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LOS CURAS DE ETA, Jesús Bastante, La Esfera de los libros, Avda. Alfonso XIII, 1, 28002-Madrid. Teléfono 91-2960200, Madrid 2004, 409 páginas (CRÍTICA DE JUAN DE RABAT)
Álvaro Baeza publicó en 1995 un tomo de 700 páginas al que puso título de denuncia: ETA NACIÓ EN UN SEMINARIO. Produjo un pequeño revuelo en la jerarquía católica del país. “Es falso que ETA naciera en los seminarios”, respondió José María Cirarda, por entonces Arzobispo emérito de Pamplona. Pero el libro de Baeza, que llegó a figurar en la lista de los más vendidos, aportaba datos, documentos originales, pruebas recogidas en una investigación de seis años. Los dardos del periodista y escritor Álvaro Baeza apuntaban directamente a la diana: En 1961 “el seminario de Derio aportaba los cien primeros jóvenes abertzales para la causa”. Y seguían las acusaciones: “El mayor apoyo y aporte de ayuda lo tuvo la organización terrorista ETA, en sus orígenes y principios, a partir del mismo embrión EKIN del 52, en los conventos, iglesias, capillas, sacristías, monasterios, confesionarios, oratorios, casas de ejercicios, ermitas, residencias religiosas, seminarios y colegios vascos....El respaldo definitivo venía precisamente de los jesuitas por ser ellos los que, a su vez, controlaban mayoritariamente la Acción Católica vasca”.
Ahora es otro joven periodista, Jesús Bastante Liébana, madrileño, responsable de la información socio-religiosa del diario “A.B.C”, quien insiste en el tema con este libro publicado el pasado mes de febrero y que ya va por su segunda edición.
La obra se presenta con un prólogo de José Bono, presidente de Castilla-La Mancha y muy posiblemente ministro de Defensa o de Interior en el próximo gobierno socialista.
Bono abre su contribución con una reflexión y dos preguntas: “ETA ha asesinado a más de mil personas: empresarios, políticos, funcionarios, profesionales, niños ....Entre las víctimas no hay ningún sacerdote. ¿Acaso le debe algo ETA a la Iglesia? ¿Teme ETA a la Iglesia?”.
Las preguntas de José Bono resuenan en el silencio que rompe el libro. Y las respuestas no pueden ser más que las que son: “ETA –dice Jesús Bastante- evidentemente no nació en un seminario, como alguien ha dicho. Pero si es cierto que, a finales de los años sesenta, la plana mayor de esta trama terrorista estaba formada por siete seminaristas”. ¿Dónde está, entonces, la diferencia? Seminarios y seminaristas son una misma cosa.
Mis comentarios de libros no son críticas literarias al estilo tradicional. Hago algo más: tengo en cuenta al lector no familiarizado con la obra y le proporciono un resumen del contenido total. Entiendo que este método puede decidir su interés o su indiferencia por el libro.
En LOS CURAS DE ETA el autor escribe ocho densos capítulos sobre la relación que desde el principio ha existido entre ETA y la Iglesia católica. El archivo más completo que existe en España en torno a las actividades de la banda terrorista se encuentra en el monasterio que los frailes benedictinos tienen en Lazcano, Guipúzcoa.
Jesús Bastante cubre un amplio temario: Obispos vascos contra el Estado español. Historia de las iglesias –en plural- en el país vasco. Iglesias vacías y religiones violentas como sustitución. Los curas de ETA. La organización “reclutó curas desde sus inicios para labores de logística, información y protección. Algunos empuñan la pistola y ponen bombas”. José María Setién, obispo de San Sebastián entre 1972 y 2000, considerado ardiente defensor de ETA. Otros obispos en el mismo candelero. Los tres anexos al libro presentan el quién es quién en la Iglesia del país vasco, una completa cronología de las luchas religiosas y los nacionalismos en Vasconia y Navarra, hasta el actual plan Ibarretxe que proyecta un Estado Libre Asociado, y extractos de pastorales de obispos católicos sobre los problemas del país vasco, territorio que adoro, si se me permite esta humilde confesión íntima.
