tener. Lo que hay deberían tenerlo todos en una medida similar. Y hablamos de una justicia redistributiva, de una mejor distribución de los bienes para que todos puedan acceder al tener.

Nos peleamos, hablamos de revoluciones o nos gustaría usar la violencia para eliminar a este dios dinero devorador de tantas personas a las que reduce a la indignidad. Nos gustaría eliminar la religión de este capitalismo neoliberal insolidario y que hace que cada vez haya pobres más pobres y ricos más ricos. Pero en el fondo, la violencia despojadora de los ricos y redistribuidora de bienes, no deja de seguir siendo el paraíso del tener, aunque con un mejor reparto o una mejor redistribución de los bienes. Socialmente y desde el punto de vista de la dignidad humana, este paraíso se muestra como mejor, más solidario. Pero sigue estando basado en el concepto del tener. Seguimos confiando en una religión terrenal, aunque socialmente más justa.

La otra perspectiva sería ir educando a los hombres en los valores del ser. En la sentencia bíblica de que la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bines que se poseen. Porque así, los ricos perderían su afán acumulador y abandonarían el altar del dios Mamón en donde se sacrifican a tantos congéneres nuestros. La educación en los valores del ser, haría que fuera cesando esa religión en la que los sacerdotes, líderes y feligreses son los que desmedidamente acumulan sumergidos en la necedad de la parábola del rico insensato. Que pudieran ir comprendiendo que la auténtica felicidad no está en acumular y consumir, sino en buscar una realización personal más trascendente y eterna. Que el sentido de la vida no está en la superabundancia egoísta ni en el consumo loco, sino en abrirse a dimensiones más trascendentes, la apertura al tú creador que nos hace sentirnos como peregrinos en medio de esta tierra. Que nos abre a la realidad de que las cosas que se ven, como el dinero, las posesiones terrenales y lo que se puede observar con los ojos de la carne, son todas perecederas. Que existe la dimensión de lo eterno. Que existen los ojos de la fe que nos abren a otra realidad, al misterio glorioso de una existencia no limitada a nuestro aquí y a nuestro ahora terrenal. Que somos reflejo de lo divino y que esto no se mantiene y satisface con el consumismo insolidario, opresor y marginador.

El capitalismo con todo su dinero es un dios falso, con un altar asesino. Los paraísos comunistas o la idea social que pueda partir de un simple humanismo, sigue aposentado en el mundo del tener. Los que vivimos desde lo trascendente somos los que mejor podemos valorar los valores del ser, de la auténtica realización de toda vida humana. Y los que ahí estamos debemos luchar. Es verdad que hay que denunciar la injusticia y ser una voz profética contra los opresores y acumuladores, pero no debemos callar aquella voz que vaya transmitiendo mensajes desde el ser que irá iluminando a toda vida fundamentada solamente en el tener. Así podríamos ir aplicando los valores auténticos que fueran cambiando a las personas. Valores bíblicos que valoran el ser contra otros contravalores consumistas. Valores bíblicos que son los únicos capaces de situarnos en la felicidad del ser, de la realización personal, de la apertura a lo trascendente... del auténtico Dios. El único que puede destruir a los acumuladores insolidarios, idólatras del dios Mamón, o puede hacer que estos idólatras se conviertan, compartan y encuentren finalmente el auténtico sentido de sus vidas.

Juan Simarro Fernández, licenciado en Filosofía, escritor
y director de Misión Evangélica Urbana de Madrid.
© J. Simarro, 2004, Madrid, España.

 
EDITORIAL
mARTEs
JOSÉ DE SEGOVIA
De par en par
JUAN SIMARRO
Orbayu
MANUEL LEÓN
dLirios
Luis Marián
Letra pequeña
MANUEL LÓPEZ
La voz
CESAR VIDAL
Claves
WENCESLAO CALVO
Íntimo
YOLANDA TAMAYO

Enfoque
Juan A. Monroy

. PUBLICIDAD


© 2004 Protestante Digital, España.
Las opiniones vertidas por nuestros colaboradores se realizan a nivel personal, pudiendo coincidir o no con la postura de la dirección.
Colabora: