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Número 31 - 16 de abril, 2004
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JUAN ANTONIO MONROY

Ten calma, Manolo (López)

Querido Manuel López Rodríguez:

¡Qué canalla eres! ¡Cuando puedes, me zumbas! Tarquis me pasó copia de tu último artículo antes de publicarlo. Me dijo que tú le habías pedido que lo hiciera. Eres más gentil que el Marqués de Bradomin. Será que ambos lo lleváis en la sangre gallega.

Soñemos el pasado: En 1962 yo fundé en Tánger una revista en formato periódico a la que puse por título LA VERDAD. El objetivo principal de aquél medio escrito era denunciar la falta de libertad religiosa en España. A ti te encantó y la apoyaste desde el principio. Tú vivías entonces en Alemania, como Fernando Esteso; no, como Pepe, al que Esteso pidió que se viniera "pa España". Años más tarde, instalado ya en Madrid, lancé otra revista, RESTAURACIÓN, no ya para denunciar, sino para exigir libertad religiosa en España. Le siguió ALTERNATIVA 2000, en plena democracia, desde cuyas páginas batallamos para que se cumpliera la Constitución y el Estado concediera a los evangélicos los derechos que eran nuestros. En las dos últimas publicaciones colaboraste con artículos que fueron muy leídos. Y como fotógrafo. Y como consejero.

Ya ves. Entre nosotros hay una historia de 42 años construida de amores y desamores, de encuentros y distanciamientos, de acuerdos y discrepancias. Pero también de una amistad irrompible. Ocupas un lugar destacado entre mis amigos más cercanos.

¿Por qué evoco todo esto? Porque me da derecho a regañarte y decirte que no has entendido mi artículo "Ni los unos ni los otros", ni enfocas debidamente el tuyo, "Aprendiendo a pedir bien", ambos publicados en Protestante Digital. Sigue leyendo:

Primero: Yo no dije en mi artículo que todos los partidos políticos son iguales. Dije que ni unos ni otros se habían mostrado generosos, ni siquiera justos con los evangélicos. A la Historia me remito. Aunque bien mirado, entre un Stalin y un Hitler había poca diferencia, si es que había alguna. Además, los dos gastaban bigotes. Y otras cosas se gastaban.

Segundo: Te preguntas qué hicieron los líderes evangélicos entre 1978 y 1987. Yo viví aquellos años como líder, tú no. En algunas etapas presidí la comisión de Defensa Evangélica. Manolo, lo que tú no sabes es que los líderes evangélicos de aquellos años nos dejamos la piel y parte del alma batallando con la administración del Estado y con la jerarquía de la Iglesia católica en defensa de nuestros derechos, clamando por justicia. Estuvimos en todos los frentes, parando todos los golpes, expuestos a las críticas de los de afuera y de los de adentro. Y salimos victoriosos.

Tercero: Dedicas espacio a una reunión que dices tuvo lugar entre el entonces Director General de Asuntos Religiosos, Suárez Pertierra, y líderes evangélicos. A éstos los pones como los trapos. Yo no estuve en esa reunión. No opino. Cultivé mucho el trato con Suárez Pertierra. El mejor. Estuve con él en Asturias y en Barcelona. Aquí vimos juntos un espectáculo en una sala de fiestas. En Madrid me reuní con él en diversas ocasiones. Jamás aludió al mal comportamiento de los líderes evangélicos. Te digo más: líderes evangélicos nos entrevistamos más de una vez con ministros del Gobierno tales como Fernando María Castiella, Manuel Fraga, José Solís, Fernando Ledesma, Enrique Múgica, Tomás de la Cuadra, Margarita Mariscal. Nos entrevistamos con casi todos los Directores Generales de Asuntos Religiosos, desde Alfredo López en el año 1967 hasta Alberto de la Hera, prácticamente antesdeayer. Nos entrevistamos con el presidente de la Comunidad de Madrid, Ruiz Gallardón. Nos entrevistamos con alcaldes de la capital, entre ellos con el sabio de Tierno Galván en una reunión que tú coordinaste. Llegamos a mantener una entrevista con el rey de España, Juan Carlos. Nunca, Manolo, nunca perdimos la compostura ni hicimos el ridículo. ¿Ocurrió esto en la única reunión en la que yo no estuve? ¡Qué casualidad!

Querido gallego: Que eres hombre de izquierdas, aceptado. Que militas en el Partido Socialista Obrero Español, es cosa tuya. Pero, por favor, que la pasión política no te ciegue. Te lo digo por undécima vez: Antes que el partido es la Iglesia. Antes que Carrillo, Felipe González o Zapatero, es Jesucristo. Si te encajonas en un partido político determinado ya estás partiendo. Ya no perteneces al todo, sino a la parte. Y nuestra tarea en la tierra debe ser otra. La naturaleza de un poder se determina por su objetivo. Y el del cristiano debe ser comunicar al mundo el mensaje que ha recibido del Redentor.

Ríete si quieres y dime que vivo en la prehistoria. Yo creo que esa es la única Historia.

Anuncias que seguirás escribiendo de estos temas. Allá tú, pero, por favor, no me tomes a mi ni a mis artículos como pretexto para verter tus ideas. No quiero enfrascarme en polémica con nadie, mucho menos contigo. Protestante Digital tiene una misión más elevada ante si.

Puedes seguir encumbrando a líderes del partido socialista todo cuanto quieras, pero no a costa de rebajar la dignidad, el valor y el trabajo de líderes evangélicos que nos hemos dejado la vida en el camino. Así que calma, Manolo.

J.A. Monroy es un escritor y conferenciante internacional

© J. A. Monroy, ProtestanteDigital.com, 2004 (España)

 
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