E s p e c i a l e s
Número 37 - 28 de mayo, 2004
  E D I T O R I A L

NOTICIAS

Internacional
España
Sociedad
Ciudades
España @l día

NEWS
From Spain
International
  HEMEROTECA
Especiales
Recortes de prensa
Números atrasados
Buscar

DOCUMENTOS
Históricos
Legales
Comunicados

INTERACTIV@
Tu opinión
Cartas
Libro de visitas
Chat
Foros

Recomendar

Agregar a favoritos
Página de inicio
¿Quiénes somos?
Patrocinada por:
Alianza
Evangélica
Española
miembro de:
European
Evangelical
Alliance
World
Evangelical
Alliance
Íntimo
yolanda tamayo

El poder de las palabras

Tus palabras fueron como suaves dedos acariciando mi espalda ... Los humanos poseemos la capacidad de comunicarnos por medio del lenguaje hablado. La lengua es un miembro pequeño con un grandioso poder. Puede utilizarse para azotar o acariciar, criticar o alabar.

Poseen las palabras un enorme alcance, llegan a ser una poderoso herramienta a la cual el hombre tiene acceso y que en determinados momentos malutiliza, empleándola como arma para desprestigiar el lenguaje, dejándolo maltrecho por el incorrecto uso.

Cuando al hablar proferimos algún desacertado e incómodo vocablo, no sólo provocamos daño en el receptor del agravio, además hacemos que el dador de las palabras no sea glorificado por medio de ellas.

El empleo indebido de frases hace del orador un instrumento letal para los receptores más sensibles. Hay expresiones duras, cargadas de una crueldad que hiere sin consideraciones. Revestidos algunos términos con el aguijón venenoso de la ira, se desparraman cual nociva pócima y hacen que la belleza del lenguaje quede ajada en los labios de quien no sabe apreciarlo.

En contraposición, existen vocablos hermosos pronunciados por bocas que se detienen a lamer las palabras y extraerles el sabor dulcísimo que éstas poseen. Lo más relevante no ha de ser el envoltorio con el cual las revestimos, sino el contenido en sí de lo que queremos declarar.

Admiro a quienes son portadores de un léxico envidiable, personas que conocen sobradamente la gramática y saben componer excelentes discursos. Sin embargo, adulo aún más a esos seres que sin poseer tales habilidades hablan con delicadeza, eximiendo vulgaridades, sin profanar vanas palabras. Personas incapaces de aglutinar frases que puedan producir desazón en los oídos ajenos. Por lo general, dichos comunicadores desconocen los entresijos de la lingüística, el buen conjugar de los verbos, pero tales carencias quedan mitigadas por una sencilla manera de expresión, que carente de ornamentos, muestra una sinceridad en vía de extinción.

Es un privilegio poder expresarse mediante el habla, ofrecer información, comunicar sentimientos.Pero mayor dádiva es ser capaz de oír al creador de La Palabra, escuchar sus consejos y sentir ese alborozo inusual al comprobar como Dios se hace pequeño acercándose hasta nosotros para susurrarnos frases tiernas al corazón.

 

Yolanda Tamayo es colaboradora de la revista Ventana Abierta (Asamblea Cristiana).
© Y. Tamayo, 2004, España
  

 
EDITORIAL
mARTEs
JOSÉ DE SEGOVIA
De par en par
JUAN SIMARRO
Orbayu
MANUEL LEÓN
Letra pequeña
MANUEL LÓPEZ
dLirios
Luis Marián
La voz
CESAR VIDAL
Claves
WENCESLAO CALVO
Íntimo
YOLANDA TAMAYO

Enfoque
Juan A. Monroy

. PUBLICIDAD


© 2004 Protestante Digital, España.
Las opiniones vertidas por nuestros colaboradores se realizan a nivel personal, pudiendo coincidir o no con la postura de la dirección.
Colabora: