| Más laicismo antirreligioso
El mismo laicismo antireligioso que comentábamos la semana antepasada sigue tristemente de actualidad, en todas sus formas y matices.
Por un lado vemos ese estilo que no sólo ataca todo lo que suene a religioso, sino que además lo ridiculiza, insulta y humilla como no se permitiría hacerlo contra ninguna otra entidad o idea.
Pedimos perdón por adelantado, pero la única forma de saber de qué hablamos es mentando la obra de teatro que bajo el título de “Me cago en Dios” arremete contra la Iglesia católica, y con ese título contra todos quienes creemos en que existe un Dios bueno. Si se hubiese tratado de “Me cago en el PSOE” (o en el PP, para que nadie sospeche sesgos políticos), o incluso “Me cago en Alá” (algo que está muy mal visto tras el 11M) se hubiese seguramente prohibido por zafio, intolerante y promotor de violencia. Pero como es contra el Dios de los cristianos, hasta está bien visto y es cultura.
Otro ejemplo es el concurso “Big brother” de Alemania, en el que se han burlado, a través de las pruebas de sus concursantes, de Jesús de Nazareth. Podrían haberlo hecho de Berlusconi, Bin Laden, Marx o incluso Beckham. Pero no, ese instinto que necesita volver a matar a Jesús crucificándole de nuevo con torpes risotadas les lleva a burlarse de una persona que es amada y recordada por millones de personas en el mundo y la historia por lo que estas personas no tienen y por lo tanto no entienden: amor al próximo.
Está bien protestar, pero es también ofrecer más propaganda a lo impropio; y al fin y al cabo ese Jesús de quien se ríen enseñó a perdonar y respetar. Esto coloca al cristiano en un nivel diferente (no decimos que exclusivo), y posiblemente es esto lo que en el fondo molesta a quienes se ríen y burlan de Dios y de Jesús: su conciencia les confronta. También es lo que nos hace más vulnerables en el terreno de la pelea bruta: no respondemos con violencia a la violencia.
Entrando en otra línea, el Ministro del Interior español (Alonso) ha realizado uns declaraciones en las que coloca bajo sospecha a todas las religiones: se estudiará vigilar a los líderes de todas las congregaciones religiosas de las confesiones que residen en España, por si realizan alguna actividad ilegal, incluso sus mensajes y sermones. Por la misma razón habría que controlar a todos los partidos políticos españoles y sus discursos, ya que algunos de ellos han sido terroristas encubiertos de ETA. Lo peor es que se da por sentado que una religión es peligrosa por sí misma. En potencia cualquier institución lo es, pero no más las religiones que otras instituciones, y desde luego no mientras no exista delito. En definitiva, y sorprende por provenir de quien se define como izquierda progresista y liberal, vamos camino del franquismo: todo el mundo es culpable mientras no se demuestre lo contrario, y hay que poner comisarios políticos en los templos (excepto los católicos, en el caso de Franco).
Esperamos y deseamos que este primer anuncio no suponga seguir este camino político, y sólo una idea poco meditada. |