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Número 36 - 23 de mayo, 2004
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JORGE FERNÁNDEZ

Carta abierta a Diego Armando Maradona

“Te acordás hermano, qué tiempos aquellos…
eran otros hombres, más hombres, los nuestros.
No se conocían, coca ni morfina,
Los muchachos de antes no usaban gomina…”
(TIEMPOS VIEJOS –1925-
Tango de Manuel Romero y Francisco Canaro)

Madrid, 23 de mayo de 2004

Querido Diego: Llevo mucho tiempo pensando en escribirte unas líneas, pero no me he decidido a hacerlo hasta hoy. Y lo hago de esta manera porque abrigo la vaga esperanza de que – a través de los misteriosos caminos de la internet y, tal vez, con la generosa complicidad de algún amigo o familiar – ésta llegue hasta tus manos y puedas leerla.

Lo hago, además, porque - aunque muchos estén esperando algún desenlace fatal a esta nueva crisis en tu vida - yo confío en que vas a salir de ésta con una nueva gambeta y haciéndole un caño a la muerte. Al menos, eso es lo que le está pidiendo a Dios la gente que te quiere, y yo me uno a ellos, como creyente que soy. Mientras tanto, los buitres revolotean a tu alrededor, esperando que pase algo, lo que sea… (total, ellos saben que Maradona vende , vivo o muerto…).

¿Te acordás, …?
¿Sabés, Diego? Yo siempre me he sentido muy cerca de vos. <<¡Y quién no!>> – dirá más de uno. ¿Quién no se ha sentido cerca de el mejor futbolista del mundo en algún momento de su vida? ¿Qué joven no ha soñado con ser Maradona, tener su zurda prodigiosa, su fama, o su dinero? ¿Quién no se ha emocionado con sus formidables goles, con sus pases magistrales y con sus incontables triunfos? ¿Es que puede haber alguien - desde Argentina hasta Japón, y pasando por los más grandes, a los más pequeños y exóticos países del mundo -, que no se haya sentido cerca de Maradona alguna vez? ¿No es cierto que, al deporte rey se le llama fútbol en castellano, football en inglés, soccer en los EEUU, y “ Maradona ” en todas las lenguas del planeta?

Cierto. Pero en mi caso, tengo algunos motivos más que esos…, ¡si hasta estuve a punto de enfrentarme a vos en un partido ! ¿Te acordás de los “Campeonatos Evita”? ¿Esos que se celebraron en el año 73, durante el último gobierno de Perón, Isabelita y el brujo López Rega? Vos jugabas con Los Cebollitas, del Argentinos Juniors; yo participé con mi colegio, el Nacional de San Justo. Ustedes llegaron a la final, pero a nosotros nos eliminaron algunas jornadas antes. Vos todavía no eras muy famoso; yo nunca llegaría a serlo. Pero – como dice la estrofa del tango de arriba - ¿te acordás hermano, qué tiempos aquellos…?

¡Teníamos 13 tiernos años! Y, aunque la mayoría de los niños que jugábamos esos campeonatos procedíamos de familias muy pobres, ¡qué felices que éramos! Sabíamos lo que era jugar descalzos, o con aquellas nobles zapatillas “Pampero” , de suela de goma blanca y lona azul, de las que –a los cuatro o cinco partidos en el potrero – ya asomaba el dedo gordo del pie, lo cual – lejos de ser una deshonra - era una señal de oficio futbolístico , igual que lo eran las medias caídas y las cicatrices en las rodillas. Sólo los pitucos y los nenes de mamá calzaban botines nuevos y pantaloncitos bicolor , de esos que inventó Ante Garmaz. ¿Te acordás?

¡Qué linda época!, en la que no sabíamos que éramos pobres y, si lo sospechábamos, tampoco nos importaba mucho. La familia, los amigos y la pelota, eran nuestras mayores riquezas, y un buen café con leche, con pan y manteca, el más exquisito de los manjares, después de un buen picado en el campito…

¿Te acordás, Diego, qué tiempos aquellos…?, no se conocían coca ni morfina…

Yo - igual que, creo, te pasó a vos -, conocí la cocaína en España, en los años 80. En Argentina había muy poca droga por aquel entonces, y estaba muy circunscrita a un pequeño mundo marginal - de hippies nostálgicos y nenes progres - al que ni vos ni yo pertenecíamos. En mi caso, nunca fui consumidor, pero sé muy bien lo que es la droga por haberme enfrentado a ella muchas veces, tratando de ayudar a chicos y chicas a salir de sus garras, en el centro de rehabilitación en el que trabajé durante más de una década, aquí en España.

¿Y, si volviéramos a ser niños…?
Diego, dejame que te diga una cosa. A lo mejor te va a parecer una bobada más, de esas que te dicen las muchas personas que, con mayor o menor honestidad, se acercan para aconsejarte. Pero, ¿sabés cuál es la salida para tu problema ? ¡Tenés que volver a ser como aquel niño que fuiste …, que fuimos…! Volver a la inocencia, la humildad y la alegría de la niñez. A ser ese “pelusa” al que todos admiraban y querían, no por la fama o el dinero que tenías, sino, simplemente, por ser quien eras. “Os aseguro que, si no os volvéis como niños, no entraréis en el reino de Dios…” (Jesucristo).

“Entrar en el reino de Dios” es entrar a la VIDA, con mayúsculas. No la de los flashes, los autógrafos y los falsos amores, sino a la vida real; al reino de lo auténtico y de lo que permanece. Dios es quien nos da la vida, y nuestra felicidad consiste en vivir en armonía con Él. Lejos de Dios, todo es vanidad…

No me entiendas mal; no te hablo de religión, sino de Jesucristo . La diferencia es enorme. Jesús dijo : “El que beba de esta agua (religión, educación, etc…), volverá a tener sed; pero el que beba del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás…” . (por cierto, ¡estas palabras han sido una bomba espiritual para muchos toxicómanos, hoy felizmente rehabilitados!).

Por mi experiencia sé que los métodos de rehabilitación con sustitutivos no solucionan nada, aún cuando pudieran ser temporalmente necesarios en situaciones de extrema gravedad. Salir de las garras de las drogas es posible , pero es necesario un cambio del corazón. Y no conozco a nadie mejor que a Jesucristo para hacer esto.

¡Haceme caso, Diego, pedile ayuda al Maestro y después me contás! Buscate un pastor competente que, con el Evangelio en la mano, te ayude a experimentar un encuentro personal con Dios. Y, ¡quién sabe!, a lo mejor todavía tenemos la oportunidad de vernos las caras en algún picado , y disputar aquel partido que no pudo ser, en 1973 (¡aunque, en ese caso, preferiría poder tenerte de mi lado!).

Tu amigo en la distancia, Jorge Fernández, Pastor Evangélico (Madrid, España)

 

Jorge Fernández es pastor en Madrid y miembro de la Junta Directiva de Diaconía España.

(c) J. Fdez , ProtestanteDigital.com (España, 2004)

 
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