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Aprendiendo a pedir... bien /2
Petitis, et non accipitis: eo quod male petatis:
ut in concupiscentiis vestris insumatis.
Santiago 4:3
La razón de que se pida y no se reciba es debida a que quienes cursan la petición lo hacen para gastar en sus “deleites”. La Vulgata usa la voz concupiscencia ; el texto griego emplea el término edonai. Palabras mayores, en el contexto del pasaje de Santiago, en el que el objeto de la reflexión es algo tan sumamente serio como las oraciones del pueblo de Dios.
Hedonismo , ya se sabe, es la doctrina que proclama el placer como fin supremo de la vida . Por su parte, concupiscencia , según el Diccionario, no es sólo apetito desordenado de placeres , sino también deseo de bienes terrenos .
Ser tachados de hedonistas y concupiscentes a la hora de pedir es ciertamente muy fuerte . Pero escrito está y es Palabra de Dios. Si ensayamos la lectura por pasiva del texto, al objeto de inferir la intención que no está presente en las oraciones de quienes piden y no reciben, llegamos a la conclusión de que lo que falla es la no-petición por los demás, el desinterés por causas ajenas a los particulares intereses propios...
Lo que hace Santiago es poner en clamorosa evidencia la prueba del nueve del amor al prójimo: buscar el bien de los demás antes que el propio bien... La esencia del Evangelio, vaya.
Cuando se pide a los poderes públicos que apliquen la libertad religiosa, esto es, los instrumentos necesarios para el desarrollo de la libertad de conciencia, de la que emanan las de pensamiento y expresión y luego todas las demás libertades, esto es, la madre de las libertades , estamos obligados a contextualizar la propia libertad religiosa.
Así, en 1968, cuando las Cortes franquistas aprobaron un simulacro de Ley de Libertad Religiosa que no venía a ser más que un Decreto de inspiración nacionalcatólica de tolerancia vigilada, la única opción “disidente” en materia de religión era la fe evangélica.
Hoy en día el panorama ha cambiado. A los 800.000 ciudadanos de confesión protestante que cifra la Federación de Entidades Religiosas Evangélicas de España (FEREDE) hay que añadir una cifra como poco similar de ciudadanos, muchos de ellos sin papeles , de confesión musulmana. El barrio madrileño de Lavapiés acoge actualmente a ciudadanos procedentes de medio centenar de países que profesan todas las grandes religiones de nuestros días... o ninguna religión.
La pluralidad religiosa en la España de 2004 es un hecho. Del mismo modo que no es menos realidad el agnosticismo, la no-religión de algunos millones de ciudadanos españoles, sobre todo entre la población joven.*
Esta semana España inicia una nueva etapa con la investidura de José Luis Rodríguez Zapatero como presidente del gobierno. Se acabó la era Aznar. El Partido Socialista, después de pagados, y bien pagados, sus errores en la época de Felipe González, retoma el poder. Ahora toca, procede, pedir ser oídos por el nuevo gobierno... una vez debatido, consensuado y articulado a puertas abiertas el programa de peticiones, claro está.
(De modo y manera que yo espero igual de ilusionado que tú, oh lector/a, ser consultado sobre las grandes cuestiones de fondo de las que nuestros dirigentes pueden sacar conclusiones y enarbolar banderas en representación de >los evangélicos< con las que podemos o no estar de acuerdo).
Mientras tanto, el gesto más evangélico no es otro que el de dejar al presidente Zapatero que tome posesión, que forme su gobierno, y a sus ministros a que designen a sus asesores y cargos de confianza, y que la alternancia política que ha votado la mayoría absoluta de españoles empiece a funcionar. En cuanto esté nombrado el nuevo director general de Asuntos Religiosos, nuestros representantes tendrán que ir pidiendo la vez –sin que se olviden de consultarnos a los feligreses de a pie, como he dicho–.
Pero antes de todo, procede recordar aquí el posicionamiento en el tema religión del nuevo presidente del gobierno:
“Reivindicamos y defendemos el Estado aconfesional. Sin embargo, la laicidad, en este nuevo contexto, no puede convertirse en el argumento para un dogmatismo antirreligioso. La defensa del pluralismo y la democracia no puede hacerse sobre la indiferencia o el rechazo a la religión. La religión puede ser un complemento valioso de la democracia. Y la democracia es el mejor marco para el ejercicio de las religiones.”**
No, estas afirmaciones no son fruto de una entrevista que yo le haya hecho estos días especialmente para este artículo, sino que las escribió Zapatero de su puño y letra el 4 de julio de 2001 para el prólogo de Tender puentes. PSOE y mundo cristiano *.
Ahora le toca al presidente Zapatero cumplir y hacer cumplir lo que dijo. Y a las religiones apoyar la democracia (y enterrar públicamente cualquier atisbo de delirios de cruzada o consignas enloquecidas de guerra santa ; merecemos la paz). Como Dios manda.
Próximo domingo: Aprendiendo a pedir... bien /3.
* El de la población agnóstica o indiferente es un número indeterminado... interesadamente mantenido así, pero fácilmente cuantificable si se tiene en cuenta el dato de que el porcentaje de población practicante habitual de la religión católico-romana no llega apenas sobrepasa el 10 por 100 de la ciudadanía. Del hecho de que la mayoría absoluta de españoles no practiquen ninguna religión se desprende un dato extraordinariamente importante: la Iglesia católica no sería en modo alguno la “Única”, tal como viene actuando, sino tan sólo la mayor... de las minorías religiosas del país. Porque la mayoría, se ponga como se ponga el Vaticano, es la indiferencia religiosa, la no-religión.
** Tender puentes. PSOE y mundo cristiano , Desclée de Brouwer/Fundación Pablo Iglesias, Bilbao, 2002.
*** Manuel López y María Rosa Medel, “Cómo ser protestante y socialista, y poder contarlo”, en “Tender puentes. PSOE y mundo cristiano”, Desclée de Brouwer, Bilbao, 2002.
Manuel López Rodríguez, es periodista, director de la revista FOTO ,
y profesor de Ciencias de la Información en Madrid. |