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Número 30 - 11 de abril, 2004
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MANUEL LÓPEZ

Aprendiendo a pedir.. bien /1

"Pedís, pero no recibís, porque pedís mal..."
-Santiago 4:3a

Los historiadores no van a tener más remedio que ponerse a investigar a fondo los periodos de silencio protestante . Porque saltan a la vista lagunas importantes de fechas en la cronología de las entretelas del inacabable peregrinaje hacia la libertad religiosa en España. Por ejemplo, entre 1978 y 1987. ¿Qué hicieron nuestros líderes desde la promulgación de la Constitución Española hasta el comienzo de las conversaciones con el gobierno de Felipe González en su segunda legislatura para la negociación del actual Acuerdo de Cooperación de la Iglesia Protestante (FEREDE) con el Estado?*

(Conversaciones que, como debería ser bien sabido en todas las iglesias, en todos los ámbitos de la España Protestante, se materializaron en la firma de los Acuerdos de Cooperación con el Estado –el “plato de lentejas”, como un servidor calificó en un artículo en el número especial de Alternativa 2000 conmemorativo de los diez años de la firma de los Acuerdos por el que el Estado articula el reparto de unas migajas a las confesiones minoritarias: protestante, israelita e islámica–).

Ocho años y medio es mucho tiempo, una barbaridad de tiempo, máxime en el decenio clave que va del desmontaje del franquismo con la promulgación de la Constitución hasta la alternancia política protagonizada por el gobierno del Partido Socialista, la plena integración de España en las Comunidades Europeas y la candidatura de España a los históricos eventos de 1992 –la Expo de Sevilla y los JJ. OO. de Barcelona–.

Obviamente, escribo estas líneas del primero de una serie de artículos que, a pesar de exceder las cien palabras justas de mis habituales letras pequeñas de los martes y los viernes, espero que no se les indigesten mucho a los sufridos lectores, y lo hago al hilo del artículo UCD, PSOE, PP: ni unos ni otros que publicaba la semana pasada Juan Antonio Monroy en estas páginas.

Aviso: ni mi discrepancia con Monroy en asuntos de política es pequeña ni reciente; data desde va para cuarenta años y la tenemos civilizada, cordial, fraternalmente asumida. Pero mi más rendida admiración por quien considero mi maestro en este oficio del periodismo evangélico y la amistad que hace tantos años nos profesamos invalida de entrada cualquier lectura intencionada de la crítica que en este y los siguientes artículos voy a intentar exponer al contenido del que muy bien podríamos considerar como ”el artículo del año” que, con muy buen criterio, esta revista elevaba a la categoría de información de cabecera el pasado martes.

En este asunto de los gobiernos del país y la libertad religiosa... hay tomate . Vaya si lo hay. Sostiene Monroy que... “todos los partidos son iguales”: UCD, PSOE, PP... y, a buen entendedor, cabe inferir que de nuevo el PSOE, ahora –¡todavía no: próximamente!– en el gobierno también será “igual”. Discrepo; como creyente evangélico de a pie, y afiliado, también de a pie, del Partido Socialista –en ambos campos desde hace muchos años–** opino que no. Cierto que la izquierda no aspira a la santidad –fundamentalmente porque cuando hablamos de política no hablamos de religión, sino de convivencia–, pero está claro que en la Historia de España la derecha política ha sido no sólo ciega ejecutora de la voz de su amo – léase los dictados de un Estado extranjero, el Vaticano–, sino endémicamente antiprotestante y, peor aún, antilaica. Eso, lo peor, antilaica.

Iguales... no, mi querido Juan Antonio. Porque la arrogante, prepotente chulería de Aznar nada tiene que ver con el espíritu dialogante de Felipe González. Soy amigo personal suyo desde antiguo, lo cual no ha sido óbice para manifestarle, en más de una vez, mis desacuerdos.

En octubre de 1982, nada más hacerse público el triunfo electoral socialista, mi mujer, María Rosa Medel, le recordó en la sede del PSOE a Alfonso Guerra, vicepresidente del gobierno, la necesidad de escuchar a los protestantes. “Por descontado. Monta tú la reunión”, le respondió al punto. Al mismo tiempo, yo hice lo mismo con el presidente González... lector habitual de una Biblia Reina-Valera que yo le regalé, y buen conocedor de la historia protestante de España..

Se tardó cuatro años en montar esa primera reunión. ¡¡¡??? Nuestros líderes, ya se sabe, suelen andar más ocupados en asuntos celestiales que en los terrenales. Lo siento, pero han pasado ya veinte años, y creo que hay que decirlo de una vez. Cuando, al fin, la reunión se celebra, en el despacho de Gustavo Suárez Pertierra, director general de Asuntos Religiosos y posteriormente ministro de Defensa y Educación y Ciencia, poco antes de la celebración del 5º Congreso Evangélico Español en 1985, el mensaje del gobierno a los protestantes no pudo ser más claro: “Queremos un Estado laico, aconfesional, que respete a las confesiones religiosas. Vosotros sois minoritarios, pero no importa. Perfecto. La voz de las minorías con un notorio arraigo es prioritaria. Poneos de acuerdo...”

Ya. Menudo bochorno. Un lamentable espectáculo, el que protagonizaron algunos de la docena de señores encorbatados tirándose los trastos mutuamente sobre quiénes eran más “representativos” que otros. Tan fue así que el propio Suárez Pertierra sugirió a los presentes que se pusiesen primero de acuerdo entre ellos, que podían emplazarse para una nueva cita más adelante.

Así fue la triste historia, por más que Monroy, ¡un santo! la quiera maquillar...

Pedimos, pero, como nos advierte Santiago en su Epístola, pedimos.... mal. Fundamentalmente porque los representantes de los colectivos –sean sindicatos, federaciones deportivas o confesiones religiosas– piden... para ellos, para sus chiringuito s. En este caso, la diferencia está en el hecho de que la libertad religiosa no es una causa protestante, sino… de la sociedad en su conjunto: creyentes –no sólo cristianos– y no creyentes.

La libertad religiosa no es ningún asunto particular o interno , sino público. A los grandes luchadores de la libertad les distingue un rasgo común: luchan por la libertad… de todos, no sólo la propia.

Continuará el próximo domingo, si Dios quiere. Materia para este repaso histórico crítico no va a faltar...

* Manuel López, “Constitución e lglesias”, artículo con el que comenzó la serie de tribunas de opinión ”Ante el debate constitucional", en El País , 2 de febrero de 1978.

** Manuel López y María Rosa Medel, “Cómo ser protestante y socialista, y poder contarlo”, en “Tender puentes. PSOE y mundo cristiano”, Desclée de Brouwer, Bilbaso.

Manuel López Rodríguez, es periodista, director de la revista FOTO ,
y profesor de Ciencias de la Información en Madrid

 
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