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El papel de la mujer en la Iglesia del siglo XXI
I.- Un poco de Historia: Contexto socio-cultural en que nace y se desarrolla el cristianismo
“Para dar visión de futuro, hay que conocer el pasado, lo cual nos ayudará a entender el presente”. El conocimiento nos ayuda a comprender. Para hablar del papel de la mujer en la iglesia actual, y los retos que aún nos quedan, tenemos que ir al pasado y conocer cuál era la situación de la mujer y cómo ha ido evolucionando hasta el día de hoy. Aunque mi punto de vista es el de una persona creyente, cristiana evangélica o protestante, por lo tanto mi punto de referencia será la Biblia, las Escrituras. Pero evidentemente voy a hablar de la historia de la mujer a través de los siglos, lo más ampliamente posible, ya que es un hecho la influencia de la iglesia en la sociedad pero también de la sociedad en la iglesia, analizando la situación de la mujer actualmente, dónde está la mujer hoy, cómo estamos, para llegar a la conclusión de cuál es el papel o papeles de la mujer cristiana en la iglesia y fuera de la iglesia.
Creo que uno de los problemas actuales es la desorientación, en muchos aspectos.
El cristianismo viene y surge y se desarrolla en el judaísmo, pero surge dentro de una sociedad helenista. Aunque gobernaban los romanos, mantuvieron la mentalidad y gran parte de la cultura helenista. Los griegos hacían una separación muy clara entre lo público y lo privado. El estado y la familia. Cada uno de estos espacios tenía una características. Público: masculino, exterior, móvil, civilizado, superior. Privado: familia: femenino, interior, estático, inferior.
Desde hacía 2 500 años, se hacía una separación entre lo femenino y lo masculino. Así, Aristóteles pensaba que "Lo masculino es por naturaleza, más apto para mandar". Eran inferiores por NATURALEZA las mujeres. El hombre mandaba en el espacio público. ¿Quién mandaba en la casa? "Una buena esposa debe tener todo bajo su cuidado en la casa. El varón no tiene por qué estar al tanto de las obligaciones de la casa. La mujer debe ocuparse de los asuntos de su familia. Que no se muestre en público. Eso es inmoral".
Las virtudes que se otorgaban al hombre eran el valor, la justicia y el autodominio. A la mujer le correspondían castidad, obediencia y silencio (hablamos de la sociedad de 400 años AC).
Así, una mujer casta debía tener fidelidad sexual, modestia en el vestir, sin maquillajes.... y obediencia: los hombres deben gobernar a las mujeres como el alma al cuerpo. El alma era la inteligencia, el cuerpo era la parte de las pasiones. Otra virtud de la mujer debía ser el silencio: la mujer que hablara "más de la cuenta" era una parlanchina, cotilla. Orígenes (conocido teólogo cristiano del siglo II) se sube al carro de esta opinión sobre la mujer: "La mujer aprenda de su varón. Es impropio de una mujer hablar en una asamblea. Aunque diga cosas grandiosas, admirables o santas, pero vienen de una mujer.
En cuanto al judaísmo en sí, en el AT toda la importancia de la mujer giraba sobre todo en torno a la maternidad. A nivel familiar la mujer era importante como madre, como administradora de los bienes y organizadora. En el terreno civil había llegado a un deterioro importante: no tenía acceso directo a la cultura, a la Torá, es contada entre los bienes del varón, aunque superior a los animales, pero equiparable a los esclavos, y podía ser repudiada por quemar la comida. Tenía un lugar aparte en las sinagogas y era considerada impura durante la menstruación o el posparto.
Estamos hablando de la cultura y la sociedad judía en los años antes y después de Jesús.
Según Agustín de Hipona la mujer sola por sí misma no es imagen de Dios. Dijo San Agustín (de Hipona): "El hombre y la mujer pecan, deciden gobernarse a sí mismos antes de dejarse gobernar por Dios. La consecuencia de este pecado: el cuerpo del hombre se niega a obedecer el alma. Aparecen los impulsos sexuales, que no podían contener. La consecuencia del pecado fue la sexualidad. Sólo puede dejar de ser pecado utilizándola para tener hijos". De aquí viene la base del concepto de sexualidad de la iglesia católica.
