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El camino de Caín
Los principales hoteles de Cuba, especialmente los administrados por la cadena Meliá, ofrecen en los aparatos instalados en las habitaciones el programa de televisión Española Internacional. Las noticias que se dan en España a las tres de la tarde y a las nueve de la noche se pueden sintonizar allí con seis horas de diferencia. Esto le mantiene a uno más o menos al tanto de lo que ocurre en España.
Pero estos hoteles también conectan vía satélite con la poderosa cadena norteamericana CNN, que trasmite las 24 horas del día, y de la noche, e inglés y en español. Cada media hora, aproximadamente, repite las noticias y depara los últimos minutos de la actualidad mundial.
Fue así como el jueves 11 de marzo, a las tres de la madrugada, nueve de la mañana en España, tuve conocimiento de los atentados perpretados en Madrid, con un primer balance de casi dos centenares de muertos y unos 1.400 heridos. A partir de ese instante me mantuve pegado al televisor cada vez que llegaba a la habitación del hotel, siguiendo los acontecimientos día a día.casi hora a hora.
No soy profeta ni vidente, pero desde las primeras crónicas que llegaban de Madrid el corazón me decía que la masacre era obra del islamismo radical. Como creo ahora que llegarán otros atentados por la misma vía, a España, a otros países de Europa y a EEUU.
Conozco bien la mentalidad islámica. La he vivido desde que nací hasta los treinta y seis años. Escribo islámica, no árabe, que son elementos diferentes.
Ahora, lo y oigo torrentes de palabras sobre el terrorismo global que parece haber puesto en marcha la organización Alquaeda. Análisis, opiniones y pronunciamientos sobre lo ocurrido. España entera gime y llora a las víctimas de los atentados. Otros países se han sumado al dolor de los españoles .
Todo esto es muy justo.
¿Pero quién piensa en los 10.000 civiles, hombres, mujeres, niños, asesinados en Irak en el curso de un año por las bombas arrojadas por los invasores norteamericanos e ingleses, con el beneplácito del Gobierno español? ¿Es que los muertos tienen nacionalidad?
Este articulito solo introduce el drama que Madrid acaba de vivir. Le seguirán otros.
Aquí quiero dejar constancia de que el camino de Caín sigue abierto. Cuando no son unos son otros.
El camino de Caín es el camino del maligno. El camino de la sangre. La sangre demanda sangre. La sangre tiñe de rojo las duras piedras y los cerebros de los humanos. La maldición del Génesis que pesa sobre la tierra habitada. No hay paz para el impío. Y la impiedad se ha extendido por los rincones más remotos de este universo mundo.
© J. A.
Monroy, ProtestanteDigital.com, 2004 (España) |