| Isabel
Católica: la evangelización de América
Los Reyes Católicos deseaban protagonizar la evangelización de América. Desde el principio de su reinado, tanto Isabel como Fernando, buscaban la promoción de “la Iglesia”, una Iglesia católica sometida o por lo menos controlada por ellos. América, el nuevo reto que se abría ante sus ojos, debía quedar también bajo el Patronato Regio.
Los Reyes Católicos abrieron un nuevo debate sobre la manera de elegir los prelados en los diferentes reinos cristianos. Las concesiones y las donaciones papales fueron numerosas en la Edad Media, pero se hacía cada vez más raras a medida que avanzaba el siglo XV. La más significativa fueron los derechos concedidos a los Reyes de Portugal sobre Guinea y la costa occidental de África(i), por los papas Calixto III y Sixto IV y confirmada por Inocencio VIII.
¿Era realmente importante para los Reyes Católicos obtener una donación papal para tomar la posesión de las nuevas tierras?
Tal vez, una de las cosas que movió a los reyes a tomar esta decisión, fue los precedentes que existían con Portugal y el temor a que otros se les adelantaran. Otra de las razones pudo ser el deseo de los reyes de dar una visión espiritual a la conquista de los nuevos territorios, al fin y al cabo, la Reconquista había utilizado justificaciones religiosas para legitimarse. Por último, no debemos de olvidar la propia religiosidad de los monarcas, sobre todo de la reina Isabel. Los Reyes Católicos habían propiciado en sus propios reinos una reforma religiosa sin igual en la Cristiandad y por ello habían recibido el nombre de católicos. Cisneros, confesor de la reina y primado de España, tenía gran influencia en la reina Isabel y seguramente la asesoró en esta nueva empresa americana.
El gran poder de la naciente España hizo posible que el Papa, español de nacimiento y pro-hispano en su política, concediera a sus amigos los Reyes Católicos todo lo que le pedían, eso sí, con una hermosa cantidad de oro de por medio. Uno de los pagos de los monarcas al Papa se concretó en el oro americano que todavía hoy cubre el artesonado de Santa María la Mayor de Roma.
Tras el regreso de Colón de su primer viaje americano, los reyes se apresuraron a solicitar a Alejandro VI una bula parecida a la concedida, casi cuarenta años antes, al reino de Portugal. Para ello, los Reyes Católicos enviaron al obispo de Badajoz, don Bernardino de Carvajal y al obispo de Astorga, don Juan Ruiz de Median. Los embajadores coronaron su empresa con éxito, pidiendo al Papa que pusiera fecha 3 de mayo de 1493 a las bulas que había escrito algunos meses después. Cristóbal Colón se había presentado ante los Reyes Católicos en Barcelona el 30 de Marzo de 1493, tan sólo un mes y unos pocos días de la fecha oficial de las bulas.
En la Corte Hispana los embajadores portugueses(iii) defendían con fuerza sus derechos y Colón partía de nuevo para las Nuevas Tierras. Las Bulas Alejandrinas , también llamadas Inter Coetera , son tres:
La primera bula elogia a los Reyes Católicos y hace alusión a la reciente conquista de Granada. Desde el principio el Papa justifica el descubrimiento desde un punto de vista espiritual(ii). La segunda cosa que enfatiza el Papa es la receptividad de los indígenas hacia el cristianismo. El Papa exhorta y anima a los Reyes Católicos a que sigan con estas expediciones. Pero el punto más importante, es cuando el Papa, alegando la potestad apostólica y la autoridad de Dios omnipotente, asigna perpetuamente estas Nuevas Tierras a los reyes y sus herederos. El mismo Papa llama donación, concesión y asignación lo decido a los reyes en la bula. Por último el Papa pide a los reyes que pongan los medios para la evangelización de las Nuevas Tierras.
La segunda bula, firmada el 4 de Mayo de 1493, detalla con mayor profundidad las concesiones papales. Esta bula utiliza formas parecidas a la primera, pero añade una curiosa variante. El Papa divide los territorios cedidos a la monarquía Hispana y Lusa. La división la hace exactamente de una manera aritmética, dividiendo el globo terráqueo de una forma perpendicular, de Polo a Polo a cien leguas de las Azores hacía occidente. El Papa divide el orbe en dos partes dando una a los españoles y otra a los portugueses.
En la tercera bula hay unos ligeros cambios en la división territorial entre Portugal y España. La línea de división recogida en la anterior bula se retrasó a 370 leguas de la Isla de Cavo Verde . Esta modificación inconsciente, ya que no se conocía realmente la amplitud de lo descubierto, abrió las posibilidades a Portugal para conquistar Brasil.
Ríos de tinta se han escrito sobre el fundamento jurídico de las bulas. Algunos escritores se han inclinado por ver en la donación de Alejandro VI un monismo hierocrático(iv), en cambio otros tan sólo ven un mandato misionero, concediendo a los reyes peninsulares de implantar nuevas sedes episcopales en el Nuevo Mundo.
i Bula concedida a los reyes de Portugal en 1455.
ii Embajadores portugueses en España: Pero Díaz y Rui de Pina.
iii Os habíais propuesto buscar y encontrar unas tierras e islas remotas y desconocidas y hasta ahora no descubiertas por otros, a fin de reducir a sus pobladores a la aceptación de nuestro Redentor y a la profesión de la fe católica Texto extraído de la primera bula “Inter. coetera”.
iv Idea universal del poder de lo sagrado o divino sobre cualquier poder temporal. Mario Escobar Golderos es licenciado
en historia y director de las revistas “Historia para
el debate” y “Kerigma".
(c) M. Escobar, ProtestanteDigital.com (España, 2004) |