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Carta abierta a Diego Armando Maradona
“Te acordás
hermano, qué tiempos aquellos…
eran otros hombres, más hombres, los nuestros.
No se conocían, coca ni morfina,
Los muchachos de antes no usaban gomina…”
(TIEMPOS VIEJOS –1925-
Tango de Manuel Romero y Francisco Canaro)
Madrid, 23 de mayo de 2004
Querido Diego: Llevo mucho tiempo pensando
en escribirte unas líneas, pero no me he decidido a
hacerlo hasta hoy. Y lo hago de esta manera porque abrigo
la vaga esperanza de que – a través de los misteriosos
caminos de la internet y, tal vez, con la generosa complicidad
de algún amigo o familiar – ésta llegue hasta
tus manos y puedas leerla.
Lo hago, además, porque - aunque muchos estén esperando algún desenlace fatal a esta nueva crisis en tu vida - yo confío en que vas a salir de ésta con una nueva gambeta y haciéndole un caño a la muerte. Al menos, eso es lo que le está pidiendo a Dios la gente que te quiere, y yo me uno a ellos, como creyente que soy. Mientras tanto, los buitres revolotean a tu alrededor, esperando que pase algo, lo que sea… (total, ellos saben que Maradona vende , vivo o muerto…).
¿Te acordás, …?
¿Sabés, Diego? Yo siempre me he sentido
muy cerca de vos. <<¡Y quién no!>>
– dirá más de uno. ¿Quién no se
ha sentido cerca de el mejor futbolista del mundo en algún
momento de su vida? ¿Qué joven no ha soñado
con ser Maradona, tener su zurda prodigiosa, su fama, o su
dinero? ¿Quién no se ha emocionado con sus formidables
goles, con sus pases magistrales y con sus incontables triunfos?
¿Es que puede haber alguien - desde Argentina hasta
Japón, y pasando por los más grandes, a los
más pequeños y exóticos países
del mundo -, que no se haya sentido cerca de Maradona alguna
vez? ¿No es cierto que, al deporte rey se
le llama fútbol en castellano, football en
inglés, soccer en los EEUU, y “ Maradona
” en todas las lenguas del planeta?
Cierto. Pero en mi caso, tengo algunos motivos
más que esos…, ¡si hasta estuve a punto
de enfrentarme a vos en un partido ! ¿Te acordás
de los “Campeonatos Evita”? ¿Esos que se celebraron
en el año 73, durante el último gobierno de
Perón, Isabelita y el brujo López
Rega? Vos jugabas con Los Cebollitas, del
Argentinos Juniors; yo participé con mi colegio, el
Nacional de San Justo. Ustedes llegaron a la final, pero a
nosotros nos eliminaron algunas jornadas antes. Vos todavía
no eras muy famoso; yo nunca llegaría a serlo. Pero
– como dice la estrofa del tango de arriba - ¿te
acordás hermano, qué tiempos aquellos…?
¡Teníamos 13 tiernos años!
Y, aunque la mayoría de los niños que jugábamos
esos campeonatos procedíamos de familias muy pobres,
¡qué felices que éramos! Sabíamos
lo que era jugar descalzos, o con aquellas nobles zapatillas
“Pampero” , de suela de goma blanca y lona azul,
de las que –a los cuatro o cinco partidos en el potrero –
ya asomaba el dedo gordo del pie, lo cual – lejos de ser una
deshonra - era una señal de oficio futbolístico
, igual que lo eran las medias caídas y las cicatrices
en las rodillas. Sólo los pitucos y los nenes
de mamá calzaban botines nuevos y pantaloncitos
bicolor , de esos que inventó Ante Garmaz.
¿Te acordás?
¡Qué linda época!, en la que no sabíamos que éramos pobres y, si lo sospechábamos, tampoco nos importaba mucho. La familia, los amigos y la pelota, eran nuestras mayores riquezas, y un buen café con leche, con pan y manteca, el más exquisito de los manjares, después de un buen picado en el campito…
¿Te acordás, Diego, qué tiempos aquellos…?, no se conocían coca ni morfina…
Yo - igual que, creo, te pasó a vos -,
conocí la cocaína en España,
en los años 80. En Argentina había muy poca
droga por aquel entonces, y estaba muy circunscrita a un pequeño
mundo marginal - de hippies nostálgicos y
nenes progres - al que ni vos ni yo pertenecíamos.
En mi caso, nunca fui consumidor, pero sé muy bien
lo que es la droga por haberme enfrentado a ella muchas veces,
tratando de ayudar a chicos y chicas a salir de sus garras,
en el centro de rehabilitación en el que trabajé
durante más de una década, aquí en España.
¿Y, si volviéramos a ser niños…?
Diego, dejame que te diga una cosa. A lo mejor te
va a parecer una bobada más, de esas que
te dicen las muchas personas que, con mayor o menor honestidad,
se acercan para aconsejarte. Pero, ¿sabés cuál
es la salida para tu problema ? ¡Tenés
que volver a ser como aquel niño que fuiste …,
que fuimos…! Volver a la inocencia, la humildad y la alegría
de la niñez. A ser ese “pelusa” al que todos
admiraban y querían, no por la fama o el dinero que
tenías, sino, simplemente, por ser quien eras. “Os
aseguro que, si no os volvéis como niños, no
entraréis en el reino de Dios…” (Jesucristo).
“Entrar en el reino de Dios” es entrar a la VIDA, con mayúsculas. No la de los flashes, los autógrafos y los falsos amores, sino a la vida real; al reino de lo auténtico y de lo que permanece. Dios es quien nos da la vida, y nuestra felicidad consiste en vivir en armonía con Él. Lejos de Dios, todo es vanidad…
No me entiendas mal; no te hablo de
religión, sino de Jesucristo . La diferencia
es enorme. Jesús dijo : “El que beba de esta agua
(religión, educación, etc…), volverá
a tener sed; pero el que beba del agua que yo le daré,
no tendrá sed jamás…” . (por cierto, ¡estas
palabras han sido una bomba espiritual para muchos
toxicómanos, hoy felizmente rehabilitados!).
Por mi experiencia sé que los métodos de rehabilitación con sustitutivos no solucionan nada, aún cuando pudieran ser temporalmente necesarios en situaciones de extrema gravedad. Salir de las garras de las drogas es posible , pero es necesario un cambio del corazón. Y no conozco a nadie mejor que a Jesucristo para hacer esto.
¡Haceme caso, Diego, pedile ayuda al Maestro
y después me contás! Buscate un pastor competente
que, con el Evangelio en la mano, te ayude a experimentar
un encuentro personal con Dios. Y, ¡quién sabe!,
a lo mejor todavía tenemos la oportunidad de vernos
las caras en algún picado , y disputar aquel
partido que no pudo ser, en 1973 (¡aunque, en ese caso,
preferiría poder tenerte de mi lado!).
Tu amigo en la distancia, Jorge Fernández, Pastor Evangélico (Madrid, España)
Jorge Fernández es
pastor en Madrid y miembro de la Junta Directiva de Diaconía
España.
(c)
J. Fdez
, ProtestanteDigital.com (España, 2004) |