E s p e c i a l e s
Número 44 - 13 de julio, 2004
  E D I T O R I A L

NOTICIAS

Internacional
España
Sociedad
Ciudades
España @l día

NEWS
From Spain
International
  HEMEROTECA
Especiales
Recortes de prensa
Números atrasados
Buscar

DOCUMENTOS
Históricos
Legales
Comunicados

INTERACTIV@
Tu opinión
Cartas
Libro de visitas
Chat
Foros

Recomendar

Agregar a favoritos
Página de inicio
¿Quiénes somos?
Patrocinada por:
Alianza
Evangélica
Española
miembro de:
European
Evangelical
Alliance
World
Evangelical
Alliance
De par en par
JUan simarro

Dios omnipotente, Dios sufriente

En los tiempos de nuestra moderna historia, muchas veces se ha puesto en tela de juicio el concepto de la teodicea del Dios omnipotente. Surgen ideas que cuestionan el poder absoluto e ilimitado de Dios. Para muchos teólogos es incompatible hablar del Dios creador, sin límites en su poder, y hablar de Dios en el contexto del holocausto nazi. Es muy difícil hablar del Dios Omnipotente ante el desastre de las torres gemelas en los Estados Unidos. Igualmente difícil sería compartir la idea de un Dios omnipotente ante las víctimas de la estación de Atocha. Pareciera como si hubiera habido más énfasis en dar a los pueblos la imagen de un Dios omnipotente, a veces insensible al sufrimiento de tantas víctimas inocentes, antes que presentar a un Dios que sufre con las víctimas. Además, pareciera que la idea del Dios omnipotente exige sumisión y vasallaje.

No es de extrañar que haya habido a lo largo de la historia filósofos y pensadores que han tenido dificultades en entender un Dios omnipotente que a su vez es bondad. ¿Será que no hemos entendido bien el concepto de omnipotencia de Dios? ¿Será que nuestro concepto de hombre con poder es incompatible con el concepto de hombre bueno? ¿Cuestiona el sufrimiento de los inocentes, tanto en las catástrofes u holocaustos históricos, como en los actuales acontecimientos del 11-S y el 11-M el poder omnipotente de Dios? ¿Es compatible el Dios omnipotente con el Dios sufriente? ¿Son compatibles la bondad de Dios y su omnipotencia?

Realmente siempre son más fáciles los cuestionamientos que el acertar en las respuestas. Pero valga como reflexión y como el hacer un esfuerzo por no ver a Dios solamente como el Dios omnipotente y ajeno al dolor de las víctimas... como un acercamiento al Dios que sufre con los crucificados del mundo. No nos quedemos en el Dios racional de los filósofos o teólogos, sino que, estos acontecimientos, nos sirvan para acercarnos a un Dios que, cuando le cuestionamos, se nos muestra clavado en una cruz, con su boca seca y clamando en sufrimiento y abandono. Quizás este sería el Dios que más se debería predicar hoy ante las víctimas inocentes de tantos atentados. Habría que reformularse el concepto de Dios después de tanto sufrimiento, intentar comprender cómo debe ser la omnipotencia de un Dios que sufre con las víctimas del mundo.

Hablar hoy de un Dios sufriente, es hacerle un Dios cercano. Hablar hoy de un Dios que sufre con el dolor de las víctimas del mundo, es hablar de un Dios que no es ajeno a nuestra historia, que, de alguna manera, está viviendo en nuestro aquí y nuestro ahora. Así, en épocas de sufrimiento, de catástrofes, de atentados y de guerras, deberíamos guardar el Dios omnipotente de la razón teológica, y dejarnos guiar más por el Dios sufriente tan cercano al sentimiento humano. Y no es que Dios deje de ser poderoso, sino que quizás sea poderoso en otros parámetros diferentes a los parámetros humanos en donde tan difícil es unificar el poder total y absoluto, con la bondad que hace de Dios un ser que empatiza con nuestro sufrimiento. El hombre que visita Atocha o recuerda el atentado de las Torres Gemelas, se va a sentir más cerca del Dios sufriente y bondadoso que del Dios omnipotente. La predicación del Dios omnipotente, puesto que somos humanos, corre el riesgo de no hacerle compatible con el Dios sufriente y con el Dios bueno.

Quizás sea el momento de humanizar un poco a Dios. Acercarle a nuestro sufrir, hacerle víctima con las víctimas, sufriente con los que sufren. Un Dios contextualizado, un Dios cercano y que participa del devenir de la historia. Un Dios que gime con los que gimen y que es crucificado otra vez junto a tantas víctimas inocentes. Quizás el recuerdo del Dios sufriente nos puede hacer más fuertes, nos puede hacer más cercanos al creador. Debemos rescatar el concepto de Dios de la Epístola a los Hebreos: “Porque no tenemos un Sumo Sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades...” Un Dios, un Sumo Sacerdote que se hizo presente en nuestra historia en la figura de Jesús, que se hizo igual a nosotros, pero sin pecado. El Dios sufriente, el Dios sensible a nuestras debilidades y problemáticas, es el Dios adecuado para que podamos hablar de él en medio de las catástrofes del mundo, incluyendo nuestra cercana catástrofe que está marcada por un atentado terrorista que quizás confió más en la omnipotencia de un Dios, que en el Dios que sufre con las víctimas del mundo... si es que los terroristas estaban malguiados por ideales religiosos que resultaron ser ideales de muerte.

El hombre, en su fatuidad, puede caer en el error de entender el concepto de omnipotencia de Dios, como el Dios que se pone del lado de los que ostentan el poder de las armas, o el Dios que se pone del lado de los grandes mandatarios del mundo. Se olvidan de que Dios muestra su potencia precisamente en la debilidad. Así, pues, la potencia de Dios nunca se va a ejercer contra los más débiles e inocentes del mundo. Dios sufre con ellos. El poder de Dios no tiene por qué estar del lado de los poderosos y en contra de los que, inocentemente, están siendo víctimas de la violencia. Quienes hacen violencia en el nombre de Dios, sean de la confesión religiosa que sean, olvidan tanto al Dios que sufre con las víctimas, como al Dios bondad y al Dios de la paz. Olvido y problema que no es característica de una sola y única confesión religiosa. Muchos cristianos también han hecho y hacen violencia en nombre de Dios. Quizás en el nombre del Dios Omnipotente, concepto que no saben compatibilizar con el del Dios sufriente, el del Dios de paz y el del Dios todo bondad, quien además se identifica con las víctimas y sufre con ellas.

Juan Simarro Fernández, licenciado en Filosofía, escritor
y director de Misión Evangélica Urbana de Madrid.
© J. Simarro, 2004, Madrid, España.

 
   
EDITORIAL
mARTEs
JOSÉ DE SEGOVIA
De par en par
JUAN SIMARRO
Orbayu
MANUEL LEÓN
Letra pequeña
MANUEL LÓPEZ
dLirios
Luis Marián
La voz
CESAR VIDAL
Claves
WENCESLAO CALVO
Íntimo
YOLANDA TAMAYO

Enfoque
Juan A. Monroy

. PUBLICIDAD
© 2004 Protestante Digital, España.
Las opiniones vertidas por nuestros colaboradores se realizan a nivel personal, pudiendo coincidir o no con la postura de la dirección.
Colabora: