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Yuri: “Jesús me conquistó”
El hecho de que sea cristiana evangélica no quiere decir, como ella asegura, “que vaya a salir al escenario con una Biblia en la mano, vestida de monja o a hacer proselitismo religioso”. Yuridia Canseco Valenzuela, Yuri, sabe diferenciar muy bien su carrera artística de la vida personal. La artista, con 28 años en el mundo del espectáculo ha vuelta a los escenarios tras cinco años de retiro voluntario tras su conversión. Conjuga algunos de sus éxitos de antaño como La Maldita primavera, Yo te amo, te amo, Karma Kamaleón o Qué te pasa , con canciones mexicanas, con un homenaje a Celia Cruz y con temas de su reciente producción discográfica -de contenido espiritual y cristiano- Enamorada.
“La fama a veces estorba”
Pregunta.- ¿Qué hizo en los cinco años de su retiro del mundo del espectáculo?
Respuesta.- Crecí espiritualmente, puse mi vida en orden, fui a cárceles, sanatorios para gente con sida, con cáncer, hice obra social, y eso me hizo cambiar.
P.- ¿Por qué dice usted que han sido más las cosas negativas en su regreso?
R.- Porque es mucho más difícil convencer a la gente, pues se hizo una imagen de Yuri la cristiana. Que me vuelvan a llamar de las disqueras, a dar un programa de televisión, un contrato, no ha sido fácil. Pero Dios ha abierto las puertas.
P.- ¿Le inquietan las críticas?
R.- Nunca me ha importado lo que digan los demás. Soy una persona fuerte, líder y he padecido muchos vituperios por convertirme al cristianismo. Eso me hizo fuerte, a veces me doblo pero me levanto muy pronto y sigo pa' lante.
P.- ¿Siente que el aplauso, el dinero y la fama son como una droga que no la puede dejar?
R.- No, porque viví cinco años sin eso. Se siente hasta ‘padre' no ser famosa (risas). Porque nadie te juzga, puedes hacer una vida muy normal. O quizá porque ya son 28 años de ser famosa y a veces la fama estorba. Creo que puedo vivir sin la fama.
P.- ¿No extrañaba los aplausos?
R.- Sí. Pero aprendí a no depender del aplauso, ni de la fama ni de la riqueza. Sé vivir en lo poco y en lo mucho. Mi vida no depende del éxito sino de Dios.
P.- ¿Por qué tomó distancia del mundo artístico?
R.- Porque yo era exitosa como artista, pero no como persona. Estaba mal emocional, física y espiritualmente. No tenía relación con mi familia, mi vida amorosa era un desastre.
Mi cuerpo me dijo “hasta aquí, ya no más”. Después de grabar una telenovela me vinieron todas las enfermedades. Caí en una depresión terrible, perdí mi voz durante seis meses, estuve con nódulos en las cuerdas.
P.- ¿Pensó que era castigo o una prueba?
R.- Una prueba. Quedarme sola en mi casa me hizo ver quién era yo como persona. Caí en depresiones muy fuertes, me costó trabajo salir adelante. Me agarré de filosofías, religiones y ninguna me ayudó. Hasta que empecé a tener una relación personal, directa con Dios.
“El dinero, la belleza, el éxito, un hijo o la vida profesional no pueden llenar la parte de tu corazón que solamente la llena Dios”
P.- ¿Cómo llegó a acercarse a Dios?
R.- Por medio de un familiar que me evangelizó, que me habló de lo que Dios había hecho por mí y ahí Jesús me conquistó.
P.- ¿Verdad que por ser cristiana no le cantará más al adulterio?
R.- Como cristiana tengo una raya de la que no puedo pasar. Y una de las cosas es que no puedo promover el adulterio, porque yo viví adulterio y eso es terrible, trae maldiciones, soledades, uno se siente infeliz viviendo a cuestas de un hombre que no es suyo.
P.- ¿Qué lección aprendió de haber sido varios años ‘la otra'?
R.- Que hay hombres que no son para uno. Que Yuri, la artista, nunca iba a dejar de ser ‘la otra'. Porque los hombres dicen “me voy a divorciar, te amo a ti, pero a la otra la quiero”. ¡Mentiras! Eso es raro que un hombre deje a su esposa y a sus hijos, porque muchos son cobardes o quieren tener a la esposa, a la amante y a la otra capillita. Yo viví cuatro años de martirio, porque a este hombre lo amé mucho, pero yo hice daño a tres muchachitas que me reclamaban a su papá.
P.- ¿Qué consejos da a mujeres que están viviendo esa situación ?
