|
No nazcas todavía...! (11M)
El hecho violento conmueve profundamente a la persona y le provoca reacciones como el rechazo, sentimientos de repugnancia y de amargura que pueden, incluso, llevarla a la negación de lo natural y hasta a desequilibrios dementes.
Desgraciadamente estamos viviendo en un contexto violento donde puede darse lo expuesto; desde la posguerra de Irak y el terrorismo islámico hasta la violencia doméstica y el propio atentado del 11-M aquí, en nuestro país. Y el desgarro que origina provoca, hace necesaria una respuesta que, lo mismo que otras vivencias profundas -como el amor, la belleza, la tristeza...-, se concreta en la escritura. El atentado sufrido en Madrid popularizó versos, cartas, líneas sueltas, los ‘no te olvido' y los ‘sigues viviendo', pegados o cosidos, en Atocha o en la Puerta del Sol; también en pancartas.
La poesía y los autores consagrados se usaron también para ese lamento, pero eran composiciones no escritas desde ese dolor palpitante.
Ahora, con los poemas escritos a partir de esa tragedia, unas editoriales van publicar dos volúmenes. De los cinco que BABELIA (EL PAÍS) del 15 de mayo publica, seleccionamos uno, aunque como cristiano no comparta el sentir de la poeta; no obstante comprendo a esa futura madre que ha creado, que opone, inútilmente, su deseo de preservar de daño a su hijo con el primigenio instinto de conservación de él, tan bien plasmado en el nacer.
Lugar con cremalleras
JULIA UCEDA
De nacer, más vale que te olvides: las bolsas
están ya preparadas para todas las guerras,
y me pregunto si merece la pena abandonar
las tibias aguas primordiales,
exhalar el primer grito, intentar erguirse,
mirar relojes, elegir dioses, libros, calles y accidentes,
oficios de hombres o de mujer. Amar.
Los señores del viento y de los clavos;
del fuego, de los anillos para sellar y de las bolsas,
—otra vez las bolsas
con fuertes cremalleras: ni tu olor
podrá escapar entre sus dientes—,
de la moneda que huele a sangre y rueda entre los siglos;
los asesinos de pájaros, de selvas, quemadores
de bibliotecas, grandes aficionados,
sin embargo, a Bach, harán inútil,
con su delgada línea roja extendida, movida,
dispuesta en los teléfonos,
la luz del horizonte.
Duerme,
duerme tu primer sueño: haz inútil,
sin nacer, sus tambores de guerra.
Déjalos solos, frente a frente,
en un mundo que no podrán vaciar,
sin vidas,
que no podrán guardar con cremalleras.
Nace
cuando uno a otro se hayan destruido. No pises
la senda del morir:
no es la vida el lugar de la vida.
Julia Ucea (Sevilla, 1925) es autora de En el viento, hacia, el mar (Fundación Lara), que recibió el Premio Nacional de Literatura.
(c)
Sergio de Lis, ProtestanteDigital.com, España, 2004 |