E s p e c i a l e s
Número 33 - 27 de abril, 2004
  E D I T O R I A L

NOTICIAS

Internacional
España
Sociedad
Ciudades
España @l día

NEWS
From Spain
International
  HEMEROTECA
Especiales
Recortes de prensa
Números atrasados
Buscar

DOCUMENTOS
Históricos
Legales
Comunicados

INTERACTIV@
Tu opinión
Cartas
Libro de visitas
Chat
Foros

Recomendar

Agregar a favoritos
Página de inicio
¿Quiénes somos?
Patrocinada por:
Alianza
Evangélica
Española
miembro de:
European
Evangelical
Alliance
World
Evangelical
Alliance
De par en par
JUan simarro

Religión y orden políticosocial

He visto en los Foros de esta revista digital, los deseos de algunos de que exista un partido político evangélico. Lo comprendo y lo entiendo. Es más, felicito a los evangélicos que se plantean un tipo de compromiso tan alto. Es porque son cristianos comprometidos. No obstante, en la libertad que a todos nos ofrece Protestante Digital, yo voy a exponer unas líneas de pensamiento que no avalarían la puesta en marcha de un partido evangélico. No lo hago, como otras veces, enfática ni dogmáticamente, pero yo pienso que esto no es la panacea que nos va a liberar de conflictos, ni la panacea que nos va a integrar más en la sociedad.

Los partidos políticos religiosos tienen sus peligros... y muchas veces muy graves. La España católica que nos ha tocado vivir, nos ha enseñado a los evangélicos que hemos de tener cuidado con los partidos políticos aliados con la religión – enfatizo religión y no cristianismo – ya que el neoconservadurismo vivido en España como confesionalismo nostálgico y partidista tiene sus problemas. Y es que la Biblia no se muestra como la pauta a seguir para una política de partido concreta. Entre las aspiraciones del Reino de Dios que emerge con la irrupción de Jesús en nuestra historia y las metas u objetivos concretos de los partidos políticos, hay una desemejanza radical.

Por eso el cristianismo y Jesús mismo es crítico contra el poder político. No hay ningún partido político, ni ninguna tradición social apoyada por la política de partido que sea un modelo cristiano. Ni el franquismo, ni la política de los partidos de centro derecha, ni el socialismo ni el comunismo participan de esta integralidad cristiana. Por tanto, un partido evangélico o protestante en España, estaría llamado al mismo fracaso que todos los demás: Casi todos los partidos religiosos acaban usando ideas cristianas para legitimar sus intereses terrenales, sus políticas favorecedoras de intereses sociales que suelen estar lejos del cristianismo. Máxime sabiendo también que hay corrientes religiosas, tanto evangélicas, como católicas como de otras confesiones, que son excesivamente espiritualistas y desarraigadas de la realidad social y que piensan más en las almas que en los cuerpos, desequilibrando así el Evangelio. Muchas veces partidos políticos de corte religiosos podrían estar entre los que más frecuentemente olvidan la justicia social y la fe que actúa por el amor. Pero la fe, cuando es genuina, siempre favorece a los más desheredados del mundo. Pero se pueden dar partidos aliados con la religión que favorezcan los intereses de los más ricos e integrados socialmente, auque esto sea paradójico y una cuestión que está en contracultura con el mundo del Evangelio y el cristianismo en general. En ocasiones lo que se intenta legitimar son las instituciones religiosas. Otras veces la fe unida a la política de partido ha dado una sociedad religiosa cómoda y aburguesada.

El cristianismo mira más en una línea global a la manera que describí en mi anterior artículo sobre “Cristianos y Poder Político” y suele ser muy crítica con las políticas de turno. Nuestra influencia está más en las líneas de denuncia social de los profetas, sin necesidad de ubicarse en un partido político concreto. Y esto no significa que los evangélicos no podamos participar en los partidos políticos que gobiernan o hacen oposición en los modernos Estados, sino que no debemos tomar el partido político como la panacea de la práctica de un cristianismo. El cristianismo llega más lejos y va a ser siempre crítico con el poder político de turno.

El gran riesgo de los partidos que se alían con la religión, es el de legitimar, a veces por ignorancia o fanatismo político, intereses que teñidos de “evangelio” están muy lejos de ser tal. El cristianismo aporta una filosofía política que no se puede enclaustrar en la política de partido. El cristianismo tiene valores totalmente autónomos por los que se debe luchar más fuera, de forma crítica, que dentro de los propios partidos políticos de turno. El cristianismo no es una herramienta para legitimar intereses que quizás estén a años luz de los valores del Reino.

El cristianismo se mueve mejor en el pluralismo político y de las ideas. Se vive mejor desde una oposición no de partido, sino oposición global en busca de la justicia y de la derrota de las estructuras de poder que acaban marginando, que desde la integración en un partido político determinado. Es preferible una laicidad de todas las doctrinas políticas, el no hacer políticas confesionales, que la identificación de un grupo de católicos identificados con unas políticas de derechas o que un grupo de protestantes identificados con una política de izquierdas... o viceversa. De lo contrario, pueden surgir rápidamente fundamentalismos más o menos encubiertos, humanismos sectarios, salvadores de patrias que tanto mal han hecho, iluminados de la política que en su mezcla con la religión nos lleven a la catástrofe tanto política como religiosa.

El cristianismo es autónomo, independiente, autosuficiente y arraigado en la realidad plural. Siempre más crítico que complaciente con el poder político. Igual con el poder económico y el poder de la información. Ambos poderes, estos dos últimos, por encima y con más influencia y fuerza que el poder político.

Juan Simarro Fernández, licenciado en Filosofía, escritor
y director de Misión Evangélica Urbana de Madrid.
© J. Simarro, 2004, Madrid, España.

 
EDITORIAL
mARTEs
JOSÉ DE SEGOVIA
De par en par
JUAN SIMARRO
Orbayu
MANUEL LEÓN
Letra pequeña
MANUEL LÓPEZ
dLirios
Luis Marián
La voz
CESAR VIDAL
Claves
WENCESLAO CALVO
Íntimo
YOLANDA TAMAYO

Enfoque
Juan A. Monroy

. PUBLICIDAD


© 2004 Protestante Digital, España.
Las opiniones vertidas por nuestros colaboradores se realizan a nivel personal, pudiendo coincidir o no con la postura de la dirección.
Colabora: