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Ni un día de gracia, ay
"Exagerar la fuerza es descubrir la debilidad"
Madame de Girardin (1806-1881), poetisa francesa
Ni cien, ni diez, ni un solo día de gracia se concedió desde entornos religiosos que no disimulan su falta de “entusiasmo” por el resultado electoral del 14-M ante el anuncio, el pasado lunes, de José Antonio Alonso, ministro del Interior, del propósito del Gobierno de controlar a los imames de las pequeñas mezquitas.
"Peligra la libertad religiosa”, se apresuraron a denunciar voces de alarma, en su ardiente preocupación por lo que entienden –o quieren hacer entender– como una “amenaza” del nuevo Gobierno de limitar la libertad religiosa o incluso desenterrar la censura previa de la época de Franco (¡?). Ay. A veces, exagerar la fuerza, ya se sabe qué riesgo entraña… (sobre todo cuando se hace con desmesura y a destiempo, cabe añadir).
Cuidadín . No están labrando precisamente la mejor imagen pública para sus colectivos representantes de entornos que sólo saltan a la palestra cuando sienten peligrar sus postulados ideológicos. La primera obligación de todo colectivo es el sometimiento a las leyes civiles vigentes… para el conjunto de la ciudadanía; la cualidad más honrosa no es otra que el espíritu solidario, que en el caso de las iglesias cristianas es el amor al prójimo. Nadie discute que la libertad religiosa es un don sagrado, pero la religiosa dimana de la libertad sin adjetivos, la libertad civil para todos los ciudadanos con independencia de sus creencias religiosas o no creencia. No al revés.
Un somero ejercicio de memoria histórica no vendría mal para recordar que la creación de un registro de entidades religiosas y responsables religiosos… lo estableció la Ley franquista de 1967… y, según me apuntaba el otro día Juan Antonio Monroy, ¡lo establece igualmente la vigente Ley de Libertad Religiosa!
Canta mucho, por tanto, que desde entornos religiosos se orqueste el encendido urgente de las luces de alarma ante el anuncio del Gobierno de que estudia modificar la Ley de Libertad Religiosa, cuando esos entornos miraron concienzudamente… a otro lado cuando el Gobierno anterior aprobó la Ley de Extranjería, por poner sólo un ejemplo.
Cierto que el anuncio de la modificación de la Ley de Libertad Religiosa bien podía haberlo hecho el ministro de Justicia en vez del de Interior. Pero el propio titular de Justicia, Juan Fernando López Aguilar , puntualizaba el pasado miércoles en Las Palmas que el anuncio del ministro Alonso “no tiene nada que ver con ningún control ni censura previa de la libertad de expresión o libertad de emisión” del ejercicio de la libertad religiosa, para añadir que, en cambio, “sí tiene que ver con el límite que la seguridad y el orden público impone a que, bajo esos mensajes, supuestamente religiosos, pueda encubrirse una incitación al odio, fanatismo, integrismo, terror o violencia”.
A saber a cuántas horas rebajan los cien días de gracia a la nueva directora general de Asuntos Religiosos, Mercedes Rico Carabias. El nombramiento no pudo ser más sorprendente: el pasado jueves su nombre sólo tenía once referencias en el buscador Google, diez en relación con su carrera diplomática y tan sólo una a la información que ese día publicaba ABC adelantando su nombramiento, que haría efectivo el Consejo de Ministros el pasado viernes.
Nueva en la plaza, dirán. Pues perfecto. No faltarán incluso quienes se lancen a reprocharle que se declare agnóstica (y desvelen así a las claras el concepto real que tienen de la libertad religiosa). Peor para ellos. Dénsele los cien días de gracia, por favor -¡una costumbre genuina de la cultura política protestante!-, mientras aterriza en la dirección general, toma contacto con los líderes de las distintas confesiones, representantes de colectivos y particulares expertos y recompone la Comisión Asesora de Libertad Religiosa.
Después de la época triste de entreguismo total del Gobierno anterior a los intereses de la jerarquía católica, no cabe sino saludar con todo respeto y simpatía a Mercedes Rico Carabias: “Bienvenida al campanario”, o mejor dicho a los campanarios plurireligiosos.
Lograr que las campanas suenen afinadas, con armonía y sin estridencias todas y no sólo una… y también que no repiquen a destiempo, que nos dejen vivir sin sobresaltos… El desafío no es pequeño. Ánimo, directora general. Ese es mi deseo como ciudadano. Como creyente protestante, que Dios –el de todos, el que está en los cielos, por encima de las religiones– la bendiga...
Mauel López Rodríguez, es periodista, director
de la revista FOTO ,
y profesor de Ciencias de la Información en Madrid. |