| Isabel
la católica y la expulsión de los judíos
La creación de dos castas de cristianos -los nuevos y viejos-, la expulsión de los judíos y la opresión de los moriscos, iniciaría una época de intolerancia religiosa que continuaría con la dinastía Austria. Pero, ¿cuál fue el papel de Isabel en la expulsión de los judíos?
Sería infantil suponer que una reina, con las características de Isabel, permaneció al margen o ajena a la política religiosa de su tiempo. Por el contrario, la reina, de profundas creencias religiosas, fue una de las principales protagonistas en la política religiosa de la Península. Por todo ello, su participación en la expulsión de lo judíos fue imprescindible.
En primer lugar, la reina firmó junto con su esposo el decreto de expulsión: Acordamos de mandar salir a todos los judíos de nuestros Reynos, que jamás tornen ni vuelvan a ellos. La pena que esperaba a los judíos díscolos no era otra que ... So pena que si non lo ficieren e cumplieren así, e fueren fallados estar en los dichos nuestros Reynos e señoríos o venir a ellos, en cualquier manera, incurrirán en pena de muerte. El decreto promulgado en Granada 31 de marzo de 1492, era un verdadero ultimátum, con la única salida posible de la conversión forzosa.
El historiador Manuel Fernández Álvarez defiende la teoría de que la medida partió del rey Fernando. El judío Isaac ben Judah Abarbanel, rabino mayor, tras la conversión de su antecesor, fue a implorar a Isabel por los judíos de Castilla. Y la reina le respondió: ¿Creéis que esto viene de mí? El Señor ha puesto este pensamiento en el corazón del Rey. Esta cita tomada del libro del historiador Netanyahu, Don Isaac Abravanel, está apoyada por las consideraciones del canónigo toledano Juan Antonio Llorente, que defendía la tesis de que la reina nunca estuvo de acuerdo con la idea de crear una nueva Inquisición, por lo que la elección de dos de sus colaboradores en el primer tribunal, habría sido motivada, con el propósito de controlar los rigores de dicho tribunal. Esta teoría pierde fuerza, cuando vemos que en el testamente de la reina Isabel, esta dice a sus herederos: e que siempre favorezcan mucho las cosas de la sancta Inquisición contra la herética pravidad.
Nunca sabremos a ciencia cierta en que mente ideó la expulsión, cual de los dos reyes puso más empeño en llevarla acabo, si las conversaciones de Isabel con el rabino mayor fueron ciertas, es difícil imaginar a toda una reina criticando a su marido delante de un judío al que se iba a expulsar.
Los hechos son que la firma de la reina Isabel se estampó junto a la de su marido en el edicto de expulsión, que la reina aprobó la creación de la nueva Inquisición, promulgó las leyes de Madrigal, donde se discriminaba a los judíos. En el testamento de la reina no se refleja un atisbo de arrepentimiento, remordimiento o duda. La reina Isabel cumplía el viejo sueño de muchos reinos cristianos, arrancar de su seno a los hijos de Abraham.
Mario Escobar Golderos es licenciado
en historia y director de las revistas “Historia para
el debate” y “Kerigma".
(c) M. Escobar, ProtestanteDigital.com (España, 2004) |