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Número 36 - 23 de mayo, 2004
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MARIO ESCOBAR

El Erasmo español: Alfonso de Valdés

Parece claro que Alfonso de Valdés nació en Cuenca, como su hermano Juan.  Se cree que estudió en Alcalá, pero no se sabe a ciencia cierta. Aunque no sería extraño, ya que la mayor parte de los personajes más destacados de este tiempo estudiaron allí. Posiblemente de Alcalá le venga a Alfonso su afición por el humanismo y, en especial, por Erasmo. Alfonso, por su supuesta ortodoxia, se ha librado del ostracismo realizado contra los reformados españoles. Aunque no era menester ser ortodoxo, para estar bien considerado en España, un heterodoxo como Miguel Server, ha sido revindicado y mejor tratado que cualquier otro heterodoxo español. Usoz, un gran admirador de Juan de Valdés, no se interesó tanto por Alfonso, de hecho Usoz creyó que el Diálogo de las cosas ocurridas en Roma , era de Juan de Valdés.

En los últimos años, algunos autores han visto en la mano de Alfonso al escritor de la segunda parte de El Lazarillo de Tormes. Wiffen nos dice de él, que fue discípulo de Pedro Mártir y mantuvo correspondencia con él. En el índice de la Cartas de Erasmo Menéndez Pelayo duda que Valdés estudiara en el Colegio Español de Bolonia y fuera clérigo.

Valdés empezó su servicio al emperador seguramente como escribano, a las órdenes de Mercurino Gattinara. Estuvo en la coronación Carlos V en Aquisgrán y en la Dieta de Worms. Al parecer no tenía una mala imagen ni de la Reforma, que estaba comenzando ni de Lutero del que dice:

Cuánta es la audacia de los malos!» Atribuye la tragedia a odios de frailes, sin comprender toda su importancia; no se cansa de llamar a Lutero audaz y desvergonzado, y venenosos sus libros; explica el apoyo que le dió el elector de Sajonia por el deseo que éste tenía de arrebatar al arzobispo de Maguncia las utilidades que sacaba de las indulgencias; pero disculpa la exasperación de los alemanes por las profanas costumbres de los romanos, y parécele mal que León X no hubiera reunido un concilio general para atajar los desórdenes .

Alfonso de Valdés, un gran viajero debido a su profesión, se dedicó en alma y cuerpo al servicio del Emperador. Escribió Alfonso algunas de las cartas más importantes de Carlos V . Pero Alfonso de de Valdés fue más que un amanuense de la Cancillería, su relación con ilustres reformados y miembros de la Iglesia Católica, especialmente con Erasmo, lanzaron su vida hacia la teología y las humanidades.

Se desconoce cuando Alfonso trabó amistad con Erasmo, pero ya en 1525 su compañero, Maximiliano Transylvano, le elogia por tomar la defensa y patrocinio de los asuntos del de Rótterdam, que resplandece como una estrella, y le pide que interceda ante Carlos V, para que este de una pensión al holandés. La intervención tuvo éxito, ya que en una carta de Erasmo a Gattinara, agradece Erasmo al canciller pro diplomate impetrato .

El apoyo de Alfonso al humanista no se detuvo en lo meramente económico, el 12 de febrero de 1527, Alfonso de Valdés escribe desde Valladolid a los teólogos de la Universidad de Lovaina para que no digan nada contra Erasmo (varón benemérito de la república cristiana), por ser esto contra el edicto del césar, que quiere que florezcan los estudios y vuelva la cristiandad a sus antiguas fuentes . El Dr. Pedro Gil o Egidio , en una carta. de cumplimientos y pretensiones, fecha en Amberes el 27 de marzo (¿de 1527?), llama a Valdés Erasmici nominis studiosissimum .

Erasmo reconoció los servicios de Alfonso de Valdes en su carta del 31 de marzo de 1527. En ella Erasmo dice de Alfonso de Valdés ornatissime iuvenis y le agradece su admiración. Maximiliano Transylvano dejó escrito a Valdés los hechos de la junta en Valladolid sobre los libros de Erasmo. Maximiliano critica a los enemigos de Erasmo con insultos como fratérculos, gingolfos y asnos.

Alfonso mantuvo relación epistolar con Erasmo hasta su muerte. Hasta el punto se cultivo esta relación que Menéndez Pelayo llega a afirmar que Valdés más erasmista que Erasmo (Erasmiciorem Erasmo, como dijo Oliver); divulgaba sus escritos, hacía ediciones de ellos a su costa , no se hartaba de encarecer su doctrina, le servía en sus negocios particulares y, embebecido y absorto en la gloria de su amigo, no se cuidaba de la suya propia. Aunque el juicio de Menéndez Pelayo al añadir sobre Alfonso de Valdés:

Aquel entusiasmo fanático y en gran parte no justificado; aquella erásmica intolerancia; aquella abdicación de la propia voluntad .

Pero Alfonso de Valdés no es sólo defensor de Erasmo, también lo es incondicionalmente de Carlos V y su política europea. Su admiración por el Emperador llega hasta tal punto, que llega a elogiar el saqueo de Roma por las tropas imperiales. A pesar, de que se levantan voces críticas contra la actuación de Carlos V, aun dentro de España. Para frenar las críticas los agentes del césar, realizan toda una campaña de propaganda, difundiendo, que si Roma ha sufrido saqueo, ha sido en pago de sus propios pecados.

Es la cosa más misteriosa que jamás se vió . Es sentencia de Dios; plega a El que no se desdeñe contra los que lo hacen. Un texto anónimo añade que esta cosa podemos bien creer que no es venida por acaecimiento, sino por divino juicio, que muchas señales ha habido... En Roma se usaban todos los géneros de pecados muy descubiertamente, y hales tomado Dios la cuenta toda junta.

Alfonso de Valdés, el amigo de Erasmo como le gustaba llamarle a Menéndez Pelayo, aprovecha las críticas a Roma, para escribir un libro, donde se critica abiertamente al Papa y de los curas. Utiliza el diálogo, un estilo muy extendido en la época, imitando a su maestro Erasmo en los Coloquios . Nieto afirma que Alfonso usa el libro como un pulpito para criticar a la Iglesia Católica, pero de este diálogo hablaremos largamente en el capítulo quinto El aporte literario, teológico e histórico de los protestantes hispanos.

Valdés expone en su diálogo algunas ideas de clara tendencia reformada como la crítica al dominio temporal de Roma, porque el señorío y autoridad de la Iglesia más consiste en hombres que no en gobernación de ciudades , y recomienda al Papa que más libremente podrían entender los pontífices en las cosas espirituales si no se ocupasen en las temporales . Después critica la venta de indulgencias al decir que aquel vender de beneficios, de bulas, de indulgencias, de dispensaziones..., nuevas maneras de sacar dineros . Después Alfonso de Valdés pone como ejemplo e instrumento de castigo a la Iglesia Católica a Erasmo y Lutero cuando dice:

Allende de muchos buenos maestros y predicadores que ha enviado (Dios) en otros tiempos pasados, envió en nuestros días aquel excelente varón Erasmo Rotterodamo, que con mucha eloquenzia, prudenzia y modestia, en diversas obras que ha escrito, descubre los vizios y engaños de la corte romana y en general de los eclesiásticos... Y como esto ninguna cosa aprovechase..., quiso Dios probar convertirlos por otra manera, y permitió que se levantase aquel Fr. Martín Luther, el cual no solamente les perdiesse la vergüenza declarando sin ningún respeto todos sus vizios, mas que apartase muchos pueblos de la obediencia de sus prelados .

Valdés pretende también reclama la celebración de un concilio general, esto también era el deseo de otros reformados españoles como Jaime y Francisco de Enzinas, al igual que Melanchton y otros protestantes alemanes. De hecho, Alfonso de Valdés traduce al castellano por orden de Carlos V, la Confesión de Ausburgo , escrita por el profesor alemán. A estas críticas añade otras como la mala vida de los cardenales y obispos; la simonía; el despilfarro de Roma.; el culto a los santos y de las reliquias. Sus afirmaciones son tales :

Que padeziendo toda la ciudad se salvase aquella parte donde todo el mal se aconsejaba. ¿El saqueo de las iglesias? Cosa fea es y mala; pero Dios lo permite para acabar con la superstición, porque a Dios no se le ha de ofrecer cosa que se pueda corromper ni destruir. «Y veamos: ¿este mundo qué es sino una muy hermosa iglesia donde mora Dios? ¿Qué es el sol sino una hacha encendida, que alumbra a los ministros de la Iglesia? ¿Qué es la luna, qué son las estrellas sino candelas que arden en la Iglesia de Dios? ¿Queréis otra Iglesia? Vos mismo tenéis el espíritu, tenéis el entendimiento, tenéis la razón. ¿No os parece que son éstas gentiles candelas?

Menéndez Pelayo lo llama directamente protestantismo y naturalismo puro y menosprecio del culto externo .

Alfonso de Valdés termina pidiendo a Carlos V la reforma de la Iglesia: Si él de esta vez reforma la Iglesia, allende del servizio que hará a Dios, alcanzará en este mundo mayor fama y gloria que nunca príncipe alcanzó, y dezirse ha hasta el fin del mundo que Jesu Christo formó la Iglesia y el emperador Carlos V la restauró .

La Inquisición y los doctores de la Iglesia de Roma, enseguida se opusieron al libro, Castiglione dice sobre el libro que el tal Diálogo debía ser condenado como libelo infamatorio , por contener muchas injurias contra Roma y la Iglesia, que podían amotinar al pueblo en favor de los luteranos. Pero la defensa que se hace de Carlos V en el libro, salvo al escritor y al escrito de las manos de la Inquisición.

En 1529 salió de España Valdés acompañando la corte imperial. En Bolonia fue testigo de las reuniones entre Clemente VII y el emperador, y en Alemania, estuvo en la Dieta de Ratisbona. En 21 de septiembre de 1530 estaba en Ausburgo, después Colonia, Bruselas y Ratisbona.

En la Dieta de Ausburgo profundiza en su amistad con Melanchton, amigo a su vez de otro español Francisco de Enzinas. Melanchton, oídas las explicaciones de Valdés en nombre del césar, formuló por escrito las creencias luteranas en la famosa Confesión de Ausburgo . Valdés la leyó antes de presentarse a la Dieta y por orden de Carlos V la tradujo al castellano . Boehmer. Atribuye a Alfonso el libro Pro religione Christiana res gestae in comitiis Augustae Vindelicorum habitis. Anno Dni. M.D.XXX Cum privilegio Caesareo . Aunque Menéndez Pelayo duda de la autoría de Valdés, ya que en el libro se critica mordazmente a los luteranos.

Alfonso de Valdés murió, según se cree, de peste en Viena, a primeros de octubre de 1532. Así consta en una cédula de Carlos V. El 20 de octubre escribía al rey de Inglaterra, Enrique VIII, el embajador en Viena,, que de la gran infección de peste habían muerto algunos de la casa del. Otro agente secreto inglés llamado Agustín escribía a Tomás Cromwell desde Bolonia en 14 de octubre de 1532: Una de las causas de la rápida partida del césar desde Viena a Italia fue la peste, de la cual murieron muchos hombres oscuros, y a la postre, el secretario Valdés .

Llorente afirma en su libro que a Alfonso se le procesó por sospechoso de luteranismo, extremo que no creía Menéndez Pelayo.

Boehmer pensaba que Alfonso de Valdés era reformado, como su hermano Juan y por eso lo puso en sus Spanish Reformers, el mismo juicio tiene Nieto , que ve en el español la marca del iluminismo de Alcaraz, impregnadas de protestantismo. Menéndez Pelayo, como lo verá después Bataillon, tan sólo ve un fanático erasmista, Erasmiciorem Erasmo, que participó de todos los errores de su maestro .

Nosotros, al llamarlo el Erasmo español, no queremos sino resaltar, que como Erasmo, Alfonso de Valdés se mantuvo en la ortodoxia, sin dejar de ser un crítico incansable de la Iglesia Católica y pelear para su reforma

 


Usoz incluyó esta obra en IV volumen de la RAE, redescubriendo a Alfonso de Valdés sin saberlo. VALDÉS, Juan, Dos Diálogos, Tomo IV RAE, LDGF, Barcelona, 1981.

MENÉNDEZ PELAYO, Marcelino, Historia de los heterodoxos españoles , BAC, Madrid, 1987, Tomo I,. Capítulo sobre Alfonso de Valdés. (edición de Froben, año 1538) se llama a Alfonso de Valdés, profesor de teología y eclesiastes o predicador en Burgos; pero tengo para mí que es por confusión, fácil en un editor extranjero, de Alfonso de Valdés con Alfonso de Virués, a quien competen estas calificaciones.

Ibidem, Tomo I , Capítulo sobre Alfonso de Valdés.

De ello habla largo y tendido Marcelino Menéndez Pelayo en su capítulo dedicado a Valdés.

Todo esto estudiado por Marcelino Menéndez Pelayo en sus Heterodoxos de una manera más exhaustiva.

De Egidio hemos hablado en capítulo Doctores tiene la Iglesia. De esta forma puede verse la estrecha relación entre erasmistas y luteranos.

MENÉNDEZ PELAYO, Marcelino, Op cit, Tomo I, Capítulo sobre Alfonso de Valdés.

Comentario d el abad de Nájera, comisario del ejército del duque de Borbón.

NIETO, Valdes y los orígenes de la Reforma en España e Italia, FCE, Madrid, 1979, p 109.

Según nos informa Nieto, por desgracia esta traducción se ha perdido. NIETO, Op cit, p 109.

MENÉNDEZ PELAYO, Marcelino, Op cit, Tomo I, Capítulo sobre Alfonso de Valdés.

Menéndez Pelayo informa en su libro, que Alfonso de Valdés la tradujo al italiano, lo que no tiene sentido, ya que no era este un idioma cotidiano para Carlos V. MENÉNDEZ PELAYO, Marcelino, Op cit, Tomo I, Capítulo sobre Alfonso de Valdés.

LLORENTE, Juan Antonio, Historia crítica de la Inquisición en España, Tomo II, HIPERION, Madrid, 1980.

NIETO, Op cit, p 110.

MENÉNDEZ PELAYO, Marcelino, Op cit, Tomo I, Capítulo sobre Alfonso de Valdés.

 

Mario Escobar Golderos es licenciado en historia y director de la revista “Historia para el debate”.

(c) M. Escobar, ProtestanteDigital.com (España, 2004)

 
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