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¿Por qué amar a nuestros enemigos?
¿Por qué tenemos que amar a nuestros enemigos? La actualidad nos golpea brutalmente a través del terrorismo, cuando nos llega tan cerca; y es natural y fácil simpatizar con las victimas y sus familias. Sin embargo, parece importarnos bastante menos (hasta para aquellos a los que nos preocupa) si 10.000 iraquíes mueren en medio los tiroteos de la así llamada "guerra del terror".
Sin embargo, cuando estallaron las bombas de Madrid sentimos la tierra temblar en nuestra propia casa europea. A menudo los pensamientos que buscamos para tranquilizarnos pueden ser los más egoístas: podría haber sido yo. Y la próxima vez, puede que lo seamos.
Así que ¿que hacemos mientras oramos para que no nos toque? Jesús nos pide que amemos a nuestros enemigos. Ya es bastante difícil hacerlo cuando nuestro único "enemigo" en la vida es el vecino de al lado que pone la música demasiado alta. Entonces, ¿cómo amar a alguien que no conoces y que quiere matarte a sangre fría y que no parará hasta que lo consiga?
El amor no excluye la justicia; y el terrorismo debe ser siempre condenado. Pero es un buen comienzo admitir que los motivos perversos de Al-qaeda no convierten automáticamente en puros los nuestros.
Hay razones para el odio mostrado hacia Occidente por estos pueblos, razones que, por ejemplo, no justifican el horror del 11-S, pero pueden ayudarnos a entender por qué algunos lo celebraron después. En parte, el abismo creciente entre ricos y pobres ha creado mucho resentimiento en un mundo donde lo que tienes o no tienes es tan importante.
Pablo nos recuerda en la epístola a los Romanos que si nuestro enemigo tiene hambre, debemos darle de comer; y que si tiene sed debemos darle de beber. Esto tiene mas sentido hoy en día que nunca. Y si aún estamos confundidos sobre cómo amar a nuestro enemigo, pidamos a Jesús que nos ayude para saber cómo hacerlo.
Si tan solo pudiéramos romper el ciclo de violencia que se inicio en Nueva York, Kabul, Bali, Bagdad, Estambul y Madrid. Si tan sólo pudiéramos ver a todo el mundo como igual ante los ojos de Dios. Si pudiéramos crear un circulo de virtud que sustituya al de degeneración mediante actos de amor, generosidad y perdón –tanto a nivel local como global- entonces tendríamos más posibilidades de evitar que lo que ocurrió en Madrid el 11M llegue a otro lugar cualquiera una mañana inesperada.
© Brian Draper, London Institute for Contemporary Christianity Traducción: Miriam Ruiz Durán |