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Información e Iglesias:
superar el desencuentro
"“Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.
(...) Tiempo de callar y tiempo de hablar"
-Eclesiastés 3:1ª, 7b.
“Hay que crear un Servicio Evangélico de Prensa que se ocupe de transmitir día a día las noticias de nuestro campo a la comunidad nacional”, tiene escrito un servidor treinta años ha(1) . “Hemos de introducirnos en la prensa laica, en la radio, en la televisión...”, venía a añadir, para concluir preguntándome en voz alta: “Si realmente tenemos algo que decir, ¿por qué no decirlo... con cristiana valentía a través de los medios adecuados?”.
Hoy, gracias a Dios, la penetración informativa de la comunidad protestante en la sociedad española se lleva a cabo, fundamentalmente, a través de los boletines informativos semanales de ACPress y la revista digital que el lector tiene abierta en su pantalla, Protestante Digital. La labor pionera de esta empresa informativa evangélica dirigida por Pedro Tarquis es reconocida sin ambages dentro y fuera de España en los foros internacionales de información religiosa como la fuente informativa de referencia del protestantismo español.
¿Misión cumplida, pues? Sí y no. Sí en el plano formal, en lo que respecta a la infraestructura: al fin existe una agencia de noticias protestante, una utopía hecha realidad. Pero queda por delante la labor más difícil: lograr despertar el interés de las iglesias evangélicas por la información de lo que ocurre fuera de sí mismas y sus entornos denominacionales o de afinidad teológica, litúrgica o ideológica.
Y ahí tienen la palabra los pastores y líderes. A sus pesadas y variopintas responsabilidades de orden eclesial, teológico, espiritual, psicopastoral, evangelístico, jurídico, administrativo, asistencial, etcétera, etcétera, tienen que añadir irremediablemente una faceta vital, aunque no se suela enseñar en los seminarios: mantenerse informados, sin dejar de contrastar fuentes, por aquello de la deseable -y exigible- ecuanimidad de criterio de quienes ejercen de guías espirituales.
El criterio, ay. Cuán manipulable voz, de la que las dos únicas acepciones que da el Diccionario -Norma para conocer la verdad // Juicio o discernimiento- se prestan a tantas interpretaciones como personas opinando sobre cualquier tema, sea trascendente o banal, divino o humano.
La Biblia nos reta a la formación del criterio periodístico. Y lo primero que nos dice es que hay oportunidades para hablar y ocasiones para no hablar. Así, mientras en Segunda de Reyes 7:9, en el pasaje de Eliseo y el sitio de Samaria, se nos recrimina por callar cuando teníamos buenas noticias que anunciar(2) , en Segunda de Samuel 18:20, en el pasaje de la muerte del joven Absalón, se nos recomienda justo lo contrario: congelar la información(3).
Esta última opción o norma cobra más actualidad cada día. El exceso de información, o la difusión de información de sucesos límite, como la decapitación del soldado norteamericano la semana pasada, es uno de los temas clave del debate de la profesión periodística, aquí y ahora. La Biblia toma partido. En el pasaje citado, no por ocultar información, sino por demorarla en el tiempo.
Tradicionalmente, las Iglesias han optado por correr un tupido velo sobre cualquier asunto susceptible de ser visto como problema . Así pues, cuando se habla de oscurantismo de los entornos religiosos no se está haciendo otra cosa que reflejar un tic generalizado de las jerarquías religiosas.
Es hora de abrirse a la información. Mentira parece -a mí, sinceramente, me resulta increíble-, pero todavía hay pastores y líderes que ignoran la existencia de un servicio de prensa evangélico semanal al que para recibirlo, gratis, sólo necesitan visitar la página de suscripción o enviar un mensaje por correo electrónico a noticias@ACPress.net .
La sociedad de la información y el conocimiento consiste, básicamente, en eso, en estar al día... El Jesús de los Evangelios apoya plenamente los signos de nuestro tiempo: No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal. (Juan 17:15)
(1) “El periódico que nos va a salvar (“Un pueblo sin visión, perecerá)”, en Pueblo Protestante , Madrid, ca. 1975, cf. Rubén Gil, Noticias que nunca mueren , CLIE, Terassa, 1994.
(2) “Luego se dijeron unos a otros: No estamos haciendo bien. Hoy es día de buenas noticias y nosotros callamos. Si esperamos hasta el amanecer, nos alcanzará nuestra maldad. Vamos pues, ahora, entremos y demos la noticia en la casa del rey.”
(3) “Respondió Joab: Hoy no llevarás la noticia; la llevarás otro día. Hoy no darás la noticia, porque el hijo del rey ha muerto.”
Mauel López Rodríguez, es periodista, director
de la revista FOTO ,
y profesor de Ciencias de la Información en Madrid. |