| La Biblia es noticia
Muchas de las noticias de esta edición giran alrededor de la Biblia, de una forma u otra, que se convierte por sí misma en eje de actualidad. Por derecho propio y por las razones y lugares más dispares, en todo el planeta Tierra.
La Biblia ayuda a quienes están enfermos de SIDA, gracias al resultado práctico de la fe que produce en quienes la leen con corazón abierto, y en quienes quieren ayudar tras leerla, entendiendo el compromiso del amor. Lo reconoce nada menos que la OMS.
En Japón invertirán un enorme esfuerzo económico y de trabajo para llevarla al lenguaje de los signos, para los sordos que no pueden escucharla ni leerla. Una Biblia en DVD (qué dirá el apóstol Tomás, tan incrédulo él, cuando lo sepa: "hasta que no ponga mi mano en el costado del DVD y lo vea, no creeré tal noticia")
Por otra parte, la Biblia es una fuente de terapia para la angustia y los problemas que atenazan el alma humana, nos relata un teólogo y psicoterapeuta alemán en unas Jornadas en Brasil.
Libro de los libros, inspiración de millones de seres humanos, palabra revelada de Dios para guía del hombre según muchos; e incluso para quienes no creen fuente de frases y refranes que son parte vital de nuestra sociedad y cultura: "Ama al prójimo como a tí mismo", "No seas un Judas", "Se lavó las manos como Pilatos". Curiosamente, son los políticos comunistas (al menos en España) quienes a pesar de su ateísmo/anticristianismo usan más a menudo frases de la Biblia.
Y, sin embargo, ocurre que se agrede de una forma u otra a los mensajeros de la Biblia. Como a esa mujer china que han detenido y ja muerto -presumiblemente asesinada- por el "pecado" de repartir biblias.
Al fin y al cabo, Aquél a quien señala la propia Biblia como centro de la historia de la relación de Dios con el ser humano; fuente de fe, esperanza y reconciliación vertical y horizontal con el universo entero; fue asesinado por el mismo pecado imperdonable: anunciar buenas noticias de perdón y posibilidad de cambio de vida a una sociedad, a un mundo, que no quería cambio alguno a pesar de vivir encadenado a sus propias y dolorosas realidades.
Porque los cristianos, en contra de lo que piensa la mayoría de quienes no lo son, no anunciamos las exigencias de un orden moral estricto, sino de la necesidad de un encuentro que nos transforme. Sin transformación, de poco valen las normas, se cumplan o se desobedezcan. Y tras la transformación, lo que eran hierros de rejas de cárcel descubrimos que son raíles que nos llevan al mejor camino. Quien lo expresa mejor es el profeta (y poeta) Habacuc: "El hace mis pies como de ciervas, y en mis alturas me hace caminar" |