| “EL JUDAÍSMO DE SAN PABLO”,
por Mario Javier Sabán, Artes Gráficas ANDI, Cucha Cucha 2821, Buenos Aires, Argentina 2003. 395 páginas
(CRÍTICA DE JUAN DE RABAT)
Otro libro sobre San Pablo. ¿Cuántos se han escrito sobre éste apóstol a los gentiles desde que Pedro lo mencionara en su segunda epístola llamándole “amado hermano Pablo (2ª de Pedro 3:15)? Este no es un libro católico. Tampoco es un libro protestante. Es un libro de autor judío. Javier Sabán nació en Buenos Aires, en una familia descendiente de aquellos judíos expulsados de España en 1492.
A finales de 1990, con su libro JUDÍOS CONVERSOS O LOS ANTEPASADOS JUDÍOS DE LAS FAMILIAS TRADICIONALES ARGENTINAS , inicia una serie de obras sobre la matriz judía del cristianismo. A su quinto libro LAS RAICES JUDÍAS DEL CRISTIANISMO, se añade este sobre el judaísmo de San Pablo.
La conclusión a la que llega Sabán es tajante. “El judío de Tarso no fue consciente de crear el cristianismo, él era un judío de la diáspora que creía en su judaísmo tan fervientemente que deseaba incorporar a los gentiles a la fe judía... Saulo de Tarso no solamente era judío, sino que jamás pensó crear una nueva religión. Pablo nunca llegó a ver el cristianismo... El judío de Tarso explicó el judaísmo de manera tan espiritual y lo desligó tanto de su carácter nacional, que el judaísmo paulino se transformó en un judaísmo internacional.... El cristianismo occidental se apropió de tal modo de San Pablo porque era evidente que no logró apropiarse del judaísmo de Jesús, que desjudaizó su mensaje y lo que nosotros estamos planteando es conducir nuestras investigaciones históricas y teológicas a redescubrir el judaísmo de San Pablo” (Págs. 43 a 63).
Es una opinión. Es su opinión. La opinión de un teólogo judío que quiere descristianizar a San Pablo. Es de suponer que antes de escribir este libro el autor habrá leído las epístolas de Pablo y los Hechos de los Apóstoles, que destruyen todos sus argumentos. Y si ha leído estos textos del Nuevo Testamento, ¿cuál era el color del cristal que utilizó en la lectura?
Un solo texto. En Gálatas 2:20 San Pablo escribe: “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, más vive Cristo en mi. Y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios?”
Y muchas preguntas: ¿Se reconocía Pablo crucificado con Abraham, Isaac o Jacob? ¿Vivían en él Moisés, Josué o los profetas? ¿Vivía en su carne la Ley del Éxodo o la Torá al completo? ¿Fue amado hasta la muerte por Anás, Caifás o algún otro jefe del templo de Salomón?
Seriedad, por favor. Rigor histórico, señor Sabán. Mire que la pasión religiosa nubla la razón sin que el afectado lo advierta.
Ni siquiera hace falta decirlo: Todo el libro de Mario Javier Sabán transcurre en esta línea. En otros capítulos de la obra analiza el judaísmo de Jesús, los grupos judíos compuestos por saduceos, fariseos y esenios, la circuncisión judía en el cristianismo, el concilio del año 50 en Jerusalén, los métodos de interpretación, alegorismos y literalismos, el origen judío de la eucaristía cristiana, el día del perdón judío y la confesión cristiana, la expansión judía y el Mesías del Cristianismo, el “Hijo de Dios” en el judaísmo, el shavout judío como raíz del Pentecostés del cristianismo, el día de la entrega de la Torá judía y el Corpus Christi del cristianismo, el origen judío del Padrenuestro, el día del Shofar judío en el cristianismo, el jubileo judío y la validez de la Torá en la Iglesia católica.
Como puede apreciarse, Sabán ve judaísmo en cada página del Nuevo Testamento, en cada dogma de doctrina cristiana, en cada símbolo del cristianismo.
