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Número 42- 4 de julio 2004
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ASUN QUINTANA

El papel de la mujer en la Iglesia del siglo XXI

Un poco de Historia (II): el feminismo desde la Revolución francesa hasta el siglo XIX

1.- La Revolución francesa.

La Revolución Francesa (1789) y las demás revoluciones liberal-burguesas plantearon como objetivo central la consecución de la igualdad jurídica y de las libertades y derechos políticos: libertad, igualdad, fraternidad. Pronto surgió la gran contradicción que marcó la lucha del primer feminismo: las libertades, los derechos y la igualdad jurídica que habían sido las grandes conquistas de las revoluciones liberales no afectaron a la mujer.

Los "Derechos del Hombre y del Ciudadano" que proclamaba la revolución francesa se referían en exclusiva al "hombre" no al conjunto de los seres humanos.

A partir de aquel momento, en Europa Occidental y Norteamérica se inició un movimiento, el feminismo, que luchó por la igualdad de la mujer y su liberación. Durante ese período, el principal objetivo del movimiento de las mujeres fue la consecución del derecho de voto. Nacía así el movimiento sufragista, que era una parte del movimiento feminista.

2.- El primer feminismo británico

Mary Wollstonecraft (1759-1797) inicia con su obra Vindicación de los Derechos de la Mujer (1792) la larga tradición del feminismo anglosajón. Contraria al absolutismo de los reyes, señaló la conexión existente entre ese sistema político y las relaciones de poder entre los sexos.

Para Wollstonecraft, la clave para superar la subordinación femenina era el acceso a la educación, no dando tanta importancia a las reivindicaciones políticas ni al derecho de voto femenino.

"Promover que ambos sexos debieran educarse juntos, no sólo en las familias privadas sino también en las escuelas públicas. Si el matrimonio es la base de la sociedad, toda la humanidad debiera educarse siguiendo el mismo modelo, o si no, la relación entre los sexos nunca merecerá el nombre de compañerismo, ni las mujeres desempeñarán los deberes peculiares de su sexo hasta que no se conviertan en ciudadanas ilustradas, libres y capaces de ganar su propia subsistencia, e independientes de los hombres (...) Es más, el matrimonio no se considerará nunca sagrado hasta que las mujeres, educándose junto con los hombres, no estén preparadas para ser sus compañeras, en lugar de ser únicamente sus amantes (...)" Mary Wollstonecraft, Vindicación

3.- Inicios del feminismo norteamericano

El movimiento feminista en Estados Unidos se consolidó rápidamente debido a las condiciones socio-políticas y económicas propias de la sociedad americana. Partiendo de un sistema político teóricamente democrático, el feminismo nació ligado a los movimientos protestantes de reforma religiosa que propugnaban una regeneración moral de la sociedad y al abolicionismo (sin olvidarnos de que, tristemente, hubo también otros movimientos protestantes que iban en dirección contraria).

La importante participación femenina en movimientos humanitarios por la abolición de la esclavitud ayudó a la rápida concienciación de las mujeres. La analogía entre los esclavos sin derechos y las mujeres era evidente.

Por otra parte, los principios protestantes que promovían la lectura e interpretación individual de los textos sagrados favorecieron el acceso de las mujeres a niveles básicos de alfabetización, lo que provocó que el analfabetismo femenino estuviera prácticamente erradicado a principios del siglo XIX.

A diferencia de Europa, desde mediados del siglo XIX nos encontramos con una amplia capa de mujeres educadas de clase media que se convirtieron en el núcleo impulsor del primer feminismo norteamericano.

LA DECLARACIÓN DE SENECA FALLS

Una muestra de esta implicación protestante en pro de los movimientos de liberación de la mujer es que el primer documento colectivo del feminismo norteamericano lo constituye la denominada Declaración de Seneca Falls, aprobada el 19 de julio de 1848 precisamente en una capilla metodista de esa localidad del estado de Nueva York. El renacimiento y avivamiento religioso noreamericano fue decisivo en el impulso de estos movimientos a favor de la mujer, y Nueva Inglaterra fue su cuna.

Entre las luchadores cristianas más sobresalientes hay que destacar a Alice Freeman, con la que hizo gran amistad Alice Gordon Gulik, fundadora en España del Instituto Internacional de señoritas". El movimiento feminista de estas mujeres promovía la formación profesional y académica de las mujeres, sobre la base de profundos principios cristianos, con el fin de ser misioneras, madres de familia y maestras. En el nuevo estado norteamericano la mujer ocupó un lugar importantísimo. Dice un historiador, A. de Tocqueville en su Democracia en América, que "si me preguntasen a qué se debe principalmente la singular prosperidad y fuerza creciente de los EEUU yo diría que a la superioridad de sus mujeres".

La fe viva era el centro de sus vidas. Este fuerte y profundo sentimiento religioso combinado con las ideas democráticas produjo dos fenómenos muy importantes:

1. La creación de la Junta Misionera para el extranjero. Esto promovió la llegada a España de protestantes con nuevas ideas, logrando que los aires liberales de la reforma lleguen a España.
2. El movimiento a favor de la educación superior de la mujer. Los principios democráticos de la Constitución Americana "Todos los hombres han sido creados iguales", se extiende al sexo femenino, y esto combinado con la igualdad bíblica de las almas ante Dios, impulsa la educación superior de la mujer, basada en la Biblia. Las pioneras fueron Emma Willard, C. Bekham, y Mary Lyon, fundadora del Mount Holyoke Seminary. Se empezaron a crear una serie de Colleges, para la educación superior de la mujer, y esto suscitó muchas reacciones en contra. Entre ellas hay que destacar la del Dr. H.Clark, autor de "El sexo en la educación" y decía así: "La constitución física de las mujeres no tolera la dureza de unos estudios superiores".

En la década de 1890 las mujeres en EEUU ya son ministros en los cultos, médicos y maestras. Una mujer vital para España, Alice Gordon Gulik, se forma en uno de estos Colegios, se licencia en música, y enseña filosofía. Se casa y una semana después salen para España.

4. España

La existencia de una sociedad arcaica, con escaso desarrollo industrial, con una fuerte ascendencia de la Iglesia Católica y fuertes jerarquizaciones de género en todos los ámbitos de la vida social, dio lugar a que el feminismo en España tuviera durante el siglo XIX una menor presencia e influencia social que en otros países. Las dos grandes figuras son Concepción Arenal (1820-1893) y Emilia Pardo Bazán (1851-1921).

La escritora gallega Emilia Pardo Bazán denunciaba en la España Moderna (1890) que los avances culturales y políticos logrados a lo largo del siglo XIX sólo habían servido para incrementar las distancias entre sexos, sin promover la emancipación femenina.

La penalista Concepción Arenal insistió en múltiples escritos en que el papel de la mujer no podía centrarse en el ejercicio exclusivo del rol de madre y esposa. (La mujer del porvenir, La situación de la mujer en España). Fue visitadora (toda una innovación) durante la primera república, de las cárceles de mujeres.

En el terreno educativo fue donde más avanzó el feminismo español. Las iniciativas del Krausismo (1850) y de la Institución Libre de Enseñanza (1876) buscaban un avance en la educación, la enseñanza y la cultura femenina. La resistencia a la generalización de la enseñanza femenina fue muy acentuada. El reconocimiento oficial del derecho a la educación superior no se produjo hasta 1910. A lo largo de todo el siglo XIX, el analfabetismo femenino se mantuvo en tasas enormemente altas que rondaban el 70% en muchas zonas a fines de la centuria. No hay escuelas, la educación pública es mala e insuficiente, los colegios privados son inaccesibles para las clases bajas. La situación de la mujer era deplorable.

Y en medio de estas circunstancias (1871) llega a España Alice Gordon Gulick, mujer de profunda fe, y entregada a la causa de la formación integral de las mujeres. Se graduó en el Mount Holyoke (1867), y fue profesora de música y filosofía. Su gran labor en España la veremos en el artículo del próximo domingo.

(Continuará)

Artículos anteriores de: "El papel de la mujer en la Iglesia del siglo XXI"

1.- Un poco de Historia (I): Contexto socio-cultural en que nace y se desarrolla el cristianismo
2.- Un poco de Historia (II): desde la Revolución francesa hasta el siglo XIX

Asun Quintana es pastora de Asamblea Cristiana en Madrid, licenciada en Filología, diplomada en Teología, y Coordinadora de la Agencia de Comunicación protestante (ACPress)

Este artículo forma parte de una serie que se corresponde con la conferencia del mismo nombre dada en el Ayuntamiento de Arcos de la Frontera el 25 de junio de 2004 dentro del año municipal en contra de la discriminación de la mujer

(c) Asun Quintana, ProtestanteDigital.com (2004, España)

 
   
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