R.- Que no se fijen en hombres casados. Uno sufre mucho, se la pasa sola. Compartir a alguien que se ama, sexual, física, mental y espiritualmente es horrible. Y no digo esto para que me aplaudan, sino para que vean que las artistas somos seres humanos que también cometemos errores, porque a veces la gente nos idolatra y nos pone como dioses.
P.- ¿Por qué una mujer bella, triunfadora, con dinero, sensual, llega a intentar suicidarse en dos ocasiones?
R.- Porque el dinero, la belleza el éxito, un hijo o la vida profesional, no pueden llenar una parte de tu corazón que solamente la llena Dios. La fama y el dinero hasta cierto punto hacen mucho daño a la persona, porque las hace sentir hasta dios.
P.- ¿Cómo se prepara para no volver a caer en esa tentación?
R.- Todos los días hago una lectura religiosa de media hora, así vaya en un avión, en un auto, voy escuchando prédicas, leyendo libros que hablen de Dios, de mujeres o de gente cristiana.
“Las cosas negativas de mi temperamento Dios me las ha ido cambiando”
P.- ¿Sigue siendo la mujer sanguínea, colérica, que le gusta ser el centro de atracción?
R.- Colérica, líder, terca, muy terca, pero ahora en lo positivo. Las cosas negativas de mi temperamento Dios me las ha ido cambiando. Y continúo siendo sanguínea, chistosa. Hablo demasiado, me tienen que decir, “ya cállate” (risas).
P.- ¿Ya no se siente una mujer débil por la que hay que orar para que no caiga otra vez?
R.- Yo sigo siendo débil. La Yuri pasada no ha cambiado. Dios cambia tu corazón, tu espíritu y tu alma, pero la carne no. Lo que pasa es que ahora mi relación con Dios es diaria y continua para no caer en mis tentaciones. Ahí está la Yuri pasada y a veces quiere salir y encuerarse. Pero hoy mi ser espiritual es mucho más fuerte que la carne.
P.- ¿En su show se cohibe de adoptar actitudes como las de Madonna, Janeth Jackson o Rafaella Carrá, artistas que ha admirado?
R.- Yo sigo bailando, siendo sensual, ahora más madura. Y digo, si Madonna ha cambiado bajo su regla de la cábala o su religión, entonces ¿por qué yo no? Eso no implica que salga en el show vestida de monja o predicando. Lógicamente ya no soy la Madonna, sino Yuri. Volví a adoptar mi personalidad. Sigo teniendo mi admiración por Madonna, por Janeth Jackson, pero no aplaudo que ésta, por ejemplo, muestre sus senos en público, si los tiene bonitos que se los enseñe a su marido.
P.- ¿Qué la apasiona?
R.- Me gusta leer mucho, tengo una biblioteca de más de cien libros. En mi maleta traigo de tres a cuatro libros y me los puedo leer al mismo tiempo.
P.- Usted que trabaja con una fundación que atiende a mujeres maltratadas, ¿sufrió maltrato?
R.- No, no fui mujer a la que los hombres le pegaran. ¡Uy, por mi carácter, yo les pegaba a ellos! (risas). Yo le pegaba a mi ex esposo, yo sí me lo sonaba de vez en cuando. Era una mujer muy fuerte. Y sigo siéndolo. Lo que pasa es que ahora estoy comprometida a ser más pasiva.
P.- ¿Cómo conquistó a su esposo Rodrigo Espinosa?
R.- Lo conocí en el Festival de Viña del Mar, en Chile. Nos vimos en varios eventos, nos dimos los teléfonos, nos gustamos. Él vino a México, me hice su novia y fui a Chile. Empezamos así el noviazgo, bien raro, de lejos, hasta que se vino a vivir a México conmigo y nos casamos. Ya tenemos 9 años de casados.
P.- ¿Él es su manager?
R.- No. Los maridos managers no funcionan. Él da pláticas y conciertos cristianos y me ayuda en algunas cosas del show.
P.- ¿En qué oficios domésticos es experta y en cuáles no?
R.- (Risas) Yo era un completo desastre en la casa. En la cocina era una porquería. A mí hasta el agua se me quemaba. Aunque sí me gusta arreglar, sacudir. Cuando no tengo empleada, yo lo hago.
Cuando nos fuimos a vivir mi marido y yo a Miami, como allá no hay gente de servicio, yo tenía que lavar, planchar, limpiar los pisos y aprendí a ser ama de casa y me gustó. Antes le decía a mi esposo que iba a comer huevos revueltos con uñas postizas. Ahora no soy experta, pero me defiendo (risas).
© Merit Montiel Lugo, El País de Colombia. Entrevista del 23 de mayo de 2004. Entradilla modificada por Protestante Digital |