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¿El oficio más antiguo del mundo?
¡Menuda la que está armando el Ayuntamiento de Madrid con las prostitutas, también llamadas meretrices, mujerzuelas, pindongas, fulanas, putas, zorras, mujeres de mal vivir, trabajadoras del sexo, y un largo etcétera. ¿Por qué no le aplican otros apelativos que serían más justos?: víctimas sociales; perdedoras en la vida; cabezas de turco de la pasión varonil; pobres que no tienen otra forma de alimentar a la familia más que entregando su cuerpo a cambio de unas monedas; atormentadas por la drogadicción, que exige veneno diario salga de donde salga el dinero para comprar la mercancía?
Digo que el Ayuntamiento de Madrid la está armando gorda contra éstas mujeres de quienes las iglesias evangélicas, tan santas ellas, deberían ocuparse como parte de su ministerio aquí en la tierra.
A las prostitutas de Madrid las echarán del zoco que habían montado a la altura de la calle Capitán Haya, donde dividían las esquinas en quioscos nacionalistas: aquí las negras, allá las blancas, más acá las sudamericanas, más allá las que llegaron de países del este de Europa, y así.
De los lugares que suelen ocupar en la Casa de Campo querían desplazarlas hasta ese monte cercano que ha heredado nombre de aquella guerra de España contra los moros del Rif.
El tema está ahora centralizado en la parte vieja de Madrid, en la zona de la calle Montera. Leo que el Ayuntamiento ha enviado a esos lugares a 100 policías, más agentes del orden (¿del orden?) que prostitutas. Leo también que en sólo dos días la policía ha identificado a 100 hombres considerados clientes de la carne femenina, a una duración de veinte minutos por trabajo. Cuesta creer que existan tantos hombres así. ¿Veinte minutos de desahogo sexual identifica al hombre hecho a imagen y semejanza de Dios o al animal más bruto de la selva? Y si hay tantos machos buscadores del negocio carnal, ¿por qué descargar toda la culpa sobre las mujeres que ofertan la demanda?
Lo que más me enrabieta cuando leo estas cosas que estoy escribiendo es que los medios de comunicación, especialmente la prensa diaria, califique la prostitución como “el oficio más antiguo del mundo”. Esto lo escriben una y otra vez periodistas cultos, a quienes se les supone cultura.
¿De verdad es la prostitución el oficio más antiguo del mundo?
Dicen las crónicas que las primeras prostitutas de las que se tienen noticia fueron mujeres consagradas a divinidades de Oriente y de Egipto. En Babilonia y en Grecia eran consideradas esclavas sagradas que ejercían en cultos licenciosos.
Vamos aprendiendo. No eran mujeres que habían optado por la prostitución como medio de vida, eran jóvenes inocentes prostituídas por los deseos y la fuerza del hombre bruto y aprovechador. Casi igual que hoy.
Recorramos la Historia hacia atrás. La primera mujer del mundo fue Eva. Para quienes creemos en la inspiración divina y en la veracidad de la Biblia, no hay vuelta de hoja: Eva fue la primera criatura humana formada como mujer. No tuvo madre ni suegra, no tuvo hermanas ni primas, no fue jamás niña ni adolescente. Aparece en la escena bíblica, la única ciencia en la que podemos creer a pies juntillas, como mujer; se ha dicho de ella que era mujer hermosa. Yo no puedo asegurarlo ni desmentirlo. No tuve el placer de conocerla. Este placer correspondió a Adán, y luego a los hijos de la pareja.
Si se mantiene que la prostitución es el oficio más antiguo del mundo hay que responder a esta pregunta: ¿Qué oficio tenía Eva? Los oficios ejercidos por Adán fueron los de jardinero, agricultor y ganadero. Eva compartía con él estos menesteres. Los dos hijos de la pareja, Caín, era agricultor; su hermano Abel, ganadero. Luego nacerían otros, pero ninguna hija de Adán y Eva es mencionada como prostituta.
La primera prostituta que aparece en la Biblia es Rahab, cuya historia figura en el capítulo primero del libro de los Jueces. Antes que Rahab encontramos a Tamar, quien se ve forzada a imitar el estilo de prostituta para dar una lección a su suegro, Judá, quien no duda entrar en ella y engendrarle un hijo. Puede leerse esta historia negra en el capítulo 38 del Génesis.
Entre Eva y Rahab, miles, tal vez millones de mujeres nacieron y murieron pero en la cronología bíblica la primera mujer que ejerció el oficio de prostituta fue Rahab. Eva, madre de la raza humana, no tuvo con quien prostituirse, aunque lo hubiera querido. El hombre de su mundo fue Adán. Si los primeros oficios de Eva, como los de su marido, fueron la jardinería, la agricultura y la ganadería, como he escrito, la prostitución no puede ser el oficio más antiguo del mundo, como se lee todos los días en diarios y en revistas. Quienes tales cosas escriben, ellos sí deberían cambiar de oficio.
J.A. Monroy es un escritor y conferenciante internacional
© J. A.
Monroy, ProtestanteDigital.com, 2004 (España) |