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Número 28 - 28 de marzo, 2004
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MARIO ESCOBAR

Isabel la católica y los judíos: 1492 (V)

Granada caía por fin y con su derrumbe epultaba setecientos años de historia. La convivencia de las tres culturas desaparecía, para dejar paso a la cultura uniforme. Una convivencia nunca fácil y marcada por un sistemas de castas, pero única en Europa. España buscaba su camino como monarquía poderosa, no había lugar para las minorías.

El historiador Manuel Fernández Álvarez se pregunta con respecto al afamado 1492, Annus mirabilis aut terribilis? En ese año Granada es derrotada, se descubre América y los reinos hispanos pasan a ocupar un protagonismo internacional que duraría varios siglos. Una mancha emborrona el cuadro de hazañas y parabienes, la expulsión de los judíos de la Península.

Tras siglos de convivencia, algunos autores hablan de una comunidad continua de judíos desde el año 70 de nuestra era, los judíos fueron expulsados de Castilla y Aragón, poco después también lo serían de Navarra.

El odio a los hijos de Abraham y las persecuciones religiosas no eran nada nuevo en la Península, durante la mayor parte de la Edad Media fueron comunes las revueltas contra los hebreos. En 1391 se produjo la mayor matanza de judíos y en veinte años unos cien mil se convirtieron al cristianismo. A estos conversos comenzó a denominárseles cristianos nuevos , al final del siglo XV eran más de 300.000. Pero el grupo de los cristianos nuevos no constituyó un grupo social determinado, no vivían en zonas geográficas concretas, ocupaban todas las capas sociales y, en algunos casos, ostentaban importantes cargos eclesiásticos y de gobierno.

UNA NUEVA INQUISICIÓN

Los Reyes Católicos habían solicitado al papa Sixto IV una bula (1) especial para constituir una Nueva inquisición, cuya misión principal era vigilar la veracidad de las conversiones de los judíos. Los primeros inquisidores (2), elegidos y apoyados por los Reyes Católicos, miembros próximos al entorno religioso de la reina Isabel, ejercieron su oficio de una manera tan vehemente, que el propio papa envío una nueva bula (3) desautorizando la crueldad e inflexibilidad de los inquisidores. Esta desautorización fue contestada por Fernando el católico con una dura carta al Papa, que se echó atrás en sus pretensiones, publicando una nueva bula (4).

En los primeros años de la actuación de la Inquisición, en concreto en la ciudad de Sevilla, cientos de personas fueron acusadas de judaizar y otros cientos huyeron de la ciudad despavoridos. El padre Mariana, un historiador de la época, habla de más de dos mil personas quemadas en los primeros años de actuación de la Nueva inquisición.

OTRAS MEDIDAS RESTRICTIVAS

Junto a la represión a los conversos o cristianos nuevos , se tomaron otras medidas restrictivas contra los judíos. Las cortes de Toledo de 1480 promulgó una ley de segregación de las aljamas, ordenaron que un plazo de dos años todas las juderías quedasen cercadas, para asegurarse la separación entre judíos y cristianos. Las cortes de Madrigal de 1476, a iniciativa de los reyes, impuso a los judíos ciertas normas como las de llevar señales externas para su identificación (5), se prohibió que llevaran vestidos o adornos lujosos, se reguló el préstamo judío y se limitó la competencia de jueces judíos en las causas criminales. Unas doscientas mil personas sufrieron estas medidas restrictivas, que limitaban su libertad de movimiento y oficio.

En los límites del siglo XIV parecía que las cosas no podían ir peor para los judíos españoles, pero en 1492 todo cambió para siempre en sus vidas. Annus mirabilis aut terribilis?

(1) Exigit sincerae devotionis, 1 de noviembre de 1478.
(2) A finales de septiembre de 1480 se eligió en Medina del campo a los frailes dominicos Fray Miguel Morillo y Fray Juan de San martín, con los ayudantes: el clérigo López del Barco, capellán de la reina, junto con su consejero Juan Ruiz de Medina.
(3) Non dubitarimus, 29 enero de 1482.
(4) Supplicari nobis, octubre de 1483.
(5) Redondelas rojas en la ropa


Mario Escobar Golderos es licenciado en historia y director de las revistas “Historia para el debate” y “Kerigma".

 
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