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católica y Cristóbal Colón: la evangelización de América
La conquista y evangelización católica de América, constituyen dos de los hechos más singulares de la cultura occidental y de la historia de la humanidad. Los errores y aciertos de esta conquista, tuvieron su génesis en los primeros decenios de la colonización. La reina católica impulsó este descubrimiento y su posterior consolidación, muriendo antes de conocer el verdadero alcance de esta hazaña.
Cristóbal Colón, marino genovés, ambicioso y decidido navegante, nacido a mediados del siglo XV, pertenecía a la misma generación que Isabel. Posiblemente la última generación de la Edad Media Europea. Colón intentó primero recibir el apoyo de los reyes de Portugal, para realizar su empresa. Al fin y al cabo, su esposa era portuguesa y el había vivido en dicho reino toda su juventud. La negativa de Portugal a explorar una nueva ruta para llegar a la tierra de las especias , animó a Colón a buscar mayor fortuna, en el vecino reino de Castilla. Castilla comenzaba a ser una potencia marítima. La conquista de las Canarias y las diferentes empresas africanas, habían desarrollado una incipiente marinería, ávida de nuevas fronteras. Los Reyes Católicos, dirigían unos reinos en estado de guerra, desde hacía más de trescientos años. Las disputas internas no tardarían en surgir, a menos que toda esa fuerza se enfocara a un nuevo objetivo, una nueva cruzada, América.
El monasterio franciscano de La Rábida en Palos, acogió al navegante con su hijo Diego. Cristóbal no tardaría mucho en transmitir la ilusión de su empresa a los monjes Antonio Marchena y Juan Pérez y al duque de Medinaceli. A pesar de todo, el camino era todavía largo. Los Reyes Católicos no estuvieron plenamente convencidos, o por lo menos dispuestos, hasta la conclusión de la Guerra de Granada..
La Comisión nombrada para supervisar el proyecto de Colón, presidida por el confesor de la reina, Fray Hernando de Talavera, creía que los cálculos del genovés eran equivocados. Colón afirmaba que sólo 4.500 kilómetros separaban España de Cipango (Japón). La Comisión, basándose en Ptolomeo, calculaba que la distancia desde las Islas Canarias no era inferior a 15.000 kilómetros. Con todo en contra, sólo la voluntad de los propios reyes podía llevar a buen puerto el descabellado plan, pero los reyes no se ponían de acuerdo. Mientras que Isabel quería llevar a cabo el viaje, Fernando no confiaba en las bravuconadas del genovés.
En diciembre de 1491, una nueva Comisión, por orden de la reina, se reúne en Santa Fe. Parecía que el acuerdo estaba cerca, pero las desmedidas peticiones de Colón (ser nombrado virrey, almirante y gobernador general de las tierras que se descubran) molestaron a Fernando el Católico. El ministro de la Corte, Luis de Santángel intercedió, recodando a Isabel que tanto servicio a Dios y exaltación de su Iglesia podría resultar... Isabel llamó a Colón que había abandonado la Corte enfadado.
Isabel terminará por apoyar el viaje, dejando claro en su testamento que las Indias debían quedar incorporadas a Castilla. A pesar de todo, los dos reyes firmaron Las capitulaciones de Santa Fe . El 12 de octubre Colón tomaba posesión de las tierras del Nuevo Continente, en nombre de Isabel y Fernando.
La próxima semana analizaremos la evangelización de América y la construcción de las leyendas rosas y negras.
Mario Escobar Golderos es licenciado
en historia y director de las revistas “Historia para
el debate” y “Kerigma".
(c) M. Escobar, ProtestanteDigital.com (España, 2004) |