Así pues, la mujer fue creada para ayudar al varón en la procreación, pero para nada más. El alma de la mujer era un alma carnal, pasional, sexual y por lo tanto pecadora. El cuerpo de la mujer es pecaminoso. El varón refleja la imagen de Dios, la mujer tiene un cuerpo sólo para ser objeto sexual. Y el sexo es pecado. La mujer como instrumento del diablo. Más de un millón de mujeres fueron quemadas en la hoguera por la Inquisición. La idea del celibato obligatorio proviene también de aquí, de Agustín.
Por su parte Tomás de Aquino opinó que la mujer ha nacido para obedecer por naturaleza; porque el hombre es más razonable. Es superior en la razón.
”Eclesia Reformada semper reformanda”. Siempre en evolución, siempre con la valentía de volver a leer el texto bíblico sin prejuicios, sin condicionantes, dispuestos a ser valientes, como le ocurrió a Lutero con los principios de la reforma. Nos libera de las bulas, perdonar pecados a cambio de dinero, denuncia la corrupción de la clase clerical, de los papas, mostrando que bíblicamente la salvación no es por obras, sino por fe. Fue valiente y sincero delante de Dios, e hizo una buena exégesis. (95 tesis, 31-10 1517).
¿Qué dice Lutero de la mujer? Ellos fueron hijos de su tiempo y de sus circunstancias.
Piensan casi lo mismo. La mujer es inferior por naturaleza. Gen. 1:27/2:24:”Y creó Dios al hombre a su imagen, varón y hembra los creó” “Dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirán y serán una sola carne”: Dios creó al ser humano varón y mujer. La sexualidad es buena, es un mandato de Dios. Los reformadores consideran que la sexualidad es mandamiento de Dios, el matrimonio es una institución creada por Dios.
Para las mujeres, ¿qué supuso la Reforma?. Los reformadores no cambiaron esencialmente su consideración de la mujer, aunque hubo algunos avances. El matrimonio se vió como el mejor apoyo para los varones; y a la mujer como compañera para que le asista de la mejor manera. La mujer es imagen de Dios, pero menos imagen. Aunque Eva era extraordinaria, como Adán, no por ello dejaba de ser mujer. No era igual al hombre en gloria y prestigio. Esto fue en esencia la visión de la Reforma respecto a la mujer.
Todos estos hombres, identificados como cristianos, estaban convencidos de que sus interpretaciones eran correctas, y descansaban en bases bíblicas, sin darse cuenta de que sus propios horizontes culturales les estaban llevando a cometer errores exegéticos. La tradición no siempre nos deja los mejores ejemplos. Por eso Jesús tuvo que romper con la tradición de los hombres y con interpretaciones erróneas de los principios divinos. Cualquier interpretación que lleve a la injusticia y la opresión sobre todo de los más débiles, debe ser sospechosa. Tenemos que volver a estos textos con una mayor profundidad y amplitud que la de la cultura de la época. Es necesario que revisemos nuestros principios hermenéuticos y exegéticos del texto bíblico, y ampliemos la perspectiva cultural.
Tenemos que esperar hasta el siglo XIX para empezar a ver los movimientos de restauración de la mujer a su lugar de dignidad, dentro de una corriente que implica a todo el propio ser humano, ya que es en el siglo XIX cuando se abole la esclavitud, precisamente por un protestante que llegó a ser presidente de los EEUU: Abraham Lincoln (1865). (Continuará)
Asun Quintana es pastora de Asamblea Cristiana en Madrid, licenciada en Filología, diplomada en Teología, y Coordinadora de la Agencia de Comunicación protestante (ACPress)
Este artículo forma parte de una serie que se corresponde con la conferencia del mismo nombre dada en el Ayuntamiento de Arcos de la Frontera dentro del año municipal en contra de la discriminación de la mujer
(c) Asun Quintana, ProtestanteDigital.com (2004, España) |