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"¿Qué traen ustedes?"
Juan Antonio Monroy, quien tiene una memoria de elefante –le cabe la España Protestante en la cabeza– me recordaba el otro día la frase genial del alcalde de Madrid Enrique Tierno Galván al recibir, allá por 1980, a la delegación de líderes evangélicos en una audiencia que yo gestioné. “¿Qué traen ustedes?”, les espetó de entrada a quienes un servidor les acababa de presentar y quienes, en buena lógica, esperaban ser preguntados sobre lo que venían a... pedir.
Disimulaba muy bien Tierno su gran conocimiento del protestantismo. Traductor de La ironía americana , de Reinhold Niebuhr y autor de ¿Qué es ser agnóstico? , Tierno estaba muy al tanto de lo que él, como buen materialista, llamaba ideología del cristianismo. En el libro Los marxistas españoles y la religión contemplaba la hipótesis no ya de una “permanencia de la religiosidad”, sino de una “renovación del entusiasmo religioso”. Convencido como estaba, y así lo dejó escrito, tal como se recoge en el libro Tender puentes. PSOE y mundo cristiano , de que había que tener en cuenta “la religiosidad como un fenómeno de suma importancia”, y sabedor de que el que tiene, no viene a pedir, sino a ofrecer, no dudó en dejarse de frases protocolarias e ir directamente el grano: “¿Qué traen ustedes?”
Estoy persuadido de que aquellas tres inopinadas palabras del emblemático regidor de Madrid inauguraban la normalidad en las relaciones de la Iglesia Protestante con las instituciones.
Y ahí estamos.¿Qué traemos? O, afinando más, ¿qué pretendemos traer a este país? Es la pregunta del (lejano y sucesivamente demorado) VII Congreso Evangélico Español y, en convocatoria más firme y reciente, el I Congreso Protestante de Madrid, convocado para mayo de 2005.
Lo que se dice traer, traer... tendríamos que traer los deberes hechos y las asignaturas suspensas bien aprendidas para aprobarlas.
Por ejemplo, unos programas para la juventud que no espantaran a jóvenes universitarios comprometidos como fue el caso de Ramón Tamames y otros que, a finales de los años sesenta, se acercaron a las iglesias evangélicas y entendieron que, “al no tropezar ya con graves resistencias a sus prácticas y difusión, se puso de manifiesto que en sus programas los protestantes españoles no brindaban ningún interés real a la juventud.”
O los aspectos “manifiestamente mejorables” que señalaba Jesús Fernández Santos en su Libro de la memoria de las cosas la situación de inferioridad y sometimiento de la mujer en la iglesia, la emancipación de la ideología ultraconservadora y el aire de tristeza de los misioneros anglosajones o la carencia de ese aporte de ética protestante que la sociedad sigue esperando de nosotros...
Instituto de Estudios Políticos, Madrid, 1958.
Tecnos, Madrid, 1975.
Cuadernos para el Diálogo,Madrid, 1977.
Desclée de Brouwer / Fundación Pablo Iglesias, Bilbao, 2002
Ramón Tamames, La Rapública. La Era de Franco. Historia de España Alfaguara VII. Alianza Universidad / Alfaguara, Madrid, 1973,pág. 599.
Destino, Barcelona, 1971.Esta novela le valió a su autor el Premio Eugenio Nadal 1970. Mauel López Rodríguez, es periodista, director
de la revista FOTO ,
y profesor de Ciencias de la Información en Madrid. |