Interesante: la controversia histórica –aún sin resolver- en torno al origen del idioma vasco, la simplifica el autor del libro en la página 367 con esta frase: “Fue Tubal, nieto de Noé, quien llevó a tierras vascas el idioma (euskera), la ley (luego serían los Fueros) y la religión monoteísta germen del cristianismo”. No para aquí el autor. Puesto a reivindicar, se remonta al principio de los principios. Sigue: “Hasta 1941 se llegó a enseñar que Adán y Eva hablaban en euskera y que el Paraíso se encontraba en algún lugar entre Guipúzcoa y Vizcaya”.
¡Las cosas que uno ignoraba! ¡Destruida Mesopotamia por las bombas del señor Bush nos quedan San Sebastián y Bilbao! ¡Bendita imaginación!
Juan de Rabat, escritor y crítico literario.
© J. de Rabat, ProtestanteDigital.com, 2004 (España)
LA BIBLIA DICE, Ediciones Evangélicas Europeas, Winterthur, Suiza, sin fecha, 225 páginas (CRÍTICA DE JUAN A. MONROY)
Descuido imperdonable el de algunos editores no constatar la fecha de publicación en una obra determinada. Es lo que ocurre en LA BIBLIA DICE. Y no creo que en este caso se hiciera para proteger el libro de la censura católica de la época, porque en la página frontal se defiende esta eventualidad estampando una dirección de Suiza y otra de Estados Unidos.
Por fortuna para el comentarista, José María Martínez ahuyenta los miedos y fecha el prólogo en Barcelona, 13 de mayo de 1963, cuando ya habían aparecido dos libros suyos, TU VIDA CRISTIANA y CRISTO EL INCOMPARABLE.
Si la primera obra va dirigida con preferencia a personas convertidas, en esta tercera el autor se propone evangelizar mediante la página impresa. Antes de iniciar el primer capítulo José María Martínez declara sus intenciones. Escribe: “La finalidad de este libro es netamente evangelizadora; que por su lectura muchas almas lleguen al conocimiento de Cristo, a la fe en él y, en consecuencia, a la vida eterna”.
Conviene situarnos en el momento histórico. El tiempo cuenta. Las épocas determinan. El tiempo no sólo es distancia, es también sentimiento.
Se inicia la década de los sesenta. Los evangélicos españoles sufren muchas privaciones. En el horizonte apuntan leves rayos de tolerancia. Aún así todavía escasea la literatura producida por autores de nuestra concepción cristiana. Las congregaciones aumentan en número de fieles. Pero faltan libros, los ejemplares disponibles pasan de una mano a otra. Hay mucha demanda y muy poca oferta. En este registro histórico los libros de hombres como Samuel Vila y José María Martínez caen en las iglesias como maná del cielo sobre el rocío de una primavera que despunta.
Cada tema, de los doce tratados en LA BIBLIA DICE para orientar la senda de la evangelización, subraya tres apartados definidos: objetivos, contenidos y aplicación.
José María Martínez tiene en cuenta lo divino que hay en cada uno de nosotros y sitúa los grandes temas del camino hacia Dios en un pluralismo convergente: La inspiración de la Biblia, la existencia de Dios, la creación, la aparición del pecado, la encarnación del Verbo, la persona de Jesús, su muerte vicaria, el arrepentimiento, los pasos hacia la fe, el nuevo nacimiento, la incorporación de Cristo a la vida del convertido, la segunda venida del Señor.
Martínez parte de estos hechos notorios para exponer de un modo brillante y magnífico la peregrinación del alma desde el suelo al cielo. Este libro debería tener hoy nuevas ediciones. Su contenido, permanente en el tiempo, puede beneficiar a muchas almas extraviadas que esperan una palabra luminosa para reaccionar y abrazar o volver decididamente a la fe cristiana, sin la cual no hay salvación posible.
La generación de la fe supone gérmenes de conocimientos cristianos. José María Martínez nos dice aquí qué hemos de hacer para creer, qué senderos nos quedan abiertos por entre las oscuridades de la negación o de la duda. Como el del Apocalipsis, la fe es también un libro cerrado con siete sellos y en LA BIBLIA DICE se nos proporciona la llave que abre el misterio y nos introduce en la belleza de la gracia.
© J. A. Monroy, ProtestanteDigital.com, 2004 (España)
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