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Del
infierno del napalm al Reino de Jesús
Kim Phuc, "la niña de la foto",
es ahora embajadora de Cristo y de la Unesco
Kim Phuc era la niña vietnamita que apareció en aquella foto que dio la vuelta al mundo y se cvonvirtió en Premio Pulitzer. Estaba desnuda, llorando de dolor y de miedo, quemada por las bombas de fuego del napalm norteamericano. Corría el año 1972. Traemos a la luz la historia de su vida porque el bálsamo del perdón es el único remedio para las heridas de las cicatrices vivas del odio y el rencor que originan las guerras bélicas y las de las relaciones humanas.
Hoy tiene 42 años. Han pasado 32 desde el día de la foto, cuando Nick Ut, el fotógrafo, la llevó a un hospital. Allí, tras pasar los tres primeros días como desahuciada, le curaron las quemaduras por medio de 17 largas operaciones. Ahora son una huella en forma de cicatriz y de recuerdo. Cicatrices y recuerdos que han curado, aunque durante mucho tiempo fueron un tormento para Kim.
Kim comenzó a estudiar medicina en su país. En una biblioteca encontró casualmente uno de los pocos Nuevos Testamentos que no habían sido confiscados por el gobierno comunista de Vietnam, y la curiosidad le llevó a leerlo; chocándole enormemente el mensaje de Jesús. En ese mismo tiempo acudió (a través de una amiga de su familia) a una iglesia evangélica, o protestante, en Ho Chi Minh (en la antigua Saigón, poco antes de ser cerrado el templo por el gobierno). En un culto, en la Navidad de 1982, tras escuchar el mensaje del perdón y salvación que ofrece Jesucristo, se entregó llorando a Jesús. Al saber su familia que era cristiana, y que sólo quería seguir a Jesús y a ningún otro "dios", fue arrojada de su casa.
En el verano de 1992 se casó con un vietnamita, compañero de estudios. El viaje de novios los llevó a Moscú. De regreso a Cuba, aprovechando una escala técnica en Ganther (Canada), decidió quedarse allí. "No tenía nada", recuerda Kim", "sólo la cámara y el bolso, pero tenía fe y piensaba: si consigo la libertad voy a tener de todo".
REENCUENTRO CON SU “VERDUGO”
Cuatro años más tarde, el 11 de noviembre de 1996, Kim participó en el Memorial de antiguos combatientes de Vietnam, en Washington. Uno de los asistentes al acto era John Plummer, que 24 años atrás fue participó en la orden de bombardear Trang Bang, el pueblo en el que entonces vivía la niña Kim Phuc.
Durante esos 24 años, Plummer había sufrido una culpabilidad extrema, que le había llevado al alcoholismo y al fracaso matrimonial, y que felizmente acabó con un encuentro a los pies de Jesús, que le dio una nueva vida, llegando a ser ministro evangélico. Pero el recuerdo de la foto seguía produciéndole un gran dolor. Ese día, escuchó a Kim decir "He sufrido muchos dolores físicos y psicológicos. A veces pensaba que no iba a poder vivir, pero Dios me ha salvado, me ha dado fe y esperanza."
Al salir, se encontró con Plummer, mientras alguien le susurraba al oido quién era aquel hombre que la miraba azorado. Ella le extendió los brazos, y Plummer se abrazó a ella llorando, sin acertar a decir otra cosa que: "Lo siento, lo siento...". Ella le respondió: "Todo está ya en orden. Perdono, perdono...". Dos "enemigos" salvados y reconciliados en la paz y el amor de Cristo.
EMBAJADORA DEL PERDÓN
Kim Phuc es ahora embajadora de buena voluntad de la UNESCO. Predica un mensaje de amor y reconciliación, con la palabra perdón como eje. " No podemos cambiar el pasado, pero con amor podemos redimir el futuro ", es una de sus frases. Vive junto con su marido y sus dos hijos en Toronto, y ha tenido la satisfacción de recibir la visita de sus padres, y ver cómo aceptaban ambos a Jesús como salvador.
"De repente", comenta, "vi que no podía hacer lo que quería con mi vida" y ahí ocurrió el milagro de la conversión. "Oré a Dios con todas mis fuerzas y después de la Navidad de 1982 me convertía al cristianismo." "Mi vida cambió", declara. "Leí la Biblia y descubrí que Jesucristo es Dios y me podía dar la paz. Tengo la paz en mi corazón y sigo con esa fe. E1 segundo paso fue pedirle que me enseñara a perdonar a mis enemigos y a amarlos también. Al principio era muy difícil para mí; oraba constantemente, pero ahora puedo hablar por todo el mundo sobre el valor del perdón y la familia, gracias a esa fe que encontré a los 19 años. En ese momento la situación que me rodea no se cambia pero mi corazón está lleno de amor. Sigo con mi problema, pero tengo fe".
Antes a menudo pensaba que "me gustaría escaparme de esa foto, que nunca hubiera existido, para poder llevar una vida normal. Después, un día me di cuenta de que esa foto me ofreció la oportunidad de compartir el amor y el perdón de Dios con todo el mundo". Esa es su misión.
Sostiene que "hay que combatir la cultura de la violencia, que no se habitúen a verla en sus casas, en la televisión, en los periódicos, etc." "Tengo que decir a los niños que a pesar de todos los problemas que tengamos, se puede vivir con esperanza, se puede ser feliz y salir adelante, que todo irá mejor cuando todos aprendamos a vivir con valor y respeto, entendimiento y perdón."
"Cada persona tiene que trasmitir este mensaje: `No necesitamos la guerra', Si todos entendemos esto no tendremos otra foto como la de 1972."!
Fuente: Realidades de la fe / Verdad y Vida / Nosotras (Mª Rosa Medel).
Redacción: ProtestanteDigital.com (2004, España)
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