Pese al rechazo de sus argumentos, considero que EL JUDAÍSMO DE SAN PABLO es un libro interesante. Nos plantea cuestiones en las que normalmente no pensamos y nos invita a considerar otra interpretación religiosa del Nuevo Testamento.
Juan de Rabat es escritor y crítico literario.
© J. de Rabat, ProtestanteDigital.com, 2004 (España)
LA BIBLIA Y SU MENSAJE. SALMOS, José María Martínez,
Unión Bíblica y Editorial CLIE, Terrasa
1990, 173 páginas.
(CRÍTICA DE JUAN A. MONROY)
Después de publicar POR QUÉ SOY AÚN CRISTIANO en 1987 y antes de su estudio sobre los Salmos, que vio la luz en 1990, José María Martínez escribió en colaboración con otros autores una obra titulada CRISTIANOS EN EL MUNDO DE HOY. No la tengo ni me ha sido posible conseguirla. Tampoco el editor dispone de un solo ejemplar. Me encomiendo a la bondad del buen Padre Dios con la esperanza de que me la haga llegar a través de algún lector de esta revista digital. Aunque para El sea asunto de menor importancia, yo quiero tener este libro. Por favor.
Algo importante que hemos de tener en cuenta en el estudio de los Salmos es que los que conocemos por la Sagrada Escritura no son los únicos que nos han llegado de la antigüedad. El monje neerlandés Piu Drijversm de Tilburg, en los países bajos, afirma que también las religiones de otros pueblos semitas y no semitas tienen su literatura psálmica, esto es, himnos y lamentaciones.
Pero los Salmos bíblicos son únicos. Hoy, como ayer, “cantan la majestad y el amor de Dios, cantan el pecado y la ingratitud del hombre, pero cantan también su búsqueda de Dios”.
José María Martínez realiza un recorrido forzosamente breve por cada uno de los 150 salmos. Reconoce que no es fácil precisar la paternidad literaria de cada salmo, pero tampoco hay razones decisivas para rechazar la posibilidad de que David compusiera buen número de los salmos que se le atribuyen. En el segundo libro de Samuel se llama a David “el dulce cantor de Israel” 2º Samuel 23:1).
Una oportuna nota de los editores aclara que “inevitablemente, dada la limitación de espacio, el comentario siempre es resumido; no obstante, se destaca y aclara –cuando es necesario- el contenido esencial de cada salmo”.
Me parece a mí que la limitación de espacio fue impuesta por los editores, que pensaron en un libro breve, no por el autor. José María Martínez escribió el número de páginas que le pidieron. Esto explica que comentara 150 salmos en 170 páginas. No pudo ahondar en la historia de cada uno de ellos; no pudo extraer las riquezas teológicas del salterio; no pudo extenderse en las tragedias personales que vivieron algunos de sus autores; ni siquiera pudo conceder espacio al conjunto poético y artístico del salterio.
Inicia su trabajo escribiendo página y media sobre el salmo uno, y así continua hasta el 150. Con todo, acerca los salmos hasta el presente de nuestra vida, nos los presenta con tal maestría que nos vemos proyectados en ellos de una forma u otra.
Cuando lo considera necesario se detiene en un salmo concreto para que descubramos su belleza y las enseñanzas que proyecta. Así, del número 51 escribe que “es el más grande de los salmos penitenciales. Su riqueza espiritual lo coloca entre los textos más selectos del Antiguo Testamento. Difícilmente –añade- encontraríamos otro pasaje que muestre mayor sensibilidad ante la gravedad del pecado y la grandiosidad de la gracia de Dios”.
En estos momentos de incertidumbre, de dolor, de tormento, el creyente encuentra en los salmos una expresión viva de la infinita majestad de Dios. Las estrofas que los hebreos cantaron han llegado hasta nosotros a través de los siglos como figuras que culminan en la redención. Es el mensaje esperanzador que nos transmite José María Martínez en su comentario a los 150 salmos de la Biblia.
Juan Antonio Monroy es un conocido escritor y conferenciante internacional.
© J. de Rabat, ProtestanteDigital.com, 2004 (